Esto es un negocio de confianza y de buena fe.
La espuma flotó sobre el agua tibia de la bañera, mientras masajeaba sus plateadas hebras que estaban mucho más crecidas de lo que recordaba. La suciedad se fue mezclando con el agua y un nuevo balde derramó sobre sí mismo, quitando el exceso de espuma. No quería quejarse, pero el agua estaba más fría que tibia, pero si estuviera caliente también se quejaría por sus heridas.
El noble Lau lo había salvado a último momento de ser enterrado en territorio inglés (y luego drogado), sólo porque sentía curiosidad y admiración por sus habilidades. Le recordó a Tatsuma, un comerciante esperándo cualquier oportunidad en cada ridícula situación para obtener ganancias, ofreciendo entramados de ofertas que su objetivo no pudiera rechazar.
"A menos que no quieras regresar a la calle, ¿Porqué no trabajas para mí?"
Supo que le entretenían las historias inventadas de los periódicos, pues no paraba de insinuar comentarios molestos sobre lo peligrosa que se había vuelto la ciudad con criaturas extrañas, demonios con canas de anciano moribundo, podrías no ser tan grosero. Incluso Ranmao se atrevió a lanzar sus palillos chinos hacia él para comprobar las historias, y casi se los clava en los ojos.
Dentro del cuarto de baño, agarró unas tijeras.
Tuvo que pedir y exigir que le permitieran poder bañarse, no recordaba la última vez que pudo hacerlo. Mientras tanto, evitó mirar esa bañera que era siempre protagonista de las películas de terror donde el fantasma ahogaba a sus víctimas, ¿porqué tenía que pensar en fantasmas justo ahora?
Este lugar le provocaba escalofríos.
Los mechones ondulados se acumularon en el suelo tras intentar emparejar su cabello crecido y enredado con la tijera, pero sin duda necesitaría un buen barbero, con suerte en este mundo tendrían una fórmula mágica para alisarlo. Eso era mucho pedir?
Volvió a considerar la propuesta de Lau que poco le interesaba, negarse a la oferta significaba regresar a la calle y ser perseguido, por la policía, hombres mafiosos, ladrones, asesinos, y también por el mismo gobierno de la reina, esos agentes de blanco que lo venían investigando desde el inicio.
Pero además, la búsqueda de clientes y comida resultaría imposible, y no tanto como intentar encontrar un lugar donde pasar la noche sin ser descubierto.
En su opinión, Gintoki hubiera preferido volver a la calle por razones de orgullo, pero no podía ignorar que fue salvado por Lau de ser masacrado en un casino (lo cual sería un final muy apropiado para el protagonista de Gintama), estaba en deuda y Lau de seguro le haría pagar por todo su negocio destruido, aunque no lo mencionó.
El chino tan sólo se centró en desentrañar los intereses del Samurai, y sin ningún problema puedo seguir aquel juego de los seres espaciales. A diferencia de los ingleses puritanos que los tomaron por locos a medida que interactuaban.
"¿¡Caíste del cielo y casi mueres en el río!? ¡Obviamente estás peor que embriagado!"
"Señor Lau, considérelo... es evidente que el hombre escapó de algún loquero y necesita medicación. No es normal."
"¿Pero no escucharon que se encontró un extraño artefacto en el mismo río?"
"Si, dicen que lo custodia la reina."
Un moco fue extraído y pegado en el espejo de madera fina, justo sobre el reflejo de Gintoki. No se decidía si utilizar las ropas finas orientales de china que le prestaron, o su vestuario de siempre; estaba claro que le harían pagar por cualquier cosa que no fuese suyo.
Finalmente se vistió con su propia ropa cómoda y espada de madera.
- ¡Sataka-san! Tengo noticias para... ¿Qué haces?- Interrumpió un joven burgués que se ofreció a entretener al japonés mientras Lau no estaba, joven que no pronunció bien el apellido de Gintoki, pero Gintoki tampoco recordó su nombre, todos aquí se presentaban usando cuatro apellidos, cinco títulos universitarios, su posición y oficio, junto al nombre de sus padres, tíos, primos emparentados, más todas las mansiones y riquezas que acumularon. Entonces Gintoki lo llamó Juan.
