Capítulo 17

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El amanecer había llegado y el rumor de lo que había acontecido la noche anterior se encontraba disperso por toda la ciudad. Nadie era capaz de creer semejante cosa, Taehyung —a pesar de su mala fama— se había ganado a parte de los habitantes, no solo por su profesión, sino también por las acciones que había estado haciendo para apoyar a los sectores más vulnerables.

No quería que la historia se repitiera, no quería que la gente tuviera miedo, y viera a la iglesia y sus creencias como una amenaza, sino como un pensamiento de salvación, con el cual tenían todo el derecho de creer o no. Un libre albedrío.

Taehyung había demostrado que no todos eran iguales, que su profesión no lo hacía más que otros, al contrario les había mostrado que era igual de imperfecto que ellos, igual de humano.

Por lo mismo es que era difícil creerlo.

El bullicio era impresionante, pero nadie se atrevía a preguntar el por qué, pues aunque Taehyung se mostrará humano, no era totalmente transparente con la gente, callaba sus demonios y los ocultaba de los demás, no importaba que tan molestos se volvieran, él jamás hablaría de ellos; aún si tuviera una daga sobre el cuello, jamás lo haría.

Tenía más que presente, el hecho de que todos cargan con sus propios demonios, los cuales podían ser incluso más grandes y siniestros que los suyos; y a pesar de que se consideraba egoísta, sabía que el dolor propio era el más perturbador de todos, así como también el más importante, por ello es que ante sus ojos no valía la pena hablar sobre ellos, ya que jamás tendría el mismo valor para él como para otra persona.

Los rayos de sol comenzaban a iluminar las frías calles inglesas, y con ellas las fachadas de en construcción, Taehyung sentado sobre el suelo con la espalda recargada a una jardinera observaba sin emoción la fachada de la iglesia, su mente se encontraba en blanco y sus sentidos se hallaban adormecidos por el frío. No había dormido por casi dos días, apenas y respiraba.

Desvió su vista a sus manos, notando las cicatrices sobre éstas. Cerró los ojos derrotado, se sentía drenado, sin una pizca de fuerza siquiera para poder resguardarse del frío que calaba sus huesos. Dos días huyendo cual cobarde, dos días en los que había evitado regresar a su "hogar".

¿Por qué siempre era así?

¿Por qué cada que cerraba los ojos la podía ver?

¿Por qué siempre la amargura le invadía ante su recuerdo?

Simplemente no lo sabía y tampoco tenía la fuerza para averiguarlo.

Después de todo, la muerte no sonaba tan mal después de perderla, pero se creía un cobarde como para provocársela él solo, no lo negaría, lo había intentado en una de esas noches en donde hasta respirar le dolía, pero para su suerte o maldición siempre era salvado de las garras de la muerte, los estragos de cada uno de sus intentos era más doloroso de lo que creía ser la muerte misma.

Ahí fue donde comprendió que la muerte siempre era la vía más fácil, pero también la vía más desabrida y sin chiste.

En cambio la vida, la consideraba como un juego, más emocionante y cautivador si es que comprendes las reglas, en donde tomas el lugar de un apostador, puedes ganar y volverte rico, vivir bien por unos años y morir deseando que se te conceda más tiempo, por otro lado puedes perder y querer tomar la vía fácil, desaparecer y ya o puedes perder y reflexionar ¿Qué hiciste mal? ¿Qué movimiento te falló? Para después tener una revancha y enfrentarte ante tus errores, causando que ganes. Tal vez no salga a la primera, ni a la segunda pero seguirás intentando hasta dominar la mayoría de las estrategias de la vida para evitar hundirte.

Ante los ojos de Taehyung, la mayoría somos un apostador más, pues eran contados los hombres que eran bendecidos por la suerte a la hora de la apuesta y todo les salía a la primera, aunque curiosamente el que gana tan fácilmente era normal que la vida tampoco le supiese como debería, sí, estaba repleto de todo, pero jamás lo apreciaría tanto como un apostador el cual realmente se esforzó para intentar ser el mejor.

Por ello, es que para Taehyung la vida jamás le sabría ni a los perdedores, ni a los ganadores.

—¡Tae! —el grito sobresaltó al castaño absorto en sus pensamientos, provocando que sus ojos se abrieran con gran dificultad.

—Jenny —pronunció con la voz rasposa, la aludida atravesó las rejas que protegían al templo, corrió hasta el castaño mostrándose molesta pero a la vez preocupada.

—Estás helado —comentó la chica al tocar los brazos del castaño —. Ven, vamos adentro —dijo intentando levantar al mayor.

—No —jadeó Taehyung instantáneamente, lo cual asustó a la joven creyendo que le había lastimado —. Tranquila, e-estoy bien —susurró al ver como la chica lo analizaba con rapidez en busca de alguna herida —. Es solo que no quiero entrar.

Jennifer lo fulminó con la mirada.

—¿Dónde estuviste? —indagó con molestia.

—Perdón —jadeó Taehyung desviando la vista.

¿Qué más le podría decir o hacer? Seguía avergonzado.

La chica miró la entrada de la construcción sintiendo la opresión en su pecho y el miedo en su sistema.

—Créeme, que ya te he visto cometer muchas estupideces —pronunció neutra, aún con la mirada perdida en la iglesia —. Ahora vamos, que será peor si debo cargar con un cadáver.

Taehyung sonrió ante semejante comentario, se levantó adolorido y comenzaron a caminar hacia el interior de la construcción, al ingresar Taehyung sintió un vuelco en el estómago, siendo azotado por la culpa y vergüenza de sus actos ante la presencia de las enormes estatuas decorando el sitio, podía jurar que le veían con desprecio por su repugnante conducta.

Recordó como todos sus esfuerzos los había hecho añicos, el templo se encontraba bañado en soledad. Todo se sentía tan frío y desolado, las enormes paredes blanquecinas con decoraciones doradas y el techo lleno de pinturas demorándose por la humedad provocaban en Taehyung una inconformidad exorbitante, a pesar de que los destrozos habían sido removidos y gran parte del salón se encontraba libre.

La chica permaneció en silencio por varios minutos al percatarse del estado del joven.

—Eres un imbécil —dijo dolida, mientras veía como el castaño comenzaba a quebrarse.

—L-lo lamento —fue lo único que pudo decir Taehyung sin que el nudo en su garganta le afectara.

—Esto no se va a quedar así —prosiguió comenzando a caminar hasta el altar para luego girarse abruptamente quedando de frente al castaño —. Y más te vale que todo se componga.

Taehyung asintió.

—Es que...¿por qué lo hiciste? ¿Por qué lo destruiste? —reclamó Jennifer, provocando que Taehyung se encogiera en su lugar — ¿Qué mierda fue lo que ese pobre hombre hizo para desatar a una bestia?

— ¿Pobre? —repitió molesto.

—¡Sí! ¡Él tan solo es tu tío! ¿Por qué golpearlo? ¡¿Por qué?! —gruñó la chica observando al castaño mordiendo el labio ante sus reproches — ¡Contesta carajo!

—¡Porque él me quitó lo que más amaba! ¡Por eso! —vociferó Taehyung dejando pasmada a la mujer.

—¿Qué?

—Lo que oíste— escupió con odio — Chanyeol no es ningún santo.

Pecado Concebido [TaeKook]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora