Capítulo 13: Solo Decepción

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Los Gilbert dormían en las habitaciones de la mansión, desde hace días prefirieron estar bajo la protección de los vampiros, no era seguro con tanto vampiro cazando a Erika. Los Salvatore se encontraban en la parte baja mirando el ardiente fuego de la chimenea hombro a hombro.

- ¿Hablaste con ella?-preguntó tosco Stefan.

-Sí, todos somos la pandilla maravilla ahora-respondió sin ganas, odiaba que le diera órdenes su hermano pequeño.

Stefan soltó un suspiro girando hacia su hermano, Damon no mostraba más que un rostro sin sentimiento alguno. El oji-azul ignoró el movimiento metido en sus pensamientos, en los que solo aparecía Erika.

- ¿Qué tanto piensas?-preguntó al notar lo ausente que estaba su hermano.

-Pienso en cómo vamos a arder en el infierno-escupió, no planeaba abrirse a Stefan jamás. Suficiente fue aquel ataque que tuvo frente a todos -Somos unos hipócritas, todos. Llevamos los aires de buenos y solo terminaremos hiriendo-habló sin dejar mirar las incesantes llamas del fuego.

-Si tan mal estamos, ¿Por qué estas de nuestro lado?-cuestionó Stefan.

Damon miro a su inocente hermano, ignorante de lo cruel y detestable que él podía llegar a ser. Caminó unos pasos lejos de él. Stefan no veía en su hermano más que un enigma, a veces llegaba a pensar que Damon de verdad le importaba Erika.

-No somos tan diferentes Stefan y es peor de lo que pude llegar a pensar-respondió Damon antes de retirarse.

A velocidad vampírica se adentró a la habitación de Erika encontrando la cama vacía, sintió una suave brisa entrar por la ventana y ahí la vio observando en el barandal de la ventana. Apretó los ojos junto con sus puños, quería abrazarla y besarla, pero si lo hacía jamás se separaría de ella.

Se hubiera ido de no haber sido porque ella había notado su presencia gracias a las voces en su cabeza. Erika le sonrió cuando lo distinguió en la oscuridad, la sonrisa de inocencia que tenía en ese momento fue más fuerte que su frialdad. Damon se acercó a ella hasta llegar al balcón, Erika se recostó en su brazo observando las estrellas.

-Deberías estar soñando con estrellas no viéndolas-sugirió con rostro serio.

-Siempre me levantaba a esta hora, en este día, para abrazar Jeremy y ser la primera en saludarlo para que Elena se molestara en la mañana-rio la chica al recordar las muecas de Elena

Damon no comprendió a lo que se refería, después se dio cuenta de la fecha en la que se encontraban. Ahora si no se sentía capaz de hablar de "eso" con ella. Erika solo quería ver una pizca de felicidad en el rostro de Damon mencionando el evento, algo que no consiguió.

-Yo...no dijiste nada-admitió sin saber que decir.

-Sí, de seguro nadie lo recuerda en estos momentos, no lo tomes personal-trató de reconfortarlo ella.

-Estos días siento que mi cabeza va explotar, perderé mi encanto-habló revolviendo el cabello de la chica.

-No te preocupes, mi deseo será no pierdas tu encanto-pronunció risueña, si algo en verdad deseaba era eliminar los problemas.

-Solo haces cosas por mí, deja de hacerlo-reprochó el hombre mirándola a los ojos.

- ¿Aun no lo entiendes?-preguntó acercándose a él y continuó:- Yo buscó que estés bien, que seas feliz-dijo sin titubear.

- ¿Por qué? ¿Por qué quieres hacerme feliz?-exigió saber.

-Porque solo distingo tristeza en tu mirada, mi madre siempre decía que si alguien te importarba tenías que acompañarlo en su sufrimiento mostrándole apoyo o hacerlo feliz. Yo ya me canse de sufrir -se sinceró con la voz temblorosa.

Damon se quedó mudo, ella le quería dar todo lo que el necesitaba. El no tenía el valor para cuidar lo que ella le ofrecía o para cuidarla. Su único instinto fue abrazarla, porque no podía explicarle lo mucho que apreciaba su cariño y lo mucho que le dolía no poder corresponderle. Se separó de ella y se fue. Ella sentía que algo no andaba bien, pero que la rechazara así no le gustaba, estresada comenzó a dar vueltas por la habitación hasta dar con el espejo y reflejarse en él.

Tal vez eso era lo que Damon estaba notando, que ella no cambiaba. Que seguía siendo una adolescente, que el hecho de tener 17 años no la hacía más grande o más madura. Que no era capaz de amarlo. Tocó el espejo acariciando su reflejo, pero una sensación eléctrica la recorrió y por primera vez notó como sus ojos cafés se volvían negros cubriendo totalmente sus ojos.

Hubiera gritado de no haber sido llevada hasta un lugar diferente. Miro a su alrededor, observó la habitación, dándose cuenta de que era de día y tal vez estaba en otra época por la decoración.

Lo confirmó cuando vio entrar a Damon por la puerta en traje de color café y un peinado redondeado, se sentó en la cama con las manos en la cara. Apareció una chica de pelo corto hasta las mejillas, con cabello castaño, ojos verdes pálidos y piel blanca.

Las imágenes pasaron a toda velocidad, ellos peleaban se estaban gritando pero no podía entender lo que decían, luego se besaron. Damon la miro como si no la conociera y se fue mientras ella se acercó al espejo atravesándola, lo tocó como ella lo hizo antes para que después sus ojos se hicieron negros como los de ella.

Volvió a su realidad dandose cuenta de que ya era de día, su nariz sangraba y se sentía realmente agotada.

El amanecer asomaba por las ventanas, en el salón la chimenea estaba apagándose, dejando solo cenizas. Elena y Damon se encontraban ahí.

-No hablaste con ella-confirmó mirando sus manos para después mirarlo.

-No-pronunció sin mirarla, queriendo apartarla, queriendo dejar de sentirse asqueado.

- ¿Que le dirás?-preguntó pasando su mano por el sofá hasta subirla a la pierna del Salvatore.

-Que tiene una perra por hermana-dijo entre dientes al observar las acciones de la chica, actuaba como Katherine de manera disimulada. Se separó de parándose.

-Deja de pretender que es mi culpa, el sexo es con más de dos personas-murmuró cerca de su cuello pasando su mano por su pecho.

-Eres despreciable Elena-declaró antes de dejar a la chica sola.

Jamás se había arrepentido de estar con una mujer. Esta vez era la excepción, Damon nunca pensó en hacerle tal daño a Erika. Ni siquiera lo recordaba.

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Perdonen la tardanza, tenía mucho capítulos y se me borraron, por lo que no publicaré con tanta frecuencia.

Gracias por el apoyo, sus comentarios me animan mucho. Muy agradecida.

La Pequeña Gilbert [ Damon Salvatore Y Tu ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora