veinticinco

141 19 2
                                    

25.

la miraba bailar junto con Cande, pensaba en si debía acercarse a decirle un hola al menos pero no se animó, la veía tan feliz en su mundo cantando y bailando que no quiso arruinarle eso, dejaría que la noche pasara ya luego vería.

pero sentía que la noche pasaba lenta y era matador que los minutos le parecieran horas, se distraía hablando con sus amigos pero en su mente siempre estaba ella. Si se ponía a pensar, nunca había desaparecido, claro que no la tenía presente a toda hora y a todo momento pero nunca la olvidó de vez en cuando la recordaba y sentía pinchazos en el corazón.

—¿entonces fuiste novio de Irina?—preguntó Lucho mientras Daniel bebía de su vaso.

—ni tan siquiera fuimos novios, no se lo pedí porque creí que la iba a tener a mi lado en todo momento y por confiado no se lo pedí a tiempo. —contestó. Eso era lo que más le dolía, el tiempo.

— ¿vos decís que si le hubieses pedido ser tu novia tal vez no se hubiese ido? —preguntó el menor.

—no lo sé Lucho, el hubiera no existe, pero no te niego que me dolió haber sido tan pelotudo y no pedírselo.

—¿y qué esperas para hablarle? La tenés al frente Daniel.

—no quiero arruinarle eso. —dijo señalando en su dirección. La imagen de Irina riendo mientras Alejo le daba un abrazo estaba frente a ellos.

—bueno, hacélo cuando quieras, pero hacélo.

cuando el reloj marcó las cinco de la mañana empezaron a buscar un remis para volver al hotel, estaban reventados.

Daniel salió del lugar buscando con su mirada a Irina y rogando que esté sola para al menos poder decirle un mísero hola. La vio sentada en la acera con una la enorme campera de su hermano, se veía tan chiquita.

finalmente se acercó, y con las piernas y el alma temblándole se sentó a su lado logrando llamar la atención de la morocha. Ahí estaba ella, con esos ojitos cansados pero brillantes como siempre.

—hola. —se sorprendió el mismo la voz le salió sin temblar tanto.

—hola. —contestó Irina luciendo tranquila, aunque en realidad sintió que el cuerpo entero le tembló. Sentía cosas en la panza.

—¿cómo has estado?—no quería caer en una incómoda y básica conversación pero en realidad quería saber cómo ha estado ella.

—bien, todo bien por suerte ¿vos?

—me alegro por vos, yo todo pillo —contestó, y ella sonrió sin mostrar los dientes— ¿seguís en la u? Cómo te va con eso.

—bien, estoy estudiando producción audiovisual y ahí voy remando para no perder la cordura ni las materias —contestó para después soltar una risita, Daniel sonrío cuando la escuchó el sonido de su risa.

—que crack —contestó— me alegro por vos, ojalá no pierdas ninguna, ni la cordura ni las materias. —dijo y ella nuevamente río.

"¡bien Daniel, bien!" se alentó a si mismo mentalmente.

—¿vos qué onda? ¿mucha música?

—ahí vamos, un par de temas he sacado pero nada grande aún. Todavía estoy trabajando en mi álbum, quiero hacer las cosas bien.

—si algo he visto —¿habría escuchado alguno de sus temas?— también vi que te bajaste de las batallas.

—sí, le perdí gusto a la compe ya no es lo mismo de antes. —contestó, ambos se quedaron en silencio pero conservando el contacto visual. Para Daniel ella seguía siendo hermosa, aún con sus ojos cansados, su rímel algo corrido por el sudor y su cabello despeinado.

quería invitarla a tomar un café, pero en lo que tomaba ánimo la llamaron.

—¡Iri! Nos vamos en este. —gritó Mauro, ella rápidamente se levantó de su lugar.

—un gusto hablar con vos, Irina. —dijo Daniel poniéndose de pie.

—gracias, igual. —contestó para luego correr hasta el auto.

le seguía generando cosquillas en la panza.

ojeras negras ; dani ribba. Where stories live. Discover now