La imaginación, aquella facultad humana para representar sucesos, imágenes o historias de forma mental sobre cosas que en realidad no existen... si esa que había sido utilizada por Jung Hoseok en toda su corta vida para poder escapar de su realidad, una realidad no mala pero tampoco buena, en la que su vida era difícil de sobrellevar; su familia pasaba por una caída económica y no tenían como mantenerlo a él o a su hermana. Su hermana mayor trabajaba todos los días en un café con tan solo 15 años (claro, ella debía mentir sobre su edad para que sus jefes la dejaran trabajar en dicho lugar), Hoseok le había pedido innumerables veces trabajar con ella en el café, pero todas esas veces ella se había negado, no quería que su hermano menor se preocupara por cosas como el dinero, ella quería que él viviera una vida mejor que la que ella y sus padres habían tenido, quería que su hermanito estudiara y saliera adelante, por eso su único objetivo era que Hoseok estudiara duro y se comportara como lo que era, un niño.Era una mañana brillante, el sol se asomaba desde la ventana de su habitación haciendo que el pequeño chico de cabellos rojizos despertara, sus ojos parpadearon lentamente para poder acostumbrarse a la luz de la mañana, su primer movimiento fue llevar sus manos a la cara y darse golpecitos para poder despertar.
-Qué día es?
Preguntó el soñoliento chico mientras este se levantaba de su cama, llevándose su cobija con el.
-18 de febrero- Leyó en su roto calendario.
-18 de febrero?- se volvió a preguntar, ese día era su cumpleaños, sus ojos se abrieron con fuerza y su sonrisa se hizo notar rápidamente, era un día especial pues solo ese día, sus padres y hermana pasaban el día entero con él, sin trabajo, sin tareas, sin regaños, incluso sus padres llamaban su cumpleaños como ¨El día del sol¨.
El pequeño pelirrojo, aún con la pijama bajó con rapidez las escaleras, estaba tan emocionado que sentía que el corazón se le saldría del pecho.
-Mamá!, Papá!, Dawon!, donde están?!- al bajar el ultimo escalón vio la sala...
La sala estaba hecha un desastre, los muebles estaban volteados de cabeza y con el relleno salido, había marcas de un tipo de explosión y un pequeño fuego verde se veía en la cocina, su alegría fue reemplazada por el terror, dio dos pasos silenciosos y al dar el tercero, una mano lo jaló hacia un pequeño cuarto que nadie usaba, al lado de la inservible lavadora.
-Shhhhhh- Hoseok temblaba y derramaba lágrimas, siempre le había temido a ese cuarto y ahora era sujetado por quien sabe que cosa. Se armó de valor y dió un vistazo rápido su corazón se calmó al ver a la persona que le sujetaba con fuerza.
-Dawon?- Se escuchó en un susurro, ella solo asintió con la cabeza, le destapó la boca no sin antes hacer un ademán de silencio poniendo su dedo índice en el filo de sus rozados labios.
-Escuchaste algo?-comentó una voz profunda y rasposa, Hoseok entendía ahora porqué su hermana había hecho eso, quería llorar y gritar... pero no debía, sus padres le habían enseñado que había tiempo para todo, para reír, para llorar, para enojarse, justo ahora era hora de estarse quieto y en silencio.
-Ya cállate, y mejor ayúdame a buscar a los dos mocosos, si no los encontramos hoy el maestro nos va a matar o algo peor, DESFIGURAR!- ambos señores se quedaron en silencio.
-Desfigurar?, creo que debes ordenar tus prioridades- dijo con cara seria.
-Como sea, será mejor que encontremos a esos chamacos antes de que se escapen...
-Y los padres?- interrumpió el señor de voz profunda.
-Esos dos muggles?, no creo que vayan tan lejos, están muertos, Temo y Jaxon los encontrarán antes de que cante el gallo, así que yo no me preocuparía de ellos.
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Black Magic
FantasyDespués de haber crecido en un hogar de personas normales, en una casa normal, con una familia normal y una vida normal, la idea de recibir una carta de un colegio de magia era algo que realmente le volaba la cabeza al chico alegre de cabellos rojiz...