Capítulo 3: "El anden 9 3/4"

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Por fin había llegado el día en que iba a partir a Hogwarts, me sentía tan emocionada y nerviosa a la vez.

—¡Fiorella! ¡Baja ya o no llegaremos a tiempo!—gritó mamá.

—¡Ya voy!—respondí mientras comenzaba a bajar rápidamente las escaleras.

—¡Pero apura mamita!—escuché la voz de mamá.

—¡Ya te dije que ya voy!

—¡Pero apura, enana!

Entré a la cocina encontrando a Nymphadora bien sentada en la mesa y comiendo grageas de todos los sabores.

—No te metas, no es contigo con quien estoy hablando, es con mamá, Nymphadora.

Gruñó y me dirigió una mala mirada mientras terminaba de comerse una gragea roja.

—¡No me llames Nymphadora!

Papá nos miró exasperado desde el otro lado de la habitación y haciendo flotar mi baúl y el de mi hermana con la varita.

—Te llamo como me da la gana, además me gusta Nymphadora, llamaré a mi hija así.

La observé atragantarse con una gragea de color azul y levantarse de la mesa. Su rostro estaba completamente rojo y hacía grandes esfuerzos para respirar.

—Ni se te ocurra hacer semejante barbaridad —dijo apenas pudo respirar—pobre niña, no permitiré que lo hagas, Fiore.

Enarqué una ceja y la mire divertida.

—¿Ahora quién te crees para decirme como llamar a mis futuros-hijos-en-no-pro-creación?

—Bueno pues, soy tu hermana mayor y con la que corres a refugiarte todas las noches después de tus pesadillas.

Estoy segura que mis ojos parecen dos enormes platos, ¿cómo se atrevió a decirlo frente a papá? Mamá no importa porque ella no hará problema, pero papá, él sí que hará problema y de los grandes. Pinche Dora la Traidora. Habíamos prometido no decirlo a nuestros papás, Dora la rompe promesas, me las pagarás.

—¿Qué? ¿mi niña tiene pesadillas? ¿por qué yo no lo sabía? ¿pequeña por qué no me lo dijiste? ¿soy mal padre? ¿es por eso verdad?

***

Estábamos ya en King Cross, la estación Muggles donde esta el andén 9¾, ya había pasado a través de él cuando venía a despedir a Dora la lengua floja, pero nunca antes para irme yo y que ella se despida de mi, como cambian las cosas ¿no?

Estaba tan distraída viendo a un muggle que cantaba acompañado de una guitarra, en verdad que no lo hacía mal.

Me acerqué un poco más a la multitud para escuchar mejor pero al parecer ya había terminado. Saqué el único galeón que tenía (y que me lo había encontrado en el bolsillo de Dora la lengua de yoyó) que era para comprarme dulces en el expreso de Hogwarts, lo dejé en el sombrero que estaba extendiendo el muggle y continúe caminando hasta el andén, mamá y papá deben estar muy preocupados por mi. Soy tan malota.

—Fiore la rebelde Tonks, oh yeah—. Comencé a hacer una especie de baile ridículo sólo para entretenerme.

Una risita se escucho atrás mío, volteé avergonzada encontrándome con un niño azabache de ojos verdes con lentes redondos y una niña pelirroja de ojos verdes.

Me congele en mi lugar al ver bien a la niña, si me la imagino un poco más crecida es igual a la chica que le pido que me mate en mis pesadillas. Sólo falta que se llame Bonnie y ME-MUERO.

—Bonnie, no debes reírte de la gente.

Ay, Merlín, cógeme porque me desmayo.

—¡Santas patatas! ¡Merlín mío! — los miré asustada— ¡Niña muggle no me mates por favor!

Fiorella Lestrange: La vida de una Sangre Pura.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora