Capítulo 59 La fuga Parte final

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Una vez más, adolorido y sometido, esposado, recostado en la única pared libre de musgo tratando de no ceder ante el cansancio, de no ser por la ira que llevaba dentro de mí ya habría caído víctima del sueño hace tiempo, pero no, no podía hacerlo, no quería hacerlo, no otra vez, no hasta que...

El chirrido de una puerta oxidada abriéndose me sacó de mis pensamientos, pasos ligeros y delicados al andar, manteniendo ese perpetuo aire de superioridad que siempre lo caracterizó, va acompañado, lo cual no me sorprende, Farsong y Roderick vinieron a verme ¿Por qué? No lo sé... Ni me importa.

-¿Ya se te pasó el enojó, chico? –Preguntó él como si nada hubiera pasado.

-Púdrete... -Fue lo que respondí, Farsong suspiró, pero a Roderick no le hizo gracia, procedió a patearme en la cara, su jefe no dijo nada, aunque lo hubiera hecho dudo que el resultado cambiara, el silencio fue su gesto de aprobación.

-Eitan... Estás haciendo más difícil las cosas ¿Sabes?

-Uh... -Balbuceé en lo que me recuperaba del golpe.

-No vengo a regodearme, si es lo que te preocupa, simplemente quiero hablar.

-Esa falsa inocencia no va contigo.

-De acuerdo, te lo pondré de esta manera, estoy muy apenado por lo que pasó con tu padre, y la verdad, no me agrada la idea de tener que enterrar a otro Mactavish, así que, te propongo un trato, ayúdame a lidiar con la resistencia local, aplastar sus últimas esperanzas aquí, en Albatros, y cuando concluyamos con el trabajo... Te dejare ir ¿Qué dices?

-Es una maldita broma ¿Verdad?

-Estoy postergando tu ejecución para el final, Eitan, ya arreglamos la antena, pero ordené que la desconectaran por el momento, solo por ti ¿Qué más prueba que esa?

-Déjame entender esto, trabajas para Di Argo ¿Pero qué hacías en este lugar?

-Corrección, trabajaba para Di Argo, pero alguien me tendió una trampa, probablemente uno de sus rivales, sea como fuere, me enviaron aquí con cadena perpetua, pero use mis contactos en la ciudad para enterarme de toda la actividad rebelde de la región, trate de enviarle informes... Pero no fueron escuchados, perdí mi credibilidad, y he estado tratando de recuperarla desde entonces.

-¿Y eso es todo? ¿Luchar contra viento y marea solo para volver al lado de tu amo?

Farsong guardó silencio, le pidió a Roderick que nos dejara a solas con nada más que un gesto de su cabeza.

-No te tardes –Fue lo único que dijo antes salir, una vez solos, Farsong continuó.

-¿Te confieso algo, Eitan? Yo crecí en lugares como este, lugares donde la comida escasea, la violencia es constante, el esfuerzo es en vano y donde solo sobrevive el más fuerte, imagínate lo que sentí cuando descubrí que mi familia no siempre tuvo que pelear por migajas, mientras yo vivía en los barrios bajos mi abuelo y mi padre lo hacían en un palacio... El palacio de Archy.

Ah, así que a eso se refería el alcaide.

-Entonces... ¿Eres pariente de Albarius?

-Por supuesto que no, pero mi familia trabajaba para él, el apellido Farsong alguna vez era sinónimo de prestigio y poder... Hoy nadie lo recuerda, o peor aún, no se atreven a pronunciarlo, mi padre solía decirme cosas, de cómo deberíamos vengarnos, incitar a las masas tal y como el Dominio lo hizo cuando no eran nadie, o más aun, como nosotros lo hicimos con Sandros... En la academia intenté predicar mis ideales, además de lo que pensaba del gobierno actual, que inocente de mí, de haber sabido todo lo que acarrearía eso... Suspiro. Con el tiempo me di cuenta de lo insignificante que eran mis acciones, en ese entonces me rendí, seguí con mi vida, y conocí a algunos amigos, tu padre entre ellos, nunca compartieron mi punto de vista y nunca fueron ni a las reuniones ni a las marchas de protesta, pero al menos no me arrojaban comida o piedras, fue... Lindo descubrir que podía estar en un grupo en donde no me miraran con desdén...

El Lamento de los HéroesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora