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Narra Comodín:
Al se paramos ella se recostó en la cama y yo coloque su cabeza en mis piernas. Y, delicadamente acaricie algunos de sus rubios mechones de pelo. Ella había cerrado los ojos y cuando pensé que se iba a dormir empezó a hablar.
-Ahora mismo, me siento con una paz interior que nunca había llegado a tener- abrió los ojos y miró directamente a los míos- es gracias a ti.
No supe responder al momento. Sus palabras me habían reconfortado de una manera increíble.
-Tu también me también me transmites paz.- dije aún mirando a sus ojos- Creo que me transmites algo más que paz. Contigo siento como si todos los problemas de mi alrededor se esfumaran si estoy contigo. Como si tú fueras mi mundo.- al terminar de hablar, ella se sentó delante mío y cruzó sus piernas poniéndose en mi misma posición.
-Creo...- empezó a decir- Creo que me gustas.
La miré con los ojos abiertos. Jamás hubiera imaginado que, yo, un idiota de primera, le fuera a gustar a alguien tan increíble como ella. Ella era la perfección en persona, cada rasgo suyo parecía hecho por los mismos dioses, cada emoción suya era lo más real que puedas encontrar. Y yo, era simplemente, yo.
-¿No vas a decir nada?- preguntó mientras fruncía el ceño.
-Si, si...- dije algo sorprendido todavía- Es solo que no se qué contestar.
Su cara cambio su expresión a una un tanto triste y decepcionada. En seguida intenté corregirme.
-Haber... Es que es un poco complicado decirlo- dije pensando mis próximas palabras- Tu también me gustas.
Los ojos de Alhena se abrieron completamente mientras me miraba fijamente. Sin saber bien que hacer me fue aproximando hacia ella mientras miraba sus labios. En el segundo que miré a sus ojos ví que estos también miraban a mis labios. Eso me preporcionó la suficiente confianza para seguir acercando pero esta vez más decidido.
En el momento que nuestros labios se tocaron tuve la sensación de estar flotando en una nube sin nada al rededor excepto ella. Sin duda era el mojer momento que he pasado en mucho tiempo.
Al separarnos nos sonreímos mutuamente. Alhena cogió mis manos y dejó un beso en una de ellas.
-¿Ahora que?- preguntó.
-No se, nunca había estado en esta situación- dije soltando una pequeña y tímida risa.
-Haber... Ambos nos gustamos y nos hemos besado. ¿Tu crees que podemos intentar tener una relación?
-Por mi, encantado. ¿Tu tambien quieres?
-¡Claro!- dijo lanzándose a mis brazos.
Estubison un largo rato abrazados. Al separarnos deje un turno beso un su mejilla y ella me dio una sonrisa sincera.
-¿Le vamos a decir a los demás que estamos saliendo?- pregunté.
-Mejor esperemos a rescatar a nuestros padres.- contestó haciendo una leve mueca- No quiero que se distraigan ahora.
Sonreí y me levanté de la cama. Me acerqué al tocadiscos que estaba en una esquina de la habitación junto a una estantería llenase disco de vinilo. Coloqué la aguja en una de las pistas aleatoriamente y, para mí suerte, empezó a sonar Thinking Out Loud de Ed Sheeran. Extendí mi mano hacia ella. Alhena captó el mensaje y se acercó a mí tomado mi mano y pegando su cuerpo al mío. Sujete su cintura y ella puso sus manos al rededor de mi cuello. Nos balanceabamos al compás de la música mirándonos a los ojos. Al terminar la cancion nos besamos lentamente expresando todo nuestro amor. Porque esas muestras de cariño eran mejores que palabras, más que un sentimiento definitivamente estaba locamente enamorado.
Al terminar la canción decidimos bajar al salón, donde se encontraban nuestros amigos y su abuela.
Justo antes de entrar por la puerta del salón ella me hizo girarme para quedar cara a cara y me dió un corto beso.
-¿Y eso?- pregunté.
-Luego no lo voy a poder hacer- contestó antes de entrar por la puerta.