V e i n t i t r é s

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Nunca espere tener este tipo de conversación con mi cuñada, pero, no me sentía para nada incómoda o pasada a llevar con la situación. Se que Kageyama a veces no comprende ciertos términos, y era de esperarse que tuviera curiosidad sobre lo que le pasaba a su novia. Jamás lo culparia por preocuparse por mi, eso estaba más que claro en estos momentos. Pero, el problema era que muchas veces al recordar aquellos episodios tan dolorosos para mi mente, me bloqueaba mentalmente y muchas veces entraba en un doloroso ataque de ansiedad, como estaba sucediendo en estos momentos en el cuarto de Tobio.

— No llores Sasa— hablaba cálidamente el pelinegro— Sabes que ahora yo estoy aquí.

Me encontraba en el suelo, mientras que Kageyama sostenía ambas de mis muñecas sobre mi pecho para evitar que me golpeara. Llevábamos más de quince minutos así, y yo aún no podía salir de aquella terrible situación. Tobio a duras penas pudo controlarme, y en sus ojos se veía la desesperación que le traía todo esto. Trataba de despejar mi mente, pero no podía y aquellos duros recuerdos inundaban mi memoria como un volcán en plena erupción y que no pretendía detenerse.

— Por favor no me sigas asustando— susurro Kageyama y me comenzó a dar pequeños besos en mi húmedo rostro.

Lloraba con más fuerza, y agradecía enormemente que aún no llegará la mamá de Tobio a casa junto con su hermana, ya que, sería bastante vergonzoso que me vieran en una situación así, que me vieran tan vulnerable. Mis respiraciones eran agitadas, mi pecho dolía mucho y sentía un punzante dolor en mi cabeza. Quería terminar con esta mierda, así traté de enfocarme en algo que me despejará la memoria y mire fijamente los ojos azules de Kageyama, aquellas hermosas orbes llenos de puro preocupación hacia mi persona.

— Por favor Sasa...— susurra aún asustado— Vuelve por favor.

Más lágrimas caían, y lentamente el bloqueo mental que me inundaba mis sentidos, comenzó a disiparse, librando mi memoria de aquellos duros recuerdos de mi tormentosa infancia. Poco a poco, mi respiración comenzo a regularse nuevamente y mi vista dejaba de ser borrosa, dejándome ver a un más claramente la cara llena de preocupación de Kageyama.

— Perdoname por hacerte pasar por esto —murmure cuando ya no sentí mi garganta apretada— Perdoname Tobi.

El pelinegro suspiro aliviado, y soltó rápidamente mis muñecas para envolverme entre sus brazos. Escondi mi rostro en el hueco de su cuello y imite la acción de envolver mis brazos en su enorme pecho. Segui llorando, porque aquellas palabras de aliento que Tobio soltaba en mi oído me hacían sentir mucho más débil, más que débil, me hacían sentir culpable por hacerlo pasar por esta situación que aún no sabía controlar.

— Perdoname por ser tan débil— susurraba en su cuello.

— No te disculpes— dijo el pelinegro sobre mi hombro— Si voy a estar contigo debo saber manejar la situación Saeko.

Me tomo lentamente para recogerme del suelo, y sentí como mi trasero al fin tocaba la cómoda colcha de la cama de Tobio. El chico se paró enfrente mío, para luego agacharse a la altura suficiente para mirarme directamente a los ojos con una sonrisa adornando sus la labios, aunque en sus orbes aún se podía ver aquella preocupación de hace unos momentos atrás.

— ¿Estás bien ahora?— preguntó seriamente.

Asenti lentamente y como acto reflejo, comencé a envolver el cuello de Kageyama entre mis brazos y nuevamente escondi mi rostro en el hueco que quedaba entre su clavícula y cuello, bueno, digamos que ya había encontrado mi lugar de confort en el cuerpo de mi novio. Una sonrisita se formó sobre la piel del chico, y deposite un pequeño beso en aquella zona.

— ¿Puedo dormir un poco?— pregunte yo ahora.

Unos brazos enormes me envolvieron de nuevo, y ahora era Kageyama el escondia su rostro en mi cuello, solte una risita porque me dio un poco de cosquillas sentir su respiración sobre mi piel.

In Solitary // Kageyama Tobio [HIATUS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora