Cuando despierto, me incorporo y comienzo a desperesarme, luego de eso me pongo de pie y camino hasta el baño, me cepillo los dientes y me lavo el rostro, sin siquiera mirarme en el espejo, salgo del baño y me dispongo a dirigirme a la cocina.
Cuando llego encuentro un desayuno servido sobre la mesa, junto a esta se encontraba una pequeña nota. Sonrío cuando observo todo y me dispongo a leer lo que estaba escrito.
Espero que este desayuno te ayude a reunir fuerzas bonita.
Con amor John.
Suelto un pequeño suspiro y sonriendo comienzo a desayunar.
Ya habían pasado varios días desde que salí del hospital, todo este tiempo no había salido de la casa y agradezco que Eva me haya dicho que cuando me sienta bien y segura, asista de nuevo al trabajo. John se ha encargado de cuidarme todo este tiempo, velando porque no me falte nada, cada noche se quedaba conmigo hasta que el sueño me venciera, me preparaba el desayuno y además de eso me ha regalado un enorme oso de peluche, con la excusa de que el me acompañaria cuando John no estuviera, no pude evitar reír por sus ocurrencias y él solo sonriendo con ternura me habia abrazado.
Alison y Bruce también habían estado visitandome, los cuatro nos quedábamos viendo películas hasta tarde, así también comiendo mucha comida chatarra, se que ellos tratan de hacerme sentir bien, de hacerme reír, de hacerme olvidar por un momento el mal rato que he vivido, cosa que agradezco muchísimo.
Cuando termino de desayunar, me dispongo a lavar los utensilios que había utilizado, luego de eso como no tengo nada que hacer y además la casa estaba bastante limpia, me dirijo a la sala, me recuesto en el sofá y decido ver una película.
Cuando termino de verla, no se cuánto tiempo había pasado, pero mi cuerpo estaba todo entumecido, así sin más comienzo a estirar mis piernas y mis brazos, un dolor en mi muñeca hace que un pequeño gemido de dolor salga de mi boca, observo la venda que la estaba cubriendo, no lo había querido ver en todo estos días pero ahora sin saber el por qué comienzo a desenvolver la venda de mi muñeca.
Cuando solo me faltaba quitar la última parte de la venda, cierro los ojos, inhalo y exhalo varias veces hasta que quito la venda por completo.
Los ojos se me cristalizan enseguida cuando lo veo, mi muñeca estaba hecha un desastre, no sé cuantos puntos le habían puesto pero me habían dicho que la herida fue profunda. Sin evitarlo comienzo a llorar, recordando los rostros preocupados de todos cuando me había despertado.
¿Que hubiera pasado si John no llegaba a tiempo?
¿Hubiera muerto?
¿Todos se hubieran quedado devastados?
Me froto el rostro con ambas manos para luego caminar hasta las escaleras y subirme a mi habitación, lo primero que hago es entrar al baño y mirarme en el espejo.
Odio lo que veo.
Odio sentirme así. Odio la realidad que muestra el espejo. Odio no tener las fuerzas suficientes para evitar sentirme así.
Salgo de nuevo del baño y camino hasta la cama, me siento en ella flexiono mis piernas a la altura de mi pecho me abrazo a mi misma y escondo mi cabeza entre ellas.
Comienzo a sollozar sin poder detenerme, a mi mente viene todas las imágenes sobre lo que había ocurrido en esa fiesta, desearía poder olvidar todo, desearía no haber asistido, desearía que nada hubiera ocurrido, pero solo queda en eso en un desearía.
Escucho los pasos de alguien acercándose a mi, pero no me importa quién es, no me importa que me vea llorar, nada me importa.
El colchón se hunde un poco al lado mio con el peso de alguien, sollozo un poco más fuerte sin que pueda evitarlo y la persona cerca mio comienza a acariciarme el cabello.
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Leyla
Mystery / ThrillerSolo era una niña de 11 años, pero mi vida ya estaba marcada de por vida gracias a esos hombres. La mitad de mi rostro estaba con cicatrices, crecí en un internado, todos me llamaban monstruo. Ya había acabado con mi vida de no ser por mi mejor amig...
