John se queda observandome con el ceño fruncido, se que con su mirada me esta pidiendo una explicación, reúno todo el valor que puedo y me acerco a la puerta para quedarme frente a Bruce.
-Hola - lo saludo con una pequeña sonrisa -
-Leyla, me alegro de verte, te traje la bicicleta que has olvidado, creí que lo estabas necesitando - me lo entrega-
-Muchas gracias
-Bien, ya me tengo que ir, nos vemos, un gusto en verte - se dirije hacia John y se dan un apretón de manos-
-Lo mismo digo- le responde este -
-Hasta luego - se despide y se dirije hasta su coche -
¿Cómo será que ha traído la bicicleta?
Me encojo de hombros y me dirijo hasta la cochera, he dejado a John parado en la puerta, camino lentamente pensando en que es lo que debo decirle.
Odio mentirle pero es por una buena causa, él no aceptará lo que estoy haciendo, querrá cancelarlo y si se entera además de lo que me ocurre, me prohibirá salir de la casa, es capaz hasta de ponerme un guardaespaldas personal.
Luego de pensar bien las palabras que tenía que decir camino de vuelta hasta donde él se encuentra, exhalo lentamente y me dispongo a encararlo, él sigue en la misma posición con los brazos cruzados.
-Te escucho - susurra -
Carraspeo y entonces hablo.
-Como te he dicho, tuve que hacer algo con Eva en la estación, la ayude a ordenar varios documentos, hacer las cuentas, todo ese procedimiento, ya que no podía hacerlo ella sola y como ya era tarde le pidió a Bruce que me trajera a casa, por cierto él es policía y es amigo de Eva - miento, espero que lo haya creido-
-Perdóname - suspira derrotado luego de procesar mi respuesta - No debí haberme puesto así, tenía que haberte escuchado desde el principio
-No te preocupes pero ¿te ocurre algo a tí? - le pregunto ya que es raro verlo tan nervioso -
-No - me responde de inmediato - Se que sueno como un tonto, pero creí que no querías estar conmigo - baja la mirada y decido abrazarlo-
-Eres mi mejor amigo, siempre querré estar contigo
Seguimos abrazados por unos instantes, cuando nos separamos, decido preguntarle.
-¿Quieres tener una cita conmigo hoy?
Él frunce el ceño y me observa sin entender, se que busca algún indicio de que estoy bromeando o algo.
-¿Estas diciéndolo en verdad? - me vuelve a preguntar divertido -
-Claro que si, quiero olvidarme de todo por un momento, quiero dejar todo atrás, quiero estar contigo
Él me sonríe y coloca un mechon de cabello detrás de mi oreja - Conozco el lugar perfecto
°°
-¿A dónde vamos? - pregunto por quinta vez-
Luego de salir de casa, nos montamos en su coche y empezamos a andar hacia no se donde. Ya llevábamos 20 minutos, y él no ha respondido mi pregunta, solo sonríe en respuesta.
-John en serio dime - insisto-
Pero no responde, decido no insistir más y solo me dedico a observar por la ventana, la ciudad va quedando atrás, solo se observa árboles y más árboles. Ingresamos en un camino rocoso, no tardo mucho en visualizar una cabaña, volteo a ver a John y él vuelve a sonreir, luego se encoje de hombros.
Estaciona el coche y enseguida bajo, volteo a ver por todos lados maravillada, el lugar es precioso y el lago que se encuentra a un costado es tan cristalino, esto es perfecto.
-¿Te gusta? - pregunta colocándose cerca mio-
-Me encanta
-Esto era de mi familia, recuerdo que cuando era niño, todos los fines de semana venía aquí, ha pasado tanto tiempo - se queda observando el lago y noto tristeza en su tono de voz-
-Volviste, eso es lo que importa - le sonrío-
Él asiente y nos quedamos observando el lago, el aire es totalmente diferente aquí, es más puro, más limpio. Escuchar el canto de las aves, hace que olvides todo. Cierro los ojos, dejando atrás todos los problemas, y cuando los vuelvo a abrir, observo a John quitándose los zapatos.
-¿Qué estas haciendo? - pregunto confundida -
-Entrare al lago - responde sin más, se saca el jeans y luego la camisa quedándose solo en bóxer-
Enseguida volteo a ver a otra parte.
-¡Estás loco! - exclamo nerviosa -
-Claro, que creías - responde -
Siento como comienza a correr y luego se lanza al agua, comienzo a chillar del susto, cuando vuelve a salir, me observa y me hace un gesto para que entre.
-Anda ven bonita, el agua está increíble
-No pienso entrar - retrocedo varios pasos -
-Es mejor que lo hagas por tu cuenta - habla con tono de advertencia-
Niego y él ríe, entonces me doy cuenta de como empieza a nadar hasta la orilla.
-¡Está bien, está bien! - grito ya que me doy cuenta de que vendría él mismo a llevarme a la fuerza-
Él asiente y me da la espalda.
-¡Prometo no mirar! - me grita -
Comienzo a quitarme los tenis, luego el jeans y por último la blusa, cuando me quedo en ropa interior, volteo a ver de nuevo hacia John , grito asustada cuando lo veo corriendo hacia mi dirección, me alza sin problemas y me lanza en sus hombros como un saco de papas.
-Eres muy lenta - ríe-
Comienzo a gritar pero al final termino riendo, sin darme cuenta se lanza al agua conmigo incluido.
-Te dije que estaba increíble - me dice cuando salimos a la superficie -
-Tenias razón
Estuvimos nadando por varias horas, cuando ya estaba oscureciendo decidimos salir, nos colocamos de vuelta la ropa sin importar que estaba mojada, John comienza a hacer una fogata, mientras yo traigo una manga que se encontraba dentro del coche, cuando él termina tomamos asiento alrededor del fuego.
-¿De dónde sacaste los malvadiscos? - pregunto cuando me entrega uno-
-¿Creíste que la cabaña estaba vacía? - me responde con otra pregunta -
Sonrío negando con la cabeza, coloco el malvadiscos por una rama y comienzo a ponerlo cerca del fuego y él hace lo mismo. Nos quedamos en un silencio cómodo, esto es lo que necesito ahora, tranquilidad, silencio y buena compañía.
Disfrutar de este momento aunque sea algunos instantes antes de volver, antes de que John se enfade por enterarse de que le he mentido, porque estoy segura de que se enterara de algún modo.
Volteo a ver hacia John y lo sorprendo mirándome.
-¿Qué pasa? - pregunto riendo-
-Eres hermosa.
Se perfectamente que me he puesto roja, entonces volteo a ver de nuevo el fuego.
-No digas tonterías - respondo-
-No es nada de eso, eres muy bonita, eres mi bonita - da énfasis en la última frase -
Y sólo con esa frase él puede hacer que mi corazón comience a latir a ritmos antinaturales.
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Leyla
Misterio / SuspensoSolo era una niña de 11 años, pero mi vida ya estaba marcada de por vida gracias a esos hombres. La mitad de mi rostro estaba con cicatrices, crecí en un internado, todos me llamaban monstruo. Ya había acabado con mi vida de no ser por mi mejor amig...
