Diana se sentía débil. Las pesadillas no le habían dejado dormir, pero, a pesar de esto, estaba con los ojos cerrados, una luz blanca, brillante penetrando sus pestañas. ¿Dónde estaba. ¿Qué hacía ahí?
Oía voces pero no sabia de donde provenían. Deberían estar bastante lejos si le oía así, con eco... Pero podían estar muy cerca de ella y no se había dado cuenta... Ahora mismo no se podía enterar de absolutamente nada.
Sintió un escalofrío que le bajó por la columna. Sabía que debería sentir dolor, mucho dolor, pero parecía como si sus nervios no querrían sentir nada y solo su mente funcionaba bien...
- Deberias dormir, ¿sabes? Te cuidaremos nosotros... Estas a salvo ahora...
Diana sintió que la voz tenía razón, que ya no le podía pasar nada malo. Así que la escucho, y se dejó llevada por el sueño, esta vez durmiendo de verdad...
* * *Cuando por fin se pudo despertar, Diana fue cegada por la luz del sol. Se puso la mano sobre los ojos, mareada por el efecto de la iluminación abundante que tenía el cuarto donde se encontraba.
Oyó unos pasos que se perdían en la distancia, como si antes estaban cerca de su cama y ahora corrían por llamar a alguien... ¿Pero a quién?
Poco a poco la joven empezó a recubrir la visión. Estaba en una sala amplia, filas de camas pegadas a las paredes de piedra. Las ventanas, su cristal claro sostenido de elegantes barras de metal, dejaban entrar la luz del sol en todo su esplendor.
Ella misma se encontraba en una cama igual que las vacías de su alrededor... Sobre la mesita de madera blanca que tenía a su derecha había unas botellas de cristal marrón con etiquetas con nombres raros: medicina... Parecía estar en una enfermería pero ¿en qué hospital? No se acordaba de ninguno igual en Bucarest...
Oyó como una puerta se abrió de golpe y unos pasos se acercaban. Subió su mano al cuello para tocar el collar de piedra blanca, pero no notó la frialdad tranquilizadora del material y, de repente, se acordó de todo lo sucedido en aquel parque... Lágrimas le cubrieron las mejillas de una cascada de calor líquido... Se las secó inmediatamente.
Las personas ya estaban a los pies de su cama, mujeres vestidas de marrón con pinturas raras dibujadas en la piel. Diana no se asustó de ellas. No sabia porqué, pero, simplemente, no le daban miedo.
En cambio, se quedó mirando fascinada los dibujos que llevaban pintados. No tenían el mismo color a todas. La mas vieja las tenía amarillas, mientras la que hablaba muy bajito para que Diana no les pudiese oír, las tenía de color esmeralda...
La puerta se abrió otra vez, y la muchacha fue despertada de su ensoñacion... Una chica entró y, esta vez, no la ignoró.
- Hola, me llamo Ela.
Diana se quedó sin palabras enfrente de la extraña mujer que llevaba pantalones y camisa de hombre.
- Creo que te mereces unas explicaciones, porqué en unos minutos la familia quiere hablar contigo sobre un asunto de tu familia que no lo creo que tu lo sepas....
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Los Guardianos- los protectores del Labirinto
Romance¿Qué harías si tus padres estarían encontrados muertos en tu porche el día de Navidad? ¿O cuando el mas preciado de tus objetos esta robado? A parte de esto, Diana, una joven de 16 años, se encuentra herida de un monstruo y descubre que el mundo es...