diecisiete.

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17.

Cande cubría los párpados de la peliazul con un tenue color dorado, cuando acaba con ambos ojos pasa rímel sobre las pestañas y resaltarlas un poco más. Finalmente aplica brillo labial dejándola totalmente lista.

—ya estás mi vida, tomá —le extendió el espejo, en cuanto vio su reflejo se sintió bien con ella misma.

— muchas gracias Cande. —le dio un abrazo y la anteriormente mencionada sonrío.

—no es nada, ahora termina de arreglarte.

se colocó el uniforme y los zapatos, hoy después de años de estudio por fin se graduaría. Estaba más que contenta por el promedio con el que había cerrado su ciclo.

cuando salió de la habitación, sintió que sus ojos se aguaron cuando su familia la miró con tanto amor.

—te ves preciosa mi amor —decía Sandra— Mauro vení acá al lado de Iri para tomarles una foto.

el flash iluminó los rostros felices de los graduandos y después de eso salieron para emprender rumbo hasta el colegio.

cuando llegaron a la institución buscó con la mirada a Ribba, pero no se veía por ningún lado ¿será que es tan vago que se perdería su propio egreso? Se corrigió a si misma cuando unos brazos la rodearon por la espalda y unos labios besaron su mejilla.

—ay tarado, me asustaste —dijo y él río.

—te ves hermosa —habló Daniel y ella sonrió con sus mejillas coloradas— bueno pero no sonrías así que yo soy un simple mortal y tanta belleza me hace mal.

—no seas trolo man —escuchó la voz de su amigo— boludo lo veo y no lo creo, Daniel Ribba se egresó.

—flaco el verdadero, lo veo y no lo creo sos vos —acotó Irina y todos rieron— Mauro Monzón egresado.

—ya sé wacho, seguramente me regalaron el título porque los tenía hasta las pelotas. —contestó riendo.

el llamado de la preceptora indicó que los estudiantes ya podían entrar. Dentro de la institución los profesores se encargaron de alinearlos con sus padres y así puedan desfilar.

—Irina ¿y tu madre? —preguntó la profesora de español.

—yo —habló Sandra, la de hebras teñidas sonrío— yo voy a desfilar con Irina. —decía mientras se colocaba al lado de la menor.

—señora pero usted no es la madre de la señorita Lutz, además su hijo...

—mire madre no es quién da a luz sino quién cría y desde hace un tiempo que Irina se convirtió en mi hija. Mauro desfilará con Guillermo ¿tiene usted algún problema con eso profesora?

protección maternal, ese sentir que le generaba seguridad.

—no, solo decía.

—yo a vos te voy a defender siempre ¿okey? —la de ojos color sol asintió.

estando alineados empezaron a llamar a cada uno de los estudiantes quienes hacían un corto desfile y se sentaban al lado de sus acompañantes.

—Irina Lutz Lezcano. —la mayor tomó con fuerza la mano de la estudiante, y le sonrió una sonrisa llena de orgullo y alegría.

la de ojos color sol pensaba en que ya le había cumplido una promesa más a su abuelo, esperaba que desde el cielo este la viera orgulloso. Luego de desfilar se sentó al lado de Mauro, los egresados quedaban en medio de los padres que se veían totalmente orgullosos de sus hijos.

chiflaron y aplaudieron cuando sus amigos fueron llamados, Valentina, Mauro, Valentín y Daniel ahora eran un equipo y estaban felices de que hayan obtenido un logro juntos.

ojeras negras ; dani ribba. Where stories live. Discover now