Capítulo 4

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Sus piernas ya no reaccionaban, no le respondían, todo su cuerpo se estaba sublevando. Corrió con la poca fuerza que le quedaba hasta el autobús que acaba de llegar y se subió. Su pecho se sentía oprimido y sus manos temblaban, no sabía si era nervios, dolor o irá, incluso no sabía que estaba en shock.

Él había mentido, su lindo maestro Lee había mentido y ahí se dio cuenta que lo que más odiaba no era que jueguen con él, era la traición, la traición que puede traer consigo ese tratarlo como juguete, pero que podía ser superado si ese alguien no valía la pena, sin embargo una traición para él solo podía ser cometida por una persona especial o importante en su vida, por una persona de la que jamás pensaría podría hacerle tal crueldad.

Una vez en el bus se sentó y recostó su sien contra la ventana. Su vista se nubló y supo que las lágrimas saldrían pronto.

¿Cómo puedes sentirte tan patético, Kibum? ¿Actuarás así nuevamente? Se reprochó mentalmente mientras sentía sus mejillas humedecerse.

El viaje para él fue extremadamente corto. No fueron suficientes esos 30 minutos de viaje para calmar sus lágrimas y no quería llorar en su departamento porque sabía que eso sería peor. Así estuvo caminando a paso lento, era increíble como las horas habían pasado y el cielo había oscurecido pero esa imagen del auto no desaparecía, como si todo se hubiera detenido en el tiempo, ni siquiera había comido pero no sentía hambre, había estado lloviendo y no le importó mojarse, había caminado mucho pero su cansancio no era por eso. No le quedó de otra que volver a su solitaria casa.

Busca sus llaves en ambos bolsillos hasta que la encuentra en uno de ellos.

-Estoy harto -murmura luego de una pequeña pelea con su bolsillo que se negaba a colaborar con su suerte.

-¿Harto? ¿De qué?

-J-Jinki... ¿Qué... haces? -Tartamudea sorprendido. El profesor Lee estaba en su puerta justo como aquella vez en que lo extrañó tanto que fue a su departamento a esperarlo, seguramente no fue aquella la primera vez que lo extrañaba pero si fue la primera en demostrarlo, en aceptarlo frente a su alumno y sobretodo en aceptarlo para él mismo. Ahí estaban ambos, con gotas de agua sobre el cabello producto de la lluvia, pero si antes a Kibum le saltaba el corazón de felicidad ahora el sentimiento era todo lo contrario.

-¿Por qué estás pálido? ¿Pasó algo? -el mayor empieza a preocuparse-. Puedes contarme, cielo.

Ahí estaba Lee Jinki, siendo tan lindo cómo siempre, lindo y desesperante porque nadie creería que un chico con esa imagen pudiera ser capaz de hacer cosa tan horrible como un engaño.

Kibum pasa de largo hasta su puerta seguido por Jinki. El primero se detiene haciendo al otro frenar en seco. El delgado baja la mano con la llave y se pone frente a su hasta ahora novio.

-¿Que haces aquí?

-Primero dime qué te pasa...

-Te pregunté que qué haces aquí. -Su paciencia se iba perdiendo con cada palabra. Sus ojos estaban hinchados y tal vez por eso Jinki insistía, solo que no sería tan descortés de mencionarle su tan mal semblante.

-Vine a verte, pasar tiempo conti...

-¿A verme? ¿Puedes dejar ese cuento ya? -Key lo interrumpe. Vuelve a levantar su llave y la mete en la cerradura. Entra y el profesor Lee lo sigue.

-No entiendo. Sería bueno que me lo explique...

-¿Explicar? Con una mierda Jinki -dice el menor entredientes sorprendiendo al contrario con esa expresión que nunca había usado y menos en su presencia. Pues si, Key no era grosero, podía ser rebelde y respondón, también irreverente y malcriado pero no era grosero, no lo necesitaba ya que como él mismo decía "puedes conseguir el mismo efecto con las palabras correctas sin ser vulgar". Sin embargo, no tenía la cabeza para buscar las palabras correctas, es decir, quien guardaría la calma cuando le están viendo la cara en sus narices.

ENAMORADO DE MI PROFESOR 2 (Onkey)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora