Si estás perdido, has uso de todas tus habilidades.Las noches de invierno eran insoportables cuando no tenías un techo en donde resguardarte. Pero su mayor amenaza: la posibilidad de no despertar al día siguiente por morir congelado.
Toda su realidad se transformó en eso, una carrera continua por la supervivencia, que consistía en rebuscar en la basura, ganarse el pan por las mañanas y buscar refugio contra el clima hostil. Era durante las noches cuando debía enfrentarse y protegerse de delincuentes, los cuales muchas veces se trataban sólo de niños hambrientos, también debía huir de las autoridades por su falta de documentación, y hasta rehuir del mismo hedor a excremento humano en plena calle concurrida.
Esto era Inglaterra de 1888.
Se rió amargamente. No era diferente a lo que antes estaba acostumbrado: al hambre desesperante, al frío desgarrador y al vacío de la soledad, al mismo miedo convertido en paranoia por la posibilidad de ser atrapado, encerrado y ejecutado. Era como volver a la postguerra, un criminal perseguido a pesar de haber luchado por el bien del país.
Aunque ya debía estar acostombrado, la realidad era que nunca podría acostumbrarse a este estilo de vida miserable y decadente... no cuando ya conocía el calor de un hogar y de la familia, la sensación de un estómago lleno.
Sólo intentó aparentar fortaleza, no había otra opción.
Dentro de la neblina nocturna caminó un Samurái perdido en las calles londinenses.
Pronto amanecería. Y como él sabía, era imposible dormir durante la noche en su situación, sin arriesgarse a ser asaltado, asesinado o morir de hipotermia. Debía permanecer en movimiento continuo sin ser detectado por los policías, ladrones o grupos criminales.
Ya había tenido bastantes problemas por no conocer las zonas peligrosas de la ciudad, metiéndose en alguna que otra pelea callejera... tuvo que aprender y adaptarse con rapidez a este nuevo mundo.
Mientras avanzó, desparramó montones de papeles con mensaje escrito a mano que se fueron acumulando en los muros, puertas, postes de luz y edificios. Las palabras del inglés un tanto deformes y con errores gramaticales en cuanto a la conjugación del verbo:
"¡Jorozuya, Gin-chan! Realizar y aceptamos cualquier encargo."
Mala publicidad, ni siquiera con una dirección de domicilio o contacto... sólo un nombre figuraba en el papel arrugado: Gintoki Sakata, un vándalo extranjero.
La búsqueda de clientes no podía detenerse, era lo único que sabía hacer para poder adentrarse en la sociedad y sobrevivir; no importaba en qué mundo estaba, conseguir dinero siempre fue fundamental.
Tenía que sobrevivir con todo lo que tuviera a su alcance, con sus capacidades, sus conocimientos y experiencia en diversas situaciones. Debía resistir hasta poder regresar... a su mundo.
- Esto es tan deprimente... -Se quejó perezosamente con grandes ojeras negras bajo sus ojos rojos. Casi un mes en estas condiciones y sin ninguna señal de estar siendo buscado. - Takasugi tenía razón cuando sugirió matarlos a todos - siguió divagando en su propia depresión, con la piel entumecida por el frío y pies adoloridos, mientras culpó a sus amigos por lo que le había ocurrido. - Estoy seguro de que si yo fuera un protagonista como Naruto, todos estarían dando sus vidas por mi, desesperados para encontrarme y rescatarme. Pero estoy seguro que ellos pensarán que desaparecí para escapar del trabajo y no pagar las deudas.- Y luego me buscarán sólo para golpearme y enterrarme vivo.
Con un pincel y escasa pintura en mano, fue repasando de arriba abajo sobre un mural desgastado, con trazos horribles, "Jorozuya Gin-chan" fue su plan inicial... Sin embargo, tan sólo dos círculos y una "banana" gigante apuntando hacia el cielo se hizo visible por causa de su desánimo. Era el tercer dibujo indecente de la semana y las personas ya no estaban contentas por su arte callejero.
Era demasiado perezoso para deshacerlo, idiferente se alejó de la escena antes de ser descubierto.
Carros y caballos comenzaron a circular por las calles, el olor a pan recién horneado retorció su estómago vacío. En estas circunstancias el agua era muy necesaria, necesitaba estar hidratado sino quería sucumbir tan pronto.
Se dirigió hasta una cafetería, la cual había estado concurriendo habitualmente en los últimos días.
Pero para su desgracia, los trabajadores lo reconocieron e impidieron que ponga un pie dentro del edificio.
- Gin... ¿Otra vez por aquí? Mi jefe llamará a la policía si sigues molestando a los empleados.- Se preocupó una de las sirvientes más amables del lugar, quien estaba ayudando a preparar las mesas exteriores.
- ¿Acaso un hombre no puede salir en busca de trabajo? No sabía que eso incumplía las leyes -Se molestó a Gintoki ante las miradas de rechazo del personal. - Por favor, my lady... ¿Podrías convencer a tu jefe de darme otra oportunidad? -Intentó convencerla con ojitos de gatito abandonado, fingiendo a su vez un terrible acento inglés que no dominaba, siendo que era japonés.
- Eres irremediable, Sir Sakata ¿Acaso ha olvidado lo que ocurrió la última vez? El jefe no soportaría ver más destrozos en su negocio por tu culpa, y temo ser despedida si sigo tratando con usted.- Se lamentó recordando lo sucedido, sin querer ser descortés con este hombre impulsivo que semetió en problemas con tan sólo mover un dedo .
Ante el rechazo las esperanzas de Gintoki se desvanecieron. Lo había estado intentando muchas veces, pero sabía que ya no podía seguir insistiendo, a menos que quisiera ver a esta mujer en las calles por su culpa.
- Ya veo... Siento muchas molestias que te eh causado.- Más no a tus compañeros de trabajo.
- Gin... -Lo detuvo antes que se marchara deprimido. - Por favor, ten aquí... - .Una pequeña canasta fue tendida frente a él, panecillos dulces y pan de curry. - No es mucho, pero espero que renueve tus fuerzas. Desearía poder hacer mucho más para ayudarte. Ahora, si me disculpo, debo volver al trabajo. -Se despidió y se marchó ante la sorpresa de Gintoki, a quien no le dio tiempo de agradecer su caridad, ni a despedirse. Como si hubiera sido forzado a firmar un acuerdo mutuo y silencioso de: "no regreses por aquí, por favor."
Era un poco doloroso que todos se alejaran de él, todos desconfiaban del extranjero. Aunque agradeció por haber tenido en este mundo una compañía tan amable y compasiva como ella, aunque fuera por un tiempo tan breve... Y ahora, se sintió un poco más abandonado.
En el centro de la ciudad, la gente se amontonó disgustada. La policía presente en el lugar intentó mantener el orden ante lo descubierto: un graffiti callejero y vulgar ensuciando la ciudad. Estaba siendo tapado con nueva pintura blanca para la restauración del mural. No era bueno tener estos vandalismos cuando se intentaba mantener una buena reputación frente a los turistas y visitantes importantes.
- Estos vándalos, vulgares, ratas callejeras... Hay que meterlos presos y sacarlos de las calles.-
- ¿Meterlos presos? Hay que sacarlos de un tiro, ¿¡porqué debemos mantener a esta gentuza en nuestras calles!?-
Los comentarios iban subiendo de tono, una consternación de Gintoki. Pues a diferencia de la gente naturalmente vulgar y despreocupada del distrito Kabukicho, los ingleses eran todo lo opuesto: Trabajadores disciplinados, responsables, tradicionalistas, con un sentido de la etiqueta social, lealtad a la Corona ya su nación.
A diferencia de su hogar, Londres no le resultó tan agradable ni divertido, ni siquiera para venir como turista, siendo que los hongos y la mugre se acumulaban por la falta de higiene de las personas. Un baño relajante con aromas y especias no entraba dentro de las costumbres victorianas, a menos que fueras adinerado y te pudieras dar ese privilegio.
Pero todos sus pensamientos desaparecieron, cuando finalmente llegó a sentarse en un banco para poder descansar sus piernas desgastadas, y dio un mordisco lo que se llamaban "Pan de Curry", y devorarlo con fascinación hasta saciarse.
¿Qué era éste sabor? ¿Qué era esta sensación?
Sus pupilas se dilataron como si estuviera consumiendo su preciosa dosis de azúcar, como si hubiera traspasado las puertas del nirvana y saboreado los placeres del infierno.
De alguna manera, teniendo su estomago lleno, sintio una recarga de energias y liberacion de todas sus preocupaciones.
Sus fuerzas y su motivación ahora renovadas para enfrentarse a lo que estaba por venir. Lo necesitaría.
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Black and Silver [Crossover]
Fanfic[Kuroshitsuji + Gintama] Perdido en las profundidades de Londres, con tan sólo una espada de madera y el brillo plateado de su alma. Siendo además, un personaje no bien recibido en la ciudad, especialmente por la reina y su perro guardián. Gintoki e...