Viernes/19/Junio/2020.
Desde que el reloj marcó las doce de un siguiente día en una madrugada fría y desolada me salí de mi casa.
Quería evitar a toda consta el terror que causaba un día que se suponía debía ser especial para mí. Tomé una mochila en la cual guardé unas de mis pocas pertenencias, no tenía muchos obsequios que fueran especiales para mí.
Todo conservaba malos recuerdos, y no quería cargar en mi espalda la culpa del hubiera sido diferente, no quería llorar por cosas que ya habían transcurrido, tan solo quería que las cosas cambiaran un poco.
Salí de mi habitación con los zapatos en la mano, si quería que esto tuviera éxito, no tenía que hacer ni un solo minúsculo ruido que delatara mi huida.
No me necesitaban como yo los necesitaba a ellos, estaba bastante claro. A algunos metros estaban tres puertas, una de su habitación, la otra del cuarto de Angelina y la última del cuarto de Geovanny.
—Solo quiero ser amada—susurré mientras tocaba con cuidado la puerta.
Sabía de sobra que no me buscarían, aunque una parte interna de mí quería creer que sí. Que no importaba si me fuera al fin del mundo, ellos irían a buscarme porque me querían a pesar de que no fueran los más demostrativos, sabía que me amaban porque eran mis padres y estaban programados para quererme.
Vi de reojo la habitación de Angelina, no entraría ahí ni de chiste, el solo pensar su nombre me daban ganas de cometer lo que durante años no he podido terminar.
Me sujeté de la barandilla descendiendo, en cada escalón que bajaba miraba hacia atrás esperando a unos padres que me dijeran; “no te vayas, Angélica”, “Te amamos, quédate con nosotros”, “Esta vez si será diferente, te vamos a amar hasta el último día de tu vida”.
Ninguno de mis anhelos se hizo realidad, una vez más me quedé esperando demasiado de dos personas que no me iban a dar nada. La decepción llegó hasta lo más profundo de mi alma, haciendo derramar lágrimas por todo.
¿Será normal que una niña de trece años se quiera ir para preocupar a sus padres, y así se den cuenta de todo el daño que me han causado en busca de la suficiencia?
Ya no había marcha atrás, tenía que irme aunque el miedo estuviera a flor de piel al ser altas horas de la noche, cuando ya nadie estaba en calle, cuando nadie podía ayudarme.
El exterior no me daba absolutamente nada de miedo, temía más de otras cosas que para algunos no tendrán ningún sentido.
Tomé la correa de mi mochila cuando cerré la puerta y me aventuré a buscar un día feliz, un día en el que no hubiera sangre derramada. Vi rápidamente el balcón de mi habitación, no sé qué fue lo que estaba buscando, pero terminé encontrando lo mismo que todos los días; nada.
Caminé por las calles de la ciudad sintiéndome sola, triste y vacía en un mundo donde todos los que transcurrían eran felices, eran amados y eran suficientes.
Terminé en las bancas de un parque mirando hacia ningún punto en específico, sabía que era peligroso el estar aquí, que nadie se percataría de mi ausencia hasta más tarde, me recosté sobre la banca pasando mis manos repetidas veces por mi cuerpo.
Vi mi celular un sinfín de veces esperando una llamada que tampoco llegó.
Me levanté y decidí que lo mejor era ir a un sitio más desolado, en donde no pudieran encontrarme, donde les llegara la preocupación hasta el punto de que se arrepintieran de todo lo que estaban haciendo conmigo.
—Esta vez será diferente, será tu primer cumpleaños feliz, anda vuelve a casa—decía mi voz interior alentándome a volver al sitio del que había salido hace unas horas.—Aquí corres peligro, mira esas calles desoladas, esa oscuridad que te abraza como siempre has querido ser abrazada, estamos solas, aquí no hay nadie que pueda protegerte—insistió en que volviera a casa.
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Balas Perdidas ¿Alguien me amará? (Nueva Versión)
Teen FictionLa mayoría de los seres humanos saben lo que es sufrir por amor, pero, ¿alguna vez has sufrido porque tus padres no te quieren? ¿Has sentido ese desprecio y que el resto de las personas que te rodean crean que es culpa tuya? -¿Alguien me amará?-pre...