V e i n t i u n o

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— Hola Nezuko— murmuró la chica con una sonrisita— Es un gusto al fin conocerte.

Me levanté lentamente de mi asiento y me acerqué a la hermana mayor de mi novio, hice una pequeña reverencia y ella me la correspondió.

— Un placer conocerla— susurre avergonzada.

— Eres muy linda...— comento la chica mientras analizaba mi rostro— Tobio es muy malo describiendo personas y no te hizo ninguna justicia con su descripción— reí suavemente.

— Dije que era hermosa eso es más que suficiente— comento el chico para después pasar caminando por mi lado.

— Ajá eso es muy específico Tobio— murmuró su hermana burlona— Mis condolencias para ti Nezuko— puso una mano en mi hombro y le dio un apretón.

— Condolencias aceptadas— segui su broma— Y puedes decirme Saeko— sugerí con una sonrisa.

— Esta bien Saeko— reímos juntas— A mi también me puedes llamar por mi nombre— me guiño un ojo cómplice y yo asentí feliz.

...

— ¿Estás seguro de que es correcto que durmamos juntos?— pregunte con un susurro.

Kageyama me miró fastidiado.

— Ni que fuera la primera vez que dormimos juntos— murmuró burlón.

Me sonroje rápidamente mientras que le daba un golpe en las costillas.

— Realmente eres molesto a veces.

— Pero si es verdad.

— ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé!— chille suevamente y di unos pisotones molesta— Me estaba asegurando de que no fuera una falta de respeto en tú hogar— murmure entre dientes.

— Te vez fea cuando te enojas— dijo sin más y luego desapareció de la habitación.

Me restregue el ojos molesta, a veces era tan idiota que me da ganas de golpearlo, pero no hay que ser tóxicas en esta vida, respire profundamente y procedi a sentarme en la orilla de la cama de Tobio, de verdad, con este novio que me gasto no necesito enemigos.

Además, ya era tarde, debíamos dormir luego porque mañana sábado había entrenamiento matutino, a parte de que sería el último fin de semana junto a Kageyama, ya que, después se iría a Tokio por un maldita semana, dejando a esta pobre mujer viuda.

Mire el suelo, y menos mal había escogido un buen pijama, pijama de una maldita anciana realmente, sin ofender a las abuelas. Era de polar y completamente negro, parecía un maldito oso, pero digamos que yo y el frío no eramos muy compatibles, así que, durante el invierno siempre me tengo que abrigar el doble.

Di un salto de miedo cuando la puerta se abrió nuevamente, dejándome ver al estúpido ya con pijama, ¡demonios! sin duda alguna el negro y el gris fueron colores diseñados exclusivamente para Kageyama Tobio, hay muchas pruebas y cero dudas.

— Te vez lindo con pijama— murmure avergonzada.

— Tú pareces un oso— comento nuevamente burlón.

— O es esto o me muero de frío tu decides— dije molesta— Si quieres quedarte sin novia es tú asunto.

Mire a otro lado molesta, mientras que sentía como el maldito idiota se reía de mi. Lo odio, pero lo amo y esto me hace querer llorar. Después de unos segundos, ya estaba tumbada en la cama con este chico alto aplastandome las costillas y mirándome fijamente, así que lo más probable es que mi cara estuviera rojisima, ya que, sentía el terrible ardor en ellas.

In Solitary // Kageyama Tobio [HIATUS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora