Q u i n c e

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08:30 p.m. y recién habíamos llegado al cementerio con Tobio. Durante el camino nos la pasamos bromeando y peleando, algo típico de nosotros, si muy típico de parejas ir haciendo carreras por todo y por nada.

Ya estaba oscuro en Miyagi, el sol cada vez se ocultaba más rápido y las noches pasaban a ser más frías. Entramos por el portón y deje que el pelinegro me guiará hacia donde debía llevarme. Por lo que tenía entendido o trato de explicarme hoy, era la única persona (a parte de su familia) que venía a acompañarlo, un detalle que me hizo sentir bastante especial, bastante aceptada por este ser gruñón.

— Es por aquí— susurró el muchacho mientras comenzábamos a perdernos entre aquellas tumbas con nombres y apellidos.

...

05:00 a.m y ya estaba relativamente en pie, pero, mis cólicos estaban terribles y eso que había tomado las pastillas correspondientes para quitarme estos dolores menstruales, pero al parecer no hicieron nada en mi sistema. Me revolvía entre las sábanas como una mariposa a punto de salir del capullo, pero esta mariposa no quería salir de aquel cómodo lugar. Ya resignada, quite todas las sábanas y cobertor a patadas mientras gruñia molesta, realmente no quería levantarme pero los chicos hoy tenían un gran partido, así que tomé un gran impulso y obligue a mi trasero a levantarse.

Esta semana a sido bastante ocupada y gracias a eso, mis episodios depresivos eran casi inexistentes, aunque que sabia que no debía bajar la guardia porque aún seguía siendo algo latente en mi interior, pero mantener mi mente ocupada ayudaba mucho. A veces el psicólogo me decía que habían personas que no sabrías nunca que sufren algún cuadro depresivo, que sus sonrisas eran tan lindas y cálidas que era casi imposible creer que aquel ser humano pasaba todos los días de su vida planeando su posible muerte o simplemente viviendo en la oscuridad de sus solitarias casas mientras aquella tristeza crónica los consumía como una pequeña llama de fuego que cada vez se hacía más y más grande. Mi caso era ese, una atleta olímpica que sufría depresión por traumas del pasado, por haber estado en el lugar equivocado cuando tenía tan solo diez años.

Luego de estar unos diez minutos viendo mis pantuflas como una psicópata, decidí por fin caminar al baño con mi mano en la parte baja de abdomen, ya que aún dolía mucho y seguramente debería tomarme unas pastillas antes de salir de aquí. Llegue al dicho baño, me quité la ropa rápidamente y me metí a bañar en aquel chorro de agua caliente que caía en mi espalda suavemente, pude relajarme un poco antes de comenzar este escandaloso día.

— ¡Estoy muy emocionada!— chille suavemente mientras comenzaba a echarme shampoo en el cabello.

...

— Shhh. Eres un escandaloso— mire fijamente a Nishinoya— Llamas mucho la atención y Daichi se molestará— concluí mientras le daba un codazo en las costillas disimuladamente.

— ¡Estoy emocionado!— chillo en mi oído nuevamente— ¡Sabes todas las chicas que estarán ahí! ¡¿Viendome a mí?!— comenzó a saltar nuevamente como una rana.

Suspire agotada mientras caminábamos al gimnasio principal, osea, donde se realizaría el último partido para definir al representante de Miyagi en las nacionales. Los chicos hasta el momento iban muy tranquilos, pero, sabía que en el momento en que entraran a la cancha se pondrían nerviosos al darse cuenta de la magnitud del problema, algo normal en ellos.

Mi cabeza dolía y aún me molestaba el estómago, quería que esto se acabara pronto para dormir unos cinco días sin parar, porque realmente era agotador el papel de mánager y el echo de que me quedaba un mes más de descanso antes de empezar con mi entrenamiento real, ese entrenamiento donde pasaba más de siete horas encerrada en el gimnasio o en la cancha corriendo sin parar, como si mi vida dependiera de ello. Tan solo pensarlo me hizo ver estrellas.

Llego el momento de separarnos y me despedí de todos con un abrazo mientras les deseaba buena suerte. Llegando al turno de Kageyama, sonreí mientras le daba unos besos por aquí y por allá.

— ¡Lo harás bien!— sonreí emocionada— ¡Acuérdate que Tokio nos espera!— le di un último abrazo.

— Lo se— sonrió con aquella sonrisa que daba miedo— Nos vemos luego Sasa— se alejó con los demás y yo me dispuse por fin a irme a las gradas con los demás.

...

— ¡¿Él hermano de Tsukishima?!— chillamos Saeko y yo al mismo tiempo mientras veíamos sorprendidas al rubio alto.

— Shhhh. El me pidió que no viniera— dijo asustado mientras se escondía de su hermano pequeño.

— No se parecen en nada— murmure por lo bajo mientras soltaba una risita.

El rubio alto se levantó del piso resignado, ya que, Tsukishima lo había pillado y ya no valía la pena seguir escondiéndose.

— Soy Tsukishima Akiteru— se presentó el chico con una enorme sonrisa y un agradable tono de voz.

No iba a negarlo. El hermano de Tsukishima estaba buenísimo, bastante guapo y se notaba a leguas que era un amor de persona. Definitivamente no se parecía en nada a su hermano, en lo absoluto.

...

Bueno, la sorpresa que teníamos las mánagers eran dos: La primera consistió en una especie de guía donde tratamos de analizar lo más posible al equipo de Shiratorizawa y su desempeño en la cancha, fueron los peores días de mi vida tener que tragarme esos vídeos de aquel equipo junto a Shimizu. La segunda sorpresa iba más de mi parte, esta se trataba sobre realizar una buena barra de apoyo para el equipo, porque sabía que era necesaria para animarlos y eso lo sabía más que nadie. Tuve que convencer a muchos alumnos, ya sea, de la banda o taller de música y personas que estén procastinando en su vida escolar.

Fueron dos semanas de arduo ensayo, dos semanas donde me salieron un par de caños en las manos por las baquetas de madera, pero sin duda valdría la pena ver los resultados. Estaba ansiosa, pero nuestras acciones serán reveladas cuando comience Shiratorizawa a meter bullicio, osea, queríamos hacernos pasar por el típico equipo nuevo sin apoyo, pero realmente no es tan así.

Mi sonrisa era enorme y eso lo daba por echo. Cuando algo me emociona, sin duda alguna no encuentro el momento para hacerlo. Además que salía tan lindo que no encontraba hora para que comenzaramos a tocar, a animar porque esa era misión, animar a los jugadores de nuestra escuela.

Yo solamente quería ver sus sonrisas llenas de felicidad y ilusión, ese sería el precio suficiente que debían pagar para sentirme completamente satisfecha con este cometido que se me ocurrió a última hora.

Mis pensamientos se vieron interrumpidos inmediatamente cuando los jugadores del equipo contrario entraron a la cancha. Una sonrisa burlona se formó en mi rostro cuando comenzaron a sonar los bombos y cajas ajenas al otro lado, dando un obvio apoyo a los jugadores, quienes desprendían un aura llena de confianza.

— Ya es hora— dije mientras miraba a mis secuaces que participarían en este crimen.


























N/A: Hola ¿cómo están?, yo excelente jiji. Aquí les dejo dos capítulos y un extra más para pasar este día viernes. Espero que me lo agradezcan con muchos votos y comentarios❣❣🧚‍♀️

¡Pasense por la fanfic de Suna Rintarou que está muy bueno!😭❣

+ Necesito amigas que compartan mi obsesión con estos muchachos, ya que, mis amigas no están interesadas en este mundo😭🤣 mi TikTok es: oikawaismyreligion666. Me hablan y me dicen que vienen de wattpad🤩

In Solitary // Kageyama Tobio [HIATUS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora