Martes/10/Noviembre/2020.
Tenía vendajes en mis brazos, mis padres me habían enseñado la manera de cómo curarlos para no tener que ir a urgencia cada vez que entrara en pánico y llamara a emergencias haciendo drama de que no quería morir.
¿Morir será la única salida a este lugar? El reflejo de mí misma a través del espejo me dio una respuesta que no estaba esperando, mi cuerpo destrozado, mi rostro con un semblante que mostraba que me estaba muriendo lentamente en silencio, en donde pedía ayuda a gritos pero estos eran enmudecidos, porque no había ni una sola persona que me creía.
Arrastré mi anatomía hasta llegar al espejo, toqué con suavidad el reflejo que me daba, no quería hacerme más daño del que ya me habían hecho.
—¿Cómo estás, Angélica?—preguntó instintivamente el reflejo mirándome con tristeza.
—Estoy bien—respondí de manera autómata regalándole una sonrisa fingida tratando de convencerme a mí misma.
—¡¿A quién quieres engañar?!—reprendió alzando la voz.—¡Mírate, estás hecha un jodido asco!—remarcó señalando toda mi anatomía.
Con mis manos traté de cubrirme lo más que podía mi cuerpo, era una vergüenza que alguien más pudiera verlo, tomé la sábana y la lancé al espejo, no quería seguir viéndome, ni tocándome a través de un trozo de vidrio que me proporcionaba todo lo que más odiaba de mí misma. Lo hice con temor de lo que este me acechaba, como si fuera un temible monstruo que me quisiera hacer daño.
—Estás bien, Angélica, tú siempre lo has estado—me limpié aquel rastro de líquido salado que se había presenciado en mis ojos deslizándose por mis mejillas.
Alisté aquel trozo de tela grueso que me iba a cubrir todo el dolor que llevaba sufriendo en mis catorce años de vida, lo alisé hasta que no hubo ni una sola arruga, si en verdad quería decir que estaba bien tenía que demostrarlo, esperaba que las preguntas de la psicóloga, ni de Hailee me abrumaran esta vez, ya me estaba cansando de dar explicaciones, cuando a veces ni siquiera me convencían a mí misma.
Me di una ducha de agua fría buscando cambiar aquel aspecto que no me daba satisfacción en lo más mínimo portarlo. Escuché como varias veces tocaban la puerta de mi habitación buscando acceder a ella.
—¡Lica!—cada vez llamaba con más insistencia.
¿Qué buscaba esa niña con acercarse a mí? ¿No le bastaba que la comparen infinitamente conmigo diciéndole que era todo lo que jamás debía ser? Sabía perfectamente que ella era mejor que yo en todos los aspectos, no necesitaba venir a echarme en cara todo lo que yo jamás tendría.
Me cubrí la cara una y otra vez, hasta cuándo esa niña iba a entender que yo no era sana para ella, que jamás la llegaría a amar ni una sola pizca, de qué manera entendería que lo único que sentía por ella era odio, un odio que al pasar de los días se intensificaba más y más.
Salí de la ducha, y ya no se escuchaba a fuera de mi habitación, supuse que quizá ya se había largado. Me arreglé, aproveché cada minuto para ponerme bonita, mejorar mi aspecto con el cual pudiera convencer a todos de que realmente estaba bien. Sabía que ese uniforme que cubría cada espacio de mi piel que conservaba las cicatrices de todo lo que había vivido era muy caliente, pero me ayudaba tapando aquello que ya no quería mostrar a nadie, no era ninguna obra de arte que merecía ser mostrado, ni tocado como aquella manera en la que lo habían hecho.
Visualízate en el espejo, y te aseguro que de nada sirvió todo lo que te hiciste para intentar verte bien, sigues siendo ese maldito monstruo que nadie ama.
Todo lo que había creído que había logrado se esfumó en un santiamén, no me vi en el espejo porque ya sabía que esa persona que tanto odiaba todavía no se esfumaba. La sonrisa que creí que iluminaba un poco mi rostro de toda la tristeza que conservaba a lo largo de mi vida, no estaba ahí.
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Balas Perdidas ¿Alguien me amará? (Nueva Versión)
Novela JuvenilLa mayoría de los seres humanos saben lo que es sufrir por amor, pero, ¿alguna vez has sufrido porque tus padres no te quieren? ¿Has sentido ese desprecio y que el resto de las personas que te rodean crean que es culpa tuya? -¿Alguien me amará?-pre...