Si bien la relación de Stefan y Elena había ido bien, Erika seguía viéndolo como alguien demasiado misterioso. Quería proteger a su hermana a pesar de todo sus sentimientos negativos hacia ella, su madre quería que se cuidaran entre ellas. Los días encerrada en su habitación la hicieron reflexionar un poco, también la hicieron retomar su pasión hacia el dibujo. No quería comentárselo a nadie, pues no quería que la presionaran. Tal vez se lo diría a Jeremy pero el últimamente se la pasaba más tiempo fura de casa, siempre buscando a Vicki Donovan, ella si no le agradaba para nada.
Su curiosidad le ganaba a su razonamiento. Las amigas de Elena habían venido más a la casa porque Elena quería echarle un ojo a Erika. Por lo que la castaña escucho como ellas discutían sobre la casa de huéspedes Salvatore, donde se quedaba Stefan. Pensaba si debería dejar de acosar a Stefan sentada en el sofá mientras comía un sándwich de jamón y miraba el dibujo de los ojos azules que la había motivado a volver a dibujar. Guardó en su mochila el dibujo junto otro par de cosas para salir con sigilo de su casa. Stefan y Elena estaban en algún tipo de salida, por lo que no estarían en la mansión, nada podía salir mal.
Salió de su casa empezando a caminar, mientras lo hacía volvía a pensar en lo que había pasado ese borroso día. No sabía que era y eso le comía la cabeza, "La curiosidad mato al gato" le sabía repetir su madre cada vez que la veía hacer algo que probablemente traería graves consecuencia. Como la vez que se preguntó adonde se dirigían los pájaros y termino con la pierna rota. O cuando pensaba que había algo oscuro que la seguía y se perdió en el bosque cuando era pequeña. Siempre había sido la niña loca del bosque.
Sonrió melancólica al recodar a su madre, era una maravillosa madre y siempre solía preguntarse ¿Por qué si su madre era hermosa y buena, ella era mala y odiosa? Se supone que son misma sangre pero cada vez que se miraba en el espejo no veía a su madre. Mucho menos a su padre, un hombre sabio que se preocupaba por los demás y leía mucho para llenarse de sabiduría. Ella ni siquiera tenía libros con palabras en su habitación.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por ella misma cuando se encontró frente a la gigantesca mansión Salvatore. Tocó la puerta de madera de la entrada para confirmar que no hubiera nadie, nadie acudió, así que empezó a buscar algo sospechoso por fuera y después invadir el lugar. Para su sorpresa cuando estaba alejándose la puerta se abrió sola, los escalofríos le hicieron temblar y abrazarse.
-Dime que son puertas automáticas-susurro para calmarse con su humor sin gracia.
Entró por ahí, observó el interior asombrada por la belleza de la casa ¿Stefan será hijo de Bruce Wayne? Porque no podía imaginar cómo es que había conseguido vivir ahí, la casa parecía rustica y antigua. Erika caminó hasta el salón buscando cualquier cosa que pareciera incriminatoria. Solo vio viejos libros en las estanterías; en una mesita cerca de los sofás frente a la gigantesca chimenea vio una botella de alcohol abierta junto con un vaso casi vacío a la par, se acercó para ver que era Bourbon o eso decía en la botella, olisqueo el vaso y el olor era muy fuerte. Stefan parecía tener sus mismos malos hábitos aunque era más fino.
La castaña escuchó un quejido fuerte del piso de arriba haciéndola sobresaltarse, se asustó pero aun así decidió ir arriba aventurándose « ¿Qué era lo peor que podría haber haya arriba?» se preguntó y todas las películas de horror vinieron a su cabeza, un poco temblorosa subió las escaleras hasta llegar al segundo piso donde una de las habitaciones oyó otro quejido o quizás un gemido. No pensó que Stefan y Elena fueran tan sucios. Erika en definitiva quería ver ese espectáculo, por lo que entro a otra habitación.
A simple vista no tenía figura de ser la habitación de psicópata, se acercó a las mesas solo viendo cosas viejas, como si tuviesen años de estar ahí. Unas libretas posadas en un escritorio tenían una fotografía que estaba en blanco y negro, tenía inscrito Katherine Pierce 1846. Cuando iba a tomarla algo, se removió dentro de ella. Algo parecido a la llama de ira.
-Estoy sangrando demasiado-dijo una voz sin titubeos. Erika reconoció la voz de Caroline en otra habitación, se sorprendió al escucharla. No entendía a lo que la rubia se refería con lo de la sangre.
-Deja de lloriquear o sangraras más-inquirió una voz que dejo estática a Erika, esa voz, ya la había escuchado.
Después de analizar las palabras que habían pronunciado en la otra habitación, decidió huir, su curiosidad no pasaba esos límites. Echó a andar cruzando el pasillo y las escalera con cautela, pero en el último escalón volteó hacia atrás buscando que no la estuvieran siguiendo y tropezó. Claro se llevó un buen golpeo y el chocar de su cuerpo con el suelo se escuchó más claro que el agua. Cuando se levantó aun adolorida dispuesta correr, tocaron su hombro por detrás haciéndola voltear y se encontró con lo que tanto había buscado, los ojos azules celeste pero no de la mejor forma.
La persona borrosa de sus recuerdos perdidos, estaba cubierto de un líquido de su boca hasta su camisa. Erika percibió el olor a sangre en él y Damon se relamió los labios al percibir el olor de la sangre de Erika nuevamente.
-Casi te escapas pequeña, pero no en mi guardia-murmuró en la oreja de la chica de forma coqueta e hipnótica.
Intento zafarse sin éxito alguno, Damon se bajó a su cuello y ella se asustó cuando la respiración caliente chocó contra su cuello Erika no sabía que hacer, la fuerza de él era sobrehumana.
- ¡Damon!-gritó la voz arisca de Stefan, al ver a su hermano tratando de beber la sangre de Erika. La pareja lo miro, Damon irritado y Erika más confundida.
Damon, el hombre ojos azules, en el bosque. Erika no le costó mucho comprender que ya lo conocía. Eso explicaba la sensación de deja vu, pero no la melancolía que le daba el nombre de Damon o el de Stefan Salvatore.
- ¿Siempre tienes que arruinar la diversión?-se quejó molesto Damon mirando a Stefan. Sin aflojar el agarre hacia Erika o deshaciéndose de la cercanía.
- ¡Suéltala ahora!-exigió aproximándose a ellos a velocidad vampírica.
El de ojos azules olfateaba su cuello, está cubierto de sangre y la velocidad de ambos muchachos que claramente era anormal. Ellos tenían algo, aunque sospechaba la respuesta Erika se negaba a pensar en la palabra. Ambos chicos estaban demasiado cerca, tenían una guerra de miradas intensa, ellos la estaban rodeando y por un momento la chica dudaba que ellos recordaran que se encontraba ahí.
- ¿Por qué?-la voz de Damon sonaba gélida, bufó sonriendo arrogante y su mirada se dirigió a ella-Mi pequeño rayo de sol no dirá nada ¿Verdad?-habló usando la hipnosis vampírica en ella.
-No diré nada-balbuceó intimidada por los chicos que la observaban.
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La Pequeña Gilbert [ Damon Salvatore Y Tu ]
أدب الهواةJeremy tiene una hermana gemela, ella es la pequeña Gilbert, ella es Erika Gilbert. Erika nunca ha sido una chica racional o radiante como su hermana mayor, después de la muerte de sus padres pierde el control. Ella está apunto de adentrarse a un m...