Capítulo 42: "El punto débil de lo imposible"

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Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Ningún problema puede resolverse hasta que es reducido hasta alguna forma simple. El cambio de una vaga dificultad a una forma concreta, específica, es un elemento esencial del pensamiento."

- J. P. Morgan

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[Hace 4 Años]

- ¡Abran la puerta! ¡Sáquenme de aquí! – Gritaba la voz de una niña

El sol todavía estaba presente con su fuerte tono naranja antes de que se ocultara, ya no había ningún estudiante rondando por una de las escuelas del pueblo de Sachimura, técnicamente todos los pasillos gozaban de un pacífico silencio tranquilo, a excepción de un salón en concreto.

- ¡Por favor que alguien me saqué! – Exclamó la voz fémina.

Uno de los casilleros del salón se movía con mucha fuerza intentando romper las bisagras de esta pero no se podía mover ni un milímetro debido a la carpeta y objetos que tenía en frente.

- Necesito salir... tengo que encontrarme con Akko.

Adentro de dichoso casillero se encontraba Shiori con unos doce años de edad luchando contra una puerta metálica que la impedía salir. No tenía idea de cómo llegó allí, lo único que recordaba era que había recibido una nota de un maestro que la citaba después de clases, pero cuando ingresó al salón alguien le puso un trapo con cloroformo en su cara y de allí no recuerda más.

Por suerte, gracias al ruido de las campanadas, ayudaron a despertarla finalmente. Había de admitir que cuando despertó pensó en lo peor, pero no sentía que no le había pasado nada malo ya que ella no sentía dolor por ningún lado, pero la camisa de su uniforme se sentía extrañamente muy mal desacomodada.

Sin embargo, el comienzo de su angustia empezó cuando observó entre las pequeñas rendijas el reloj pegado en la pared de su salón, faltaba pocos minutos para el anochecer y tenia que salir rápidamente de ese lugar para apresurarse a encontrarse con Akko antes de que el sol que oculte en el mar.

Al cabo de unos segundos, como si sus suplicas fueron escuchadas, alguien abrió la puerta. Se trataba de uno de sus maestros de literatura.

- ¿Señorita Nakamura? ¿Cómo llegaste hasta aquí? – Preguntó el maestro anonadado por cómo se encontraba Shiori.

Pero antes de siquiera explicarse, ella tomó sus cosas, agradeció al maestro y salió como alma que se lleva el diablo hacia la playa de Sachimura.

Entre varios trotes y corridas ella veía como el sol estaba casi cerca de tocar el horizonte del mar.

- "Por favor. Por favor. ¡Dime que aun estas allí!" – Suplicó mentalmente Shiori esquivando los carros, las bicicletas y las personas que rondaban por allí.

Cuando el tiempo pasó Shiori ahora estaba corriendo cuesta abajo en una inclinada gran pista vacía, por esa zona se podría llegar más rápido a la playa. Sin embargó, los problemas estaban lejos de terminar ya que, en un mal movimiento de pies, la sacerdotisa, terminó por caer fuertemente al duro pavimento y dio unas breves vueltas hasta frenar.

Todo lo que quedaba presente era el sonido del mar golpeando la arena junto con las fuertes corrientes de viento, todo el cuerpo de Shiori dolía mucho pero aun así logró abrir sus ojos escarlatas, podría decir que todo hubiera terminado bien de no ser que ahora del tono naranja del cielo ahora se torno morado para finalmente dar paso al cielo azul con las primeras estrellas que empezaban a salir una por una.

Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland (EN PAUSA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora