Completamente Indefensos (Parte II)

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Eliot se dirigió a la entrada principal, dispuesto a ir en busca de Stella, la actitud de Mallory lo había molestado. Stella siempre estaba al pendiente de todos los grises, sobre todo de sus amigos, y ahora que ella probablemente necesita de su ayuda, nadie se preocupa por saber siquiera dónde está.

- ¡Hey! ¿A dónde vas?- Uno de sus amigos lo llamó.

- A buscar a Stella.- Contestó sin detener su andar.

- Hombre, espera. No podemos irnos.- Lo sujetó del brazo.

- ¿Ah no? Pues yo no veo por ningún lado a Coco.- Su camino fue obstruido por la señora Mead.

- No se tiene permitido abandonar el baile aún.- Dijo con su característico tono autoritario.

- Solo iré a mi habitación por...- Habló Eliot, pero Mead lo interrumpió.

- Tendrás que esperar, ya es hora de que todos pesquen su manzana.- 

- Ya escuchaste Eliot, regresemos con los demás.- Sugirió el hombre con voz nerviosa.

Soltó un bufido y siguió a su amigo, debía idear una forma de salir, pero debía esperar, ya que Mead tendría su mirada en él por un rato. Solo pudo ver de lejos como Mallory hablaba con Jade.

•🔸•

- No es cierto.- Negó Jade por tercera vez. - Eso es imposible.-

- ¿Acaso no lo sabías?- Pregunto irónica la chica de lentes.

- Claro que no, debe haber una explicación para esto.- Susurro.

- No quieras defender lo indefendible. Tenemos que hacer algo al respecto.-

- ¿Qué?- La miró sorprendida. - ¿Piensas ir a hablar con Venable?-

- No creo que haya otra opción.-

- Sabes perfectamente lo que pasara si hablas. Esto es grave, pero podríamos darle...-

Ambas guardaron silencio cuando Venable hizo sonar su bastón apagando la música, todos voltearon a verla. 

- Llego la hora que todos ustedes han estado esperando desde que entraron al salón, iniciara el juego de pescar la manzana. Por favor reúnanse detrás del balde de agua de forma organizada, cada uno tendrá su turno de sacar una manzana.- Los invitados obedecieron. - Tú, gris. Serás la primera.-

Mallory era la más próxima al balde así que Venable la señaló. La gris apoyo sus manos en la orilla del balde y tomó una gran bocanada de aire antes de sumergir su cabeza en el agua y mordió una manzana. Los demás aplaudieron la hazaña.

- ¡Esperen todos! Deben esperar a que cada uno haya tenido su turno de participar y entonces comeremos juntos como gente civilizada.- Indicó la directriz y Mallory se hizo a un lado dando paso al siguiente en la fila.

La señora Mead regreso con Venable, había escuchado a uno de los grises mencionar la ausencia de un púrpura, después de eso dejo el salón principal en busca de la señorita Vanderbilt. Fue cuando se dio cuenta de la ausencia de otras dos personas, esto complicaba por completo el plan.

- No encuentro a Puño ni a Coco por ningún lado y tampoco está Stella allí abajo.- Le informó a la directriz.

- Y el señor Langdon rechazó nuestra invitación.- Añadió Venable.

- Debemos parar el plan y detener todo. Sin testigos.- Sugirió casi desesperada Mead, pero la mujer al mando se opuso.

- Ya es demasiado tarde para eso, cuando todos terminen de divertirse nos encargaremos de los que faltan, llevaremos la sorpresa y tu arma a él.- 

El Diablo En Mi •Michael Langdon X (Tn)•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora