Martes se alzaba en Miyagi, y las temperaturas iban descendiendo de una manera brutal, los vientos era fríos y llegaban a quemar el rostro con su helado toque en las mejillas, dejando las narices completamente rojas de los transeúntes. Me encontraba, sorpresivamente, en el ginecólogo, ya que, a mi padre le pareció buena idea mandarme a ver un buen método anticonceptivo debido al echo de que ahora estaba de novia con Kageyama. No lo juzgaba, tampoco estaba enojada, más bien, también quería venir a cubrir este asunto por el simple echo de que no quiero un maldito hijo, aún estoy lejos a desear un bebé a mi cuidado.
La clínica era buena, pero, el echo de que tuviera a todas esas mujeres embarazadas a mi alrededor mirándome fijamente, juzgandome, me hacía sentir demasiado incómoda, demasiado fuera de lugar. Solamente quería gritarles en la cara que aún estoy pura y casta, y que simplemente vengo a prevenir el echo de terminar como ellas.
Además, venía en modo encubierto, otra vez, para evitar malos entendidos debido a mi posición. Una sudadera negra un poco grande cubría todo mi ser, tan así, que ni siquiera se me veían los cabellos. Mi gafas negras se apoderaban de mi rostro, y un barbijo del mismo color terminaban de completar mi disimulado disfraz, todo por cortesía de mi querido y hermoso padre.
Suspire exhausta, y frunci el ceño cuando vi que mi aliento había empañado los vidrios negras de los lentes. Rode los ojos fastidiada, y segui con mi misión de mirar el techo de la clínica, recordando todo lo que debía hacer aquella alocada semana.
— ¡Paciente número nueve!— di un salto al escuchar el grito de la recepcionista y bajé mi mirada al ticket que tenía entre mis manos.
Vaya, yo era la paciente número nueve. Me levanté rápidamente de mi asiento y caminé lo más rápido posible al consultorio de la doctora.
...
— ¿Qué los antidepresivos disminuyen mi apetito sexual?— murmure para mi misma mientras me retiraba de la clínica.
Había descubierto muchas cosas con la doctora que me asignó mi padre, y ahora mismo iba con un millón de indicaciones debido a mi situación excepcional. ¿Quién fue el ganador de todos los métodos anticonceptivos en el mundo?, fue el anillo vaginal, si, ahora tenía metido un maldito aro en mi vagina, genial.
Suspire exhausta, y guarde todos los papeles con indicaciones en mi bolso para comenzar a caminar rápidamente a la escuela, ya que, me quedaban unos treinta minutos para llegar a tiempo.
Estaba satisfecha al respecto, pero, no sabía que los antidepresivos alterarian tanto mi sexualidad, aún estaba en shock con la información que había recibido que aún pensaba y pensaba, y nada tenía sentido en mi mente, así que creo que tendré que hacer un exhaustiva investigación al respecto, porque no me quedaría con la duda.
Estaba algo apresurada respecto a este tema, pero, siempre era preferible prevenir antes que lamentarse de algo, aquel lema de vida me había salvado de varias situaciones en mi vida, y ahora no sería una excepción.
El resto del camino, me fui debatiendo conmigo misma, ya que, no sabia si sería correcto informarle esta situación a Tobio. De todos modos, aunque se lo dijera, dudo que pudiera entender algo de lo que le estaría explicando.
...
— ¡Excelente saque Yamaguchi!— chille desde el otro lado de la cancha mientras alzaba mis dos pulgares en señal de aprobación.
El pecoso asintió emocionado ante mi elogio, y prosiguió a seguir practicando su saque. Muchas veces le salía mal, otra vez eran alcanzado por Nishinoya y en ocasiones eran grandes aciertos, como ahora.
Volteé mi mirada hacia atrás, y me topé con la suave mirada de Kiyoko, quien me miraba con una sonrisa algo inquietante sobre su pálido rostro. Luego recordé que había un asunto por el cual me miraba burlona, y rápidamente me volteó de nuevo a la cancha molesta.
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In Solitary // Kageyama Tobio [HIATUS]
Fanfiction"𝙷𝚊𝚜𝚝𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚝𝚎 𝚜𝚒𝚎𝚗𝚝𝚊𝚜 𝚌𝚘́𝚖𝚘𝚍𝚘 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚜𝚘𝚕𝚘, 𝚗𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚜𝚊𝚋𝚛𝚊́𝚜 𝚜𝚒 𝚎𝚜𝚝𝚊́𝚜 𝚎𝚕𝚒𝚐𝚒𝚎𝚗𝚍𝚘 𝚊 𝚊𝚕𝚐𝚞𝚒𝚎𝚗 𝚙𝚘𝚛 𝚊𝚖𝚘𝚛 𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚜𝚘𝚕𝚎𝚍𝚊𝚍" - 𝚂𝚘́𝚌𝚛𝚊𝚝𝚎𝚜. Kageyama Tobio estaba co...