Arataka Reigen no estaba nervioso, eso no era parte de su naturaleza.
¡¡Por favor!! Él era un adulto, era ridículo pensar que un hombre de su edad, incluso con todos esos años encima que Ritsu se esforzaba por restregarle en la cara, estuviera mirando a la nada pensando que lo mejor era no estar ahí.
Aunque, seamos sinceros; cualquiera estaría así si tuviera a su platónico frente suyo en una pose sugerente, para ser exactos encima suyo, con ambas respiraciones tocándose y una fricción en su entrepierna de lo más estremecedora. Mob no tenía la culpa, sólo se le cayeron unos cuantos libros encima cuando estaban revisando por el espíritu que se supone debían exorcizar y Reigen no pudo evitar ayudarlo incluso cuando el muy traicionero fantasma los había llevado a una parte más profunda de la mansión por un agujero en el suelo que sabía no estaba ahí antes.
Mob se aferraba a él, tal vez con miedo por la oscuridad del lugar, y tener su pequeño cuerpo a su merced en un cuarto oscuro y de lo más caluroso no ayudaba a apaciguar sus muy impuros pensamientos sobre su pupilo.
Respiró profundo cuando sintió la rodilla de Shigeo moverse de su sitio en un vaivén que no servía para mantenerle cuerdo. Arataka ni siquiera podía pensar, estaba inmerso en el aroma a flores que tenía el adolescente que, incluso en ese caos que tenía por cabeza, era lo más embriagador que conocía.
Había escuchado de parte de Mob que esa tarde ayudó a Tsubomi a regar el jardín escolar y el olor se le había pegado. Tal vez debía imaginar que en vez de tenerle consigo en un lugar de lo más lúgubre, por el trabajo que estaban haciendo, se encontraban de picnic a la sombra de un cerezo y que la sensación que tenía en su parte baja sólo eran ganas de ir al baño.
Ok, eso no ayudaba.
Sintió a Mob suspirar, una exhalación cálida que le hizo erizar los vellos de la nuca y rodar los ojos para no pensar de más sobre lo adecuada y sugerente que era la situación.
No quiso mover las manos para evitar ponerlas en un lugar raro, solo se sostenía como podía y a la vez intentaba conciliar la consciencia sobre lo que era bueno y malo hacer con un adolescente en un lugar oscuro.
Santo Dios, las opciones que se le venían a la cabeza no eran buenas.
De un momento a otro el peso desapareció y su cuerpo se sintió vacío y alarmado de que su acompañante hubiera desparecido sin dejar rastro.
---¿Mob? --- le llamó un poco asustado, pues no tenerle cerca le dejaba con un mal sabor de boca.
Una luz azul iluminó el ambiente y el chico mantenía su mano arriba mientras un revoltijo de niebla desaparecía con rapidez. Shigeo, después de terminar de exorcizar al espíritu, se acercó, aun manteniendo la luz encendida, y le ayudó a levantarse del suelo.
Salieron de la mansión, que ahora no tenía ningún ente maligno, y Reigen se encargó de cobrar el doble por haberse deshecho de algo que no era lo que les habían dicho.
Era muy caída la noche y Reigen ya podía sentir a Ritsu gritarle que no se llevara a su hermano por tanto tiempo pues era peligroso, sostuvo el volante sin atreverse a mirar a su pupilo en el asiento del copiloto e imaginando las mil y un maneras de iniciar una conversación sin tocar el tema de que había tenido una erección hace rato por pensar en él.
---¿Y... tienes tarea pendiente? ---preguntó recordando que Mob estaba en la secundaria y que seguro interrumpía sus horas de estudio.
---Puedo hacerla mañana, hoy es viernes.
Viernes, claro, el fin de semana ya había llegado y él no podía recordarlo por sus instintos de depravado sexual.
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Primeras Veces [Mob Psycho 100]
Фанфик[Mob Harem] La vida de Shigeo Kageyama era todo lo normal que la de un chico de catorce años podía ser. Siempre buscó pasar desapercibido, pero últimamente no entendía el porque la gente actuaba de esa manera tan extraña a su lado. Era raro, puede q...