—Hola, buenos días señor—dijo la recepcionista de ojos marrones, organizando los papeles que habían llegado esa tarde, observando al hombre parado frente a ella.
—Hola... Vengo a confesar.
************************************
Adora sentía su cabeza dar vueltas mientras se masajeaba las sienes para mantenerse cuerda. No había registro alguno sobre el ADN que habían encontrado, por lo que parecía que la única pista física que tenían era inútil.
—¿Adora?—. Bow tenía su rostro bañado en desesperación y confusión cuando se asomó a su pequeña oficina. La rubia levantó una ceja, cruzando miradas con él—. Creo que querrás saber lo que está pasando por aquí...—. Con su pulgar, señaló hacia su espalda, haciendo referencia a la entrada de la comisaría.
Se puso de pie, siguiendo a su mejor amigo, confundida. Se encontró con un muchacho robusto, con el cabello teñido de un verde oscuro, vistiendo una campera roja, encapuchado.
—¿Qué sucede aquí?—. Intervino Glimmer, colocándose en medio de sus amigos, observando al mismo muchacho sentado con las manos esposadas.
—¿Lo reconocen?—preguntó la rubia, a lo que ambos negaron, esperando que llegue la recepcionista para identificarlo.
Sus tacones resonaron entre susurros y sonidos de máquinas de la comisaría. Adora se encontraba alterada.
¿Por qué se ve tan conocido?
—Según la identificación que el sospechoso me facilitó, su nombre es Sahalia Lizard—dijo rascando su cabeza, tomando lugar frente al trío—. Pero no hay información suya en la base de datos... es completamente desconocido.
La rubia sintió un flashback golpear su cabeza, a lo que no pudo evitar tomar el hombro de Glimmer, manteniéndose de pie. La pelirosa notó aquello, pero lo dejó pasar, pensando que era parte del estrés que estaban pasando.
—Dijeron que vino a confesar... ¿Qué dijo?—preguntó, camuflando su malestar.
—Vino a entregarse como culpable del asesinato de Scorpia Blackgarnet...
*********************************
—Applejuice... salga ahora—. La guardia tenía la misma cara con el ceño fruncido de siempre, pero pudo notar una leve sonrisa, lo que supo eran buenas noticias.
Salió, esta vez sin las esposas puestas, lo que la extrañó. Iba directo a la sala de visitas, donde una rubia ojiceleste la esperaba.
—¿Por qué no tengo las esposas puestas?—preguntó una vez la puerta de vidrio se cerró, levantando una ceja. Sí, esperaba buenas noticias, pero las cosas eran muy raras. Creyó que la iban a sacar de ese lugar.
—Por que así lo requerí yo, la oficial Grayskull—. Dijo algo desanimada, notando el cambio de gestos en Catra.
—Y yo que creí tener buenas noticias...
—Sahalia Lizard—soltó, notando como los cabellos de la morena se erizaban al escuchar ese nombre—. Lo conoces, ¿verdad?
—Conocido de un conocido—dijo, queriendo evadir el tema—. ¿Qué pasa con él?—. Se acomodó en la mesa que las separaba, apoyando su cabeza en una de sus manos y la otra apoyada sobre la misma.
—Se entregó como asesino de Blackgarnet...
—¿¡QUÉ!?—. Su sorpresa fue tan grande que no pudo evitar pararse repentinamente y golpear la mesa con ambas manos. Ante la atenta mirada de la rubia y la guardia de celda, volvió a su posición anterior, pero esta vez consternada.
—Supongo que por tu reacción, no tenías idea de la situación o... son más que sólo conocidos—. La seriedad que portaba Adora era demasiado neutra, sin mostrar señal alguna de lo que ocurría fuera de rejas. Catra, en cambio, se sentía nerviosa. Temía decir alguna palabra fuera de lugar o soltar alguno de los muchos rumores que corrieron por los Bosques Susurrantes y mandar al frente al moreno.
—Sí... No tenía idea de la situación...—. Llevó una de sus manos a su boca, mordiendo sus uñas mientras observaba la gris mesa y las manos de la rubia frente a ella, quien parecía extrañamente calma.
Aquella supuesta confesión la sacó de su zona de confort. Jamás se le cruzó por la cabeza el simple hecho de que justamente él confesara algo que definitivamente no era cierto. Algo que...
—Pero no es cierto—dijo a lo alto, cruzando sus ojos heterocromáticos con los celestes de su otro significante—. Ro-—tosió nerviosa y volvió a hablar—. Sahalia ni siquiera se encontraba en Brightmoon en el momento en que el asesinato ocurrió.
—Catra...—. Adora cambió su semblante de gran manera, mostrando genuina preocupación en su mirada, lo que calló a la morena al segundo—. Si Lizard confesó, debemos mantenerlo apresado hasta que consigamos evidencia que lo incrimine. Gracias a Dios, no seguimos aquel veredicto de enviar a cualquiera detenido sólo por su declaración.
—No entiendo a dónde vas con todo esto...
—Si Lizard cae detenido por sospechoso... serás libre—. Tomó sus manos por sobre la mesa, alterando a la receptora, quién sentía su corazón desbocarse lentamente. No esperaba aquel movimiento de parte de la rubia—. No te encontrarás libre de toda sospecha, pero sí estarás fuera de este asqueroso lugar...
—E-Entiendo tu punto...—. Catra retiró las manos. La fase incómoda aún no había terminado su paso por su relación, por lo que no pudo evitar sentirse nerviosa ante tal atrevido y repentino movimiento—. Aún así, oficial Grayskull—tomó una postura de seriedad y profesionalismo, intentando que la situación que ocurría entre ellas dos no interfiera con la conversación— no me encuentro en la posición de dejar que tal cosa ocurra. Sahalia Lizard es completamente inocente debido a mi testimonio y al de la testigo crucial, de que el principal sospechoso a ser el asesino se trataba de una mujer, que tomó la vida de Scorpia Blackgarnet con una cuchilla...—.
Adora quedo sin palabras. Tenía razón, pero aún así debían mantener detenido a Sahalia, podría ser cómplice del asesinato y, si bien no era de igual importancia que encontrar al asesino, era un paso más hacia claras evidencias.
—Bien, entiendo a qué te refieres. Pero, aún así, quieras o no, saldrás libre, aunque con arresto domiciliario, debido a que la evidencia encontrada no coincide con tu ADN y no se encuentra registrada en la plataforma—. Catra abrió sus ojos en grande. Entonces, sí habían buenas noticias.
—¡Genial!—. Su cabeza comenzó a procesar aquellas palabras con mayor detalle, planteando dudas que debía aclarar al segundo—. Espera... ¿Dónde me quedaré a cumplir el arresto? No vivo en Brightmoon y tampoco pensábamos pasar tanto tiempo aquí...—. Adora se levantó de su asiento con una mirada neutra, anunciándole a la guardia que se iba a retirar.
La morena sintió terror por unos segundos. ¿Dónde se quedaría? No podría pasar el resto del día hasta ser liberada sin saber en qué lugar se encontraría.
—¿Adora?—preguntó con notable pánico, a lo que la ojiceleste sólo giró su cabeza para susurrar.
—Conmigo— y luego retirarse de aquel lugar, notando la fija mirada de desconcierto en su espalda, sabiendo exactamente quién la emitía.

ESTÁS LEYENDO
Detrás de rejas [Catradora]
FanficAdora patrulla las calles de Brightmoon en la noche, como le habían asignado sus superiores, cuando se encuentra con una persona inesperada... En una situación inesperada. -A-Adora... No creerás que yo la maté... ¿v-verdad? Advertencia: menciones co...