Capítulo 6.-Papá, ¿puedes abrazarme por una última vez?

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Lunes/02/Noviembre/2020.

De nuevo en este lugar llamado colegio, la profesora explicando la clase y yo... Centrada en todo menos en la explicación que estaba dando que era considerada fundamental.

El volumen no era suficiente, aún la seguía escuchando. Subí más el volumen a la música que mis oídos escuchaban, Hailee alcanzó a oír el sonido de la batería siendo azotada con fuerza en la canción que sonaba, me miró con una expresión de confusión y siguió concentrada en la actividad.

Mis piernas dolían un poco por los hematomas que conservaban desde ayer que me habían golpeado y torturado sin razón aparente. Llevé mis manos hasta mis piernas y hasta mi propio agarre me dolió.

No dolía el hecho de que estuvieran ahí, porque podía soportar vivir toda una vida así solo con tal de tener una sonrisa de mi madre y ser lo suficientemente buena para ella, quiero que sienta el mismo orgullo que sentía hacia Angelina sin hacerle daño. Lo que más me causaba dolor era que todo esto me lo hacían mis padres, era una situación que por más que me esforzara, por más que hiciera las cosas para ser lo mejor para ellos, simplemente no lo conseguía. Dolía el saber hasta cuándo aguantaría todo esto.

La pizarra estaba llena de escritos y frases que llevaba escribiendo la docente desde que había llegado a dar su clase.

—Angélica—escuché unas cuantas veces mi nombre.

Me dejé llevar por el gran sentimiento de relajación que me proporcionaban los gritos feroces de la banda de Rock que sonaba en mis oídos. Creo que era la canción la que me estaba llamando y una ligera sonrisa se posó en mis labios.

Sentí un codazo de Hailee en el brazo, creí que se trataba de un accidente hasta que lo hizo repetidas veces más. La sonrisa se desvaneció, ni siquiera estaba sonriendo, solo había sido producto de mi imaginación. Abrí los ojos viniendo de golpe en una realidad en la que no quería permanecer.

—Angélica Cárdenas Beltrán—dijo mi nombre completo la profesora, en los últimos meses ya se lo había memorizado de las innumerables veces en las que lo mencionaba.

Se aproximó colocándose en medio del pasillo, lo que nos separaba de estar cerca la una de la otra era la anatomía de Hailee que se sentía como si estuviera sobrando en esta llamada de atención que me esperaba.

—¿Tiene alguna idea de lo que trata la clase?—cuestionó con enfado viéndome a través de sus gafas.

Asentí con la cabeza dándole una explicación detallada de todo lo que había estado haciendo mención en mi rato de distracción. Su entrecejo se arrugó y su boca se abrió un poco de manera sorprendida.

—Todas las noches me pregunto qué es lo que estoy haciendo mal con usted, me esfuerzo en dar lo mejor de mí en cada clase que doy, sé que usted es una adolescente inteligente, pero se me hace una falta de respeto que no me preste la atención que requiero, de verdad que admiro su inteligencia y más de alguno de los aquí presentes querrían poseerla, sé que sabe lo que yo en cada sesión me esfuerzo porque todos tengan conocimientos sobre el tema, pero no me gustan sus interrupciones, ¿puede tan solo por un momento quedarse callada?—articuló quitándose las gafas de los ojos para que pudiera ver de forma transparente todo lo que había hecho con mis acciones.

Ella de verdad estaba harta de mí y de mi comportamiento, la había dañado de una forma tan estúpida.

—Yo...—abrí la boca para decir algo pero fui abruptamente interrumpida por ella.

—No diga nada, ya sé lo que su boca va a decir—alzó la mano pidiendo de forma amable que hiciera silencio.

La mirada de repulsión de mis compañeros me recibió, e inclusive la de Hailee a quien no le había hecho ni la mínima gracia lo que estaba haciendo. Ninguno de ellos entendía cómo me sentía, ni todo el odio de ellos juntos llegaría a ser la mitad de lo mucho que yo me odiaba por eso.

Balas Perdidas ¿Alguien me amará? (Nueva Versión) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora