Capítulo 61 Una visita indeseada

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Sujeto: Fieryna Sphiret

Edad: 63 años

Fecha: Domingo - 1 de Febrero de 1757

Hora local: 10:07:37

Clima: Cielos nublados con lluvias ocasionales

Ubicación: Ciudad portuaria de Albatros

-¿Por qué aún no se han reportado? –Se preguntaba la Guardiana así misma, ha estado caminando en círculos una y otra vez, la chica del peinado albino la convenció de que aguardáramos en la ciudad, todo por culpa de esa extraña lectura, la Tecnoconsola de la Guardiana no ha dejado de sonar desde hace un buen tiempo, subimos al tejado de un edificio al azar para tener algo más de visibilidad, pero no hemos tenido ningún hallazgo de ningún tipo, esos pitidos intermitentes están matando mis oídos.

-¿No puedes bajarle el volumen a esa cosa? Estoy comenzando a irritarme –Le dije sin ocultar mi malestar por ese maldito ruido.

-Debimos haber ido con ellos –No me está escuchando, se ha enfrascado consigo misma.

-Guardiana... -Siguió ignorándome... Ya tuve suficiente -¡¡¡Hoshigawa!!! –Elevé la voz, la cual fue acompañada de una pequeña llamarada que se manifestó en mi cabello, entonces finalmente fui escuchada.

Ella me miró y se percató de lo que estaba haciendo, que su comportamiento no estaba ayudando y que en lugar de eso solo nos perjudicaba (Bueno, ME perjudicaba), en Stone Know ella no solía llevar este tipo de comportamiento consigo, supongo que el estrés le pasa factura a todos, eso y "algo" más...

Pero antes de que entabláramos una conversación hecha y derecha, un alboroto atrapó nuestra atención, la gente corría a refugiarse en cada edificio, cada esquina, cada mesa, cualquier cosa que pudieran usar como cobertura, entonces oímos los disparos.

Varias patrullas de soldados del Dominio se desplazaban por las calles, exigiendo a todo aquel que entrará en su campo de visión que se detuvieran para ser interrogados, aquellos que se negaban recibían disparos sin miramientos, algunos alcanzaban a huir y ocultarse en algún edificio cercano, pero los uniformados de colores sombríos irrumpían rápidamente en el lugar, sacando arrastras a los ocupantes, no sin antes golpearlos lo suficiente como si buscaran descargar su ira con ellos.

Otros no tan afortunados caían al suelo con heridas de bala por todo el cuerpo, a la par que se retorcían producto del dolor y el miedo, el trato con los heridos no fue diferente, los arrastraban hacia un punto de reunión para el interrogarlos al igual que al resto, no sin antes brindarles la paliza correspondiente.

Entonces empezaron a ejecutarlos ¿Por qué? No lo sé, pero la Guardiana y yo al fin coincidíamos en algo, esto debía terminar, aquí y ahora.

Ignorar la señal de la Tecnoconsola tal vez no sería la opción más acertada, pues indica la presencia de Guardianes o Purificadores hostiles en el área, pero dadas las circunstancias no teníamos opción, había que actuar.

Hoshigawa desenfundó su rifle de energía y comprobó que los sistemas de su armadura estuvieran en óptimas condiciones, una vez terminó de prepararse intercambiamos una mirada cómplice, una mirada seria, cuando todo esto terminé toda la ciudad sabrá quiénes somos realmente, pero ahora, ya no importa.

-¿Lista? –Preguntó ella con sus propulsores en espera de su orden.

-Por supuesto –Respondí enseñándole la llamarada que impregnaba mi mano izquierda, dejándole en claro que no me iba a contener contra esos desgraciados.

Nos separamos para cubrir más terreno, ella por la izquierda, yo por la derecha, sus propulsores le dieron una ventaja de velocidad que no dudó en aprovechar, desapareció sobrevolando entre los edificios dirigiéndose al grupo de cautivos más cercano, es una Guardiana, sabe cuidarse sola, no creo que tenga que preocuparme por ella.

El Lamento de los HéroesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora