— Bien, perfecto… — Indicó Myfels tomando sus cosas. — Entonces tenemos un plan.
— Adentrarnos en la oscuridad, observar el terreno y las oportunidades, ver qué podemos usar para nuestro beneficio. — Irza se había preparado ya, había dejado sus mochila de viaje y simplemente tomó sus espadas y empacó algunas baratijas en los lados de su cinturón.
— Habrán muchos guardias, por supuesto todos armados… — Damir se estaba acomodando el cabello. — pero usando la magia de nuestro lado todo estará bien.
— Se supone que el ejército imperial debería servir y proteger… pero se han convertido en los títeres de un ser malvado lleno de sed de poder. — Hamelus dió una pequeña mirada a Ángelus, intentando ser lo más cálido posible.
Ángelus estaba nervioso, jamás había tenido que enfrentarse a alguien que no fuera Myfels o algún guardia en una práctica de esgrima. Esto era real, y no estaba seguro de querer pelear y menos asesinar, no le cabía en la cabeza como el ejército era capaz de hacer aquello, aquel ejército que para él eran los héroes del continente.
— ¿Estás listo, Angs? — Su mejor amigo le estiró la mano para que la tomara.
El joven rosado dudo un segundo, sin embargo tomó la mano de su mejor amigo y la apretó con mucha fuerza.
— Daré mi mejor esfuerzo.
— Bien dicho, siendo así, vámonos.
— Que el Di-Long los bendiga, rebelión. — Narmer les despidió con un tono esperanzador en su voz.
El grupo salió de la casa y se dirigió hacia donde indicaba el mapa, a la cabeza se encontraba Myfels, caminando con seguridad y cautela bajo el sol que se estaba poniendo, la insignia del ejército imperial brillaba al tocar los últimos rayos del sol.
— Sé que decidimos que aprovecharás el hecho de que estás usando aún la armadura del ejército imperial pero… ¿No crees que es peligroso? — Ángelus se acercó a su amigo.
— Lo es, en definitiva, no sabemos qué tan bien informados están acerca de lo ocurrido en el palacio, sin embargo, si no saben nada puede ser una gran ventaja… — Myfels suspiró — He pensado en quedarme la armadura, pero… creo que voy a cambiar el emblema.
— ¿El emblema?
— Si, no quiero más el símbolo imperial, a penas termine esta misión iré y haré que me pongan el símbolo de la rebelión.
— ¿El Dragón?
— El legendario Di-Long, una criatura majestuosa, símbolo de la riqueza y vitalidad de Amaymon.
— Pero el Di-Long es tan solo un mito ¿No es así? Durante mis clases leí al respecto.
— Hay personas que dicen que no lo es. — Damir iba caminando detrás de ellos. — Dicen que si bien no nació con el mundo, fue creado por él y su misión es proteger a Amaymon
— Pero si en realidad existiera… ¿Ya no habría detenido la guerra? — Ángelus sintió un peso en el estómago al decir aquello.
— Así no funciona, el Di-Long no es una especie de Deidad, no es ultrapoderoso… es un ser mágico, como muchos de nosotros… solamente que es puro factor M. — Hamelus iba justo al lado de Damir.
— Las leyendas dicen que puede bendecir una causa, una persona, una sociedad, su bendición trae paz y unidad… vaya, eso es lo que más deseo, ver Amaymon unida y en paz por fin… — Myfels caminaba un poco más lento conforme se acercaban, observando que no se toparan con ningún guardia. — Aquí debemos hacer una pausa, es justo revisar cómo vamos a entrar, esto ya es campo enemigo.
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DESTINO: PIRÁMIDE OSCURA
AdventureÁngelus McLeod es el actual heredero al imperio Amaynn, toda su vida ha estado separado de su pueblo, viviendo y aprendiendo desde la comodidad del palacio, escuchando cómo su tío (el actual emperador) lucha constantemente contra una oscura rebelión...