Una persona tiende a ser valiente cuando es capaz de aceptar sus deficiencias, pero lo es aún más en el momento en que se atreve atacar cada punto de ellas. Claro está que nadie garantiza el triunfo a primera instancia, sin embargo, la marca de gallardía queda puesta en el instante en que se piensa llevar a cabo la acción.
Jimin, a pesar de querer resguardarse de las situaciones antipáticas de la vida, no podía, pues no lograba tener ni un segundo de paz desde el descubrimiento de su verdadera existencia; se encontraba asfixiado, asqueado, dolido por completo y, aunque su ser le gritara que, ante toda esa aberrante verdad, su madre le amó día a día sin hacerle sentir carencia de cariño, no concretaba aplacar la furia, la rabia que lo carcomía sin tiempo de prórroga.
Los rayos del sol se infiltraban a través del cristal de la ventana, mirando a la misma nada, mientras unos fuertes brazos lo envolvían, como deseando poder resguardarle de todo, analizaba cada punto de agobio, minuto tras minuto de profundo llanto silencioso y, sobre todo, el espacio de ira que se extendía más y más.
La noche anterior había suplicado por un poco de calor corporal, y cuando creyó haber logrado el cometido, Jeon se encargó de hacerle volver a la realidad, logró inducirlo en aquel manto de paz momentánea al dejarle saciar esa aguja que se incrustaba en su pecho, tan solo... lloró entre los brazos del hombre que también hacía doler su corazón.
Y aun cuando fue consciente de eso, no se sintió capaz de detener todo acto de entrega, pues necesitaba su compañía, ya que JungKook o Anders Sean a como le conoció, era lo más cercano que estaba de manera emocional con alguien, además éste sería siempre la persona a la cual su corazón no dudaría en dejarse cubrir ante las dolencias, aun cuando sangrara mediante el sutil contacto.
Con sumo cuidado retiró la mano del mayor de su cadera, y fue separándose del cálido cuerpo para bajar de la cama, por lo cual, al estar de pie completamente, volteó a verlo. El pelinegro dormitaba en plenitud, por tanto, sin dar más preámbulos, retomó el camino hacia el baño.
Al llegar, posó la vista en su reflejo del espejo, se acercó y colocó una mano sobre el cristal.
— Luces patético — balbuceó apenas audible.
El tono de voz tenaz, cargado de audacia, ira, prepotencia, y dolor traspasaba cada barrera de paz en la más pulcra alma.
— Si quieres vengarte, hazlo sin derramar más lágrimas —
El chiquillo inocente que un día fue, se estaba desvaneciendo al lapso de agonía y fervor del rencor tras la doliente verdad, su realidad.
— Acaba con cada uno, conviértete en el más abominable monstruo — limpió con rudeza las traicioneras gotas de agua salada que resbalaban por sus mejillas — y caza a cada presa vestida de rudeza que se encargó de hacerle miserable la vida a ella —
Sus orbes miel irradiaban la determinación del son de tales palabras.
— Se lo debemos, Park Jimin — proclamó.
Sin más, se mantuvo mirando con fijación el reflejo sobre el espejo por más de un minuto, y no hubo más llanto queriendo quemarle la garganta, ni más palabras que gritar, las ganas de pedir ayuda también se habían extinguido, ya que solamente se encontraba un cuerpo lleno de furia y deseos de venganza.
Al paso de un rato, se retiró las vestimentas, entró a la ducha, y ni siquiera se tomó la molestia de regular el agua. Las gotas de agua templada resbalaban sobre su piel, dejándole sentir como la frescura calmaba levemente la agitación que ejercía su cabeza sobre su cuerpo.
Seguidamente, alzó el rostro hacia el chorro de agua, y cerró los ojos a la vez en que sus manos echaron hacia atrás las hebras de cabellos rojo que caían en su rostro. Ocho minutos más tarde, se encontraba con una toalla alrededor de su cadera mientras se cepillaba los dientes.
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¡𝐒𝐨𝐥𝐨 𝐄𝐫𝐚 𝐔𝐧 𝐂𝐚𝐣𝐞𝐫𝐨!~||❍︎𝐊𝐨𝐨𝐤𝐌𝐢𝐧
FanficPark Jimin, quien _Solo Era Un Cajero_ en el segundo Banco más grande y famoso de la Familia McQueen, se verá en vuelto en el mundo de egoísmo y venganza, ¿por amor? Después de la muerte de su madre, el pequeño pelirrojo se aventura a un inicio de...