Sólo una familia

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Pasó una hora desde que Isa nos mandó a cambiarnos. Jared tocó mi puerta para avisarme a bajar. Esta vez había más gente en el salón esperando. Xander estaba leyendo un libro grueso. Isa una revista. La pequeña Suu estaba sentada viendo la televisión. 

Nuestra madre había fallecido hace unos años por enfermedad. Así que Isa era como nuestra segunda madre. Nuestro padre siempre está en negocios. Así es como lo llama. Negocios. En realidad no quiere volver a esta casa. ¿El motivo? Dice que le duele la falta de nuestra madre. Siempre está en Londres y su pequeña casa allí. No nos queremos involucrar así que lo dejamos así. Nadie habla del tema. Mejor.

Al igual que Isa a Xander le molesta que le llamemos con su nombre completo. Dice que es muy formal. Somos familia no hay sitio para formalidades. Isa para hacer lo mismo le llama Alexander sin importar que. Xander es muy frio con todos nosotros. Es comprensible. Lleva todo el cargo de la familia desde que nuestro padre se fue. Con Jared es mejor. Jared es Jared. Nadie es capaz de llevarse mal con él. És el sol de la familia. Siempre radiante.

A todos nosotros nos va cosas diferentes. Somos una familia con integrantes variados.

A Xander le va los libros, cualquiera de ellos. Lleva una empresa y su hobby es ser novelista. Leemos sus libros a escondidas. No nos deja. Y nosotros no le dejamos que lo sepa.

A Isa le encanta el diseño. Es diseñadora de interiores famosa en París. Hasta hace años creaba muchos espacios que transmitía muchas sensaciones.  Las daba a conocer al mundo en revistas. Ahora sólo mira las de otros en esas mismas revistas.

Para Jared el deporte lo es todo. Sobretodo el baloncesto. Su amor. Está en un equipo y cada cierto tiempo tiene los partidos.

La pequeña Suu se ha interesado en la pintura desde sus tres años. Desde que Isa le llevó a los museos más famosos. La cambió por completo y pintaba en las paredes. Ahora a sus 7 años sus obras están por toda la casa.

Nos sentamos en la mesa. La tía Sofi nos trae la comida. És la mayordomo de la casa. No quería que le dijéramos así y lo cambiamos por tía.

Suu encendió la televisión. Daba las noticias. Algo aburrido pero todos los mirábamos igual. Xander acabó antes y se fue a su oficina. Isa estaba atenta a Suu. Aunque era una maestra en la pintura aun era una niña en la mesa. Jared no paraba de repetir plato. Como siempre. Y como siempre toda esa comida desaparece cuando sale de la casa.

Cuando acabé de cenar y dejar los platos en el fregadero. Me dirigí hacia mi habitación. Encendí el portátil y me metí a jugar en el Facebook un rato. Estaba conectada Míriam. Una buena amiga. De esas en las buenas y en las malas.

Hablamos un rato de las mismas cosas. Mi poca libertad. ¿Por qué los chicos son así? ¿Por qué no hay más pecho? ¿Por qué la tierra gira? Chorradas. Más chorradas. Muchas. Así pasó dos horas de nuestro día.

Mañana, un bonito sábado. Como los de cada semana había quedado con Míriam para ir de compras.

Dimos vueltas por el centro comercial. Míriam se ha comprado de todo. Su armario és pequeño pero la dichosa consigue meterlo todo y a la hora de encontrar lo hace perfectamente.

Yo en cambio sólo compré un abrigo para Jared y unos guantes para Suu.

Casi se hace las 20. Tarde. Llamamos un taxi. Le di mi dirección y en menos de 10 minutos ya estábamos enfrente de la casa.

Suu nos vio desde la ventana del salón y salió corriendo hacía la puerta. Nada más abrir la puerta saltó encima de Míriam. Le encanta. Se nota. Isa va primera y luego Míriam.

-Me voy a poner celosa Suu- le dije con cara de berrinche. 

-Te quiero Lanie- Se acercó a darme un beso y nos acompañó hacía el salón.

Estuvimos jugando un rato con Suu, hablando con Isa y llegó la hora de cenar. Le pedimos a la tía Sofi una cena vegetariana para Míriam. Odia todo tipo de carne.

Después de cenar subimos a la habitación. Sacamos todas las pintauñas del cajón. Una buena música de fondo. Limas. ¡Hora de pedicura!

Acabamos con mil colores en los dedos. Flores. Leopardo. Estrellitas. Chorradas. Aunque nos divertimos.

Míriam se quedó dormida sobre mi cama. Sin fuerzas para moverla me quede compartiendo cama con ella.

Las canciones seguían sonando una tras otra. Sin pausa. Y allí estaba esa canción. Que me hacía llorar. Sentir triste. Melancólica y dolorosa.

Todo comenzó con esa maldita canción.

Solo un sueño. Uno pequeño. ♥★♣Donde viven las historias. Descúbrelo ahora