- Me voy a casa.- Respondió con calma mientras se dirigía a la salida, alertando a un grupo de aristócratas traficantes reunidos en la sala. El olor a opio podía sentirse en cada rincón de la extraña mansión, era una mezcla entre lo oriental y occidental, una muestra de las primeras transformaciones de la época, para los países orientales.
- ¡Eh...? ¿¡A dónde!? ¡Te matarán sin pones pie fuera de aquí! ¿Qué harás? - Interrogó preocupado. La única razón por la que aún estaba con vida era gracias al fetichismo del noble extranjero, que al parecer estaba planeando prostituirlo, según Gintoki.
- Voy a invadir el palacio de la reina, recuperar MI transporte y regresar a MI mundo real.-
El impacto de sus palabras no tardó en llegar.
- ¡Sólo sabe hablar incoherencias! Debimos encerrarlo en la habitación de atrás.-
- Horacio tenía razón... Es un loco.-
- Hasta mi difunta abuela con demencia tenía más lucidez que este hombre.-
Los comentarios tan ofensivos a su persona fueron ignorados por el japonés, pero tras abrir la puerta para largarse, esperándo su futura ejecución a manos de la reina Victoria, se encontró cara a cara con la provocativa y asesina, Ranmao.
- Qué sorpresa Gintoki al recibirnos en el hall.- Llegó Lau por detrás, luego de bajar del carruaje. - Ciertamente eres más educado y considerado que ese rabioso Conde.- Gintoki podía deducir que no estaba tan sereno como antes, se veía algo molesto tras mencionar a ese Conde.
- ¿A qué viene ese humor? ¿Acaso tu intento de venderme como esclavo fracasó?- Bromeó con molestia tras perder su oportunidad para escapar, pues de inmediato fue arrastrado de nuevo a su celda.
- Ah. Si, sobre eso...- Recordó con entusiasmo. - Al parecer, el Conde estaba más que al tanto de la situación, y dio el visto bueno para que te unieras a mi compañía de forma oficial y pública. Phineas te habrá explicado los detalles, ¿verdad?-
- ¿Phineas? - El mismo joven anterior denominado Juan por Gintoki, se vio un poco apenado.
- Eso intentamos hacer, pero si no fuera por usted, éste hombre ya estaría muerto en los aposentos de la reina.-
- ¿Realmente?- Miró al mencionado con curiosidad. - No seas tan impaciente Sakata-San. Una vez que el nombre del Jorozuya sea reconocido como socio de la compañía Kong-Rong, y te relaciones con los nobles más importantes de Londres, te aseguro que tu objetivo estará cada día más cerca.- Se despreocupó el señor Lau, aunque sin saber cual era ese supuesto objetivo y no le importaba recordarlo.
- Eso suena a que no será pronto.- Comentó malhumorado, y pensó que sería más fácil hacerlo a su manera aunque la muerte lo esperase a la vuelta de la esquina.
Los hombres ya no le prestaron atención, siendo los asuntos de Lau más importantes.
- Pude conseguir el contacto de un conocido que trabaja en la editorial Pearson, y accedió a escribir en el 'Financial Times' sobre el nuevo socio de Lau y los servicios del Jorozuya.- Prosiguió el joven Phineas, pero Gintoki no pudo evitar quedarse dormido luego de haber degustado el té y bocadillos que las damas trajeron.
Con su estomago lleno y sin pasar frío, era inevitable que no se dejara llevar por todas las comodidades de la situación, aún estando rodeado de potenciales enemigos mafiosos.
Pero estaba seguro que mezclarse entre ésta gente y aparentar algo que no era, iba a terminar muy mal, especialmente cuando le preguntaron qué era y qué hacía exactamente un Jorozuya... ¿Tirarse todo el día a leer mangas contaba como hacer algo?
Su propia suerte era como una herramienta oxidada, no podías hacer mucho con ella.
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Siguiente Capitulo: "Nadie con ese cabello tan negro y lacio puede ser tan bueno."
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Black and Silver [Crossover]
Fanfiction[Kuroshitsuji + Gintama] Perdido en las profundidades de Londres, con tan sólo una espada de madera y el brillo plateado de su alma. Siendo además, un personaje no bien recibido en la ciudad, especialmente por la reina y su perro guardián. Gintoki e...