CAPITULO 5

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Lucía abrió los ojos y vió a Alex un tanto separada con una sonrisa en los labios, se dió cuenta de lo que había hecho y todo su rostro se volvió carnesí.

- ¿Estás bien? - Alex se veía algo preocupada por el tono rojo de su rostro.

- Si... si, ya me debo cambiar para irme. -se alejó.

- Claro, Lu- aún tenía esa sonrisa- Yo iré a hacer unas compras además de paso me compro cosas para mí que me gustaron ayer.

- ¿Segura que no quieres venir?

- ¿A la iglesia? Nooo, de hecho, creo que me podría quemar de solo entrar o caerme un rayo.

- No seas exagerada- estaba recogiendo su cabellera en una cola de caballo.

Tenía puesto unos jean y un polo, jamás había ido así a su iglesia pero no tenía otra opción. Salió de la habitación y del colegio, pero algo le intranquilizaba el corazón y no sabía exactamente que era. Tal vez sabía, pero no lo aceptaba. Por otro lado, Alex se había ido a dar un baño, esa sonrisa triunfante aún no se le iba de sus labios. Sabía que Lucía estaba sintiendo algo y solo eso la hacía feliz. No como otras veces que se sentía deseada, era verdadera felicidad algo que jamás había sentido llenaba todo su ser.

Se terminó de alistar y salió de su habitación, quería comprar las cosas y se aseguraría que jamás nadie se metiera con Lucía.

Ya estaba caminando hacia la salida cuando la interrumpieron.

- Hola, Alex - la voz sonaba demasiado melosa para su gusto.

- Tania, hola, lo siento ya voy de salida. - dijo completamente indiferente.

- ¿No quieres que te acompañe? - acariciaba el brazo de Alex.

- No, gracias. - dijo tratando de zafar su brazo.

- ¿Vas con, Lucía?

- No, ella está haciendo otras cosas- quería salir, pero Tania le impedía su avance.

- Entonces tal vez quieras algo de compañía- pegó su cuerpo a Alex.

- No, no quiero- la separó un poco, se sentía incomoda.

- Si Lucía no está, yo te puedo complacer, ¿entiendes?- Alex arqueó una ceja, entendía a la perfección lo que le quería decir.

Era una gran idea poder estar con Tania a lo que Lucía caía, pero algo le pasaba, sentía unas nauseas demasiado fuertes y su estómago se encogía. Entre más lo pensaba peor se sentía, no, esa no era una buena idea.

- Lo siento, Tania. Solo fue una vez y ya, ahora me tengo que ir- la movió de su camino y salió del colegio.

Tania no se dejaría vencer así de fácil, pero por ahora no tenía otra opción.

(...)

Lucía había llegado a su iglesia algo tarde. Ya no llevaba la ropa que esa iglesia exigía. Los murmullos no se hicieron esperar. Lucía se sentía incómoda por completo y prefirió sentarse lejos de todos.

Por otro lado, Alex estaba en el centro comercial nuevamente haciendo las compras. Tenía una excelente memoria y recordaba cada prenda que había comprado para Lucía. Se encontraba cerca de la última tienda cuando se topó con una persona inesperada.

- ¿Gastando como siempre tu dinero? - dijo una mujer detrás de Alex.

- Mamá ¿Qué haces aquí? - Alex se acercó a darle un beso a su madre.

- Comprando unos gustitos... pero tú- dijo abriendo sus ojos- andas de derrochadora- miró dentro de las bolsas y levantó una ceja- pero eso no es para ti.

CORAZÓN CONTRA TODO - (Luciale) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora