Dos piernas delgadas corrían con rapidez en la colina.
Sus ojos azules estaban fijos en sus pies, y su cabello rojizo bailaba en el viento.
Una mujer iba detrás de ella, seguida por otro hombre.
-Elliot -llamó Abelia, mientras perseguía a la pequeña niña de cinco años.
Él sonrió y dirigió su mirada a ella.
-Tengo miedo -tuvo que admitir al ver el lago próximo-. ¿Puedes ir tú? -le preguntó haciendo un puchero. Ahora llevaba el cabello recogido en un gran moño, y usaba con largo vestido color celeste.
Siendo reina de "Los demonios" tenía que vestir siempre elegante, cosa que le costó acostumbrarse.
Elliot hizo una fina línea con sus labios y se limitó a asentir, corriendo bajo la colina, siguiendo a la niña.
Él vestía de igual manera. Elegante, un traje color negro, con una camisa color amarillo debajo.
Aun por más que quizo entender por qué nunca lo quizo de otra manera, nunca pudo.
Todo era perfecto.
Will era un excelente rey, muy distinto a su padre. Gracias a ellos no había más problemas entre ángeles y demonios.
Ya no se separaban de esa manera.
Todos ellos eran llamados simplemente innmortales, tachando cualquier otro adjetivo.
Apreciando a las dos personas que más quería en el mundo, se sentó.
Recordó el miedo al enterarse que estaba embarazada, que luego fue eliminado al sentir las leves pataditas de la critatura que aún no había nacido.
Todo había sido planificado, ni Elliot podría saber la verdad.
Él la miraba con tanto cariño.
Sin querer, corrió la pregunta en su cabeza acerca de si todavía sentiría algo por ella.
Miró hacia atrás, observando el castillo, ahora perteneciente a Ethan.
Se levantó y se aproximó un poco a ambos, sin dejar de sonreír.
-¡Scar! -chilló Elliot a tiempo que ella tomaba sus pequeños brazos y levantaba el agua, mojando al pantalón de él casi por completo.
Abelia no pudo evitar sonreír.
A pesar de ser idéntica a ella, tenía algún rastro de lo que su padre fue.
Sus ojos azules y burlones la habían salvado un millón de veces.
Scarlett Stradamus Callister.
Hizo una línea con sus labios, tratando de sonreír.
《Él lo hubiera querido así》trató de convencerse a sí misma.
Algo la distrajo, una mano estaba posada en su hombro. Will.
Ella sonrió. Él le devolvió la sonrisa.
-¿No vas a ir? -preguntó mirándola con ojos curiosos.
Ella negó con la cabeza, cruzando los brazos, abrazándose a sí misma.
William no preguntó porque. Abelia supuso que no era necesario. Él lo sabía.
Sin decir nada más, comenzó a bajar la colina, y al llegar al lago, la niña de ojos azules lo recibió con sus brazos abiertos, y él la levantó en el aire.
Cuanto le había costado mentirle durante seis años.
Desde el primer segundo. Pero imaginaba que no importaba.
Él la amaba de todas formas. Él las amaba.
Imaginó que diría Luke al enterarse que Will no se daba cuenta. Seguramente lanzaría una broma ofendiéndolo.
Ella le pertenecía a ellos. A Luke y a Abelia, era solamente, totalmente y completamente de ellos.
Y nadie tendría por qué saberlo.
-¡Mamá! -gritó Scarlett, lo que confundió a Abelia y entrecerró los ojos, buscando explicación.
Ella estaba sobre los hombros de Will, girando en el aire y tirando leves risitas.
Ella sonrió y se acercó a su hija, tomándola en los brazos y sentandose en el lago.
¿Hace cuanto tiempo no venía a ese lugar?
Recordó que la última que fue, el lago parecía inmenso. Ahora era sólo un lago, cómo cualquier otro, guardando recuerdos.
Agradecía a esos recuerdos, todos aquellos, desde los más feos hasta los mejores. Entendió que si no hubiera malos recuerdos, tampoco habrían buenos. Luke, Elliot y Scarlett formaban parte de ellos. Y quizá Will se sumaría algún día.
Podía vivir el resto de la eternidad en ese momento, sólo con el sonido del viento corriendo, y las palabras que se habían ido con él.
-Te amo -murmuró Scar mientras envolvía a su madre con sus pequeños brazos.
Dos palabras tan simples tenían tan grande significado. Deseando paralizar la escena y quedarse así por siempre, Abelia reaccionó de inmediato, y posó su mano izquierda en el cabello pelirrojo de su hija, y su mano libre fue a parar en su espalda.
-Yo también te amo.
FIN.
Muchas gracias por llegar hasta aquí conmigo. Espero que hayan disfrutado pasar esto conmigo tanto como yo lo hice.
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In the Darkness (Español)
FantasySinopsis: Abelia Callister es un ángel de dieciséis con un pasado marcado. Como todo ángel, ha jurado proteger a los mortales contra las amenazas de los demonios y submundos, poniendo constantemente su vida en riesgo. En eso se resume su vida. Y seg...