R.11: 𝑼𝒏 𝒄𝒂𝒔𝒕𝒊𝒈𝒐 𝒏𝒐 𝒕𝒂𝒏 𝒔𝒆𝒗𝒆𝒓𝒐

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Dirty talk: Consiste en hablarle de manera sucia o sexual a la pareja durante el sexo.

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A diferencia de los tres días anteriores, Frank por fin estaba llegando a casa a una hora decente. Las negociaciones con los inversionistas se habían demorado mucho más de lo pensado y las reuniones habían sido prolongadas hasta altas horas de la noche, obligándolo a llegar pasadas las once y solo poder abrazarse a su esposo para dormir. Afortunadamente ya estaba todo resuelto, habían finiquitado detalles y solo debían reunirse para firmar los acuerdos.

El avión que lo llevaría a Chicago para la reunión al día siguiente saldría muy temprano y él aún no le había comentado a Gerard ni le había dicho que había comprado dos tickets de avión pues quería que él lo acompañara. Sabía que Gee iba a estar fascinado con la noticia ya que tenían un par de meses sin salir de vacaciones.

Durante esos cuatro días a pesar de su pesada carga laboral, Frank también había cuidado de Gee. Le envió un ramo de flores a su oficina en el centro de la ciudad. Gerard junto a un amigo suyo eran traductores de manuscritos importantes, era un negocio propio razón por la cual él era su propio jefe y no debía dar muchas explicaciones cuando faltaba o cuando hacía home office. Además de haberle enviado las flores el día lunes, Frank había añadido un pequeño recordatorio para él, "sin travesuras o habrá repercusiones". Había sido una advertencia simple pero con mucho peso.

Gerard sabía perfectamente a que se refería Frank, no podía tocarse a escondidas ni provocar situaciones que comprometieran a su esposo nuevamente. Según Frank su advertencia había funcionado de maravilla, Gerard se había comportado como una princesa, obediente y cariñoso, enviándole mensajes dulces durante el transcurso del día y dejándole su cena servida en las noches.

Pero no todo podía ser color oro y Frank lo descubrió al entrar a su casa y colocar su maletín y su saco gris sobre un sillón. Eran las seis de la tarde y toda la casa estaba a oscuras, la cocina estaba vacía, el porche y toda la planta de abajo en realidad.

Frank subió las escaleras hacia su habitación y abrió muy despacio la puerta encontrando a su razón de amar ahí, acostado boca abajo en la cama y viendo con mucha atención la pantalla del computador. Frank elevó una ceja y caminó los pocos pasos que lo separaban de la cama.

—Pero mira que bonito... —habló en voz alta.

Gerard se giró completamente sorprendido, no lo había escuchado entrar y no sabía cuanto tiempo Frank había estado ahí, pero definitivamente lo había atrapado mirando aquel video. Esos labios apretados y la expresión seria en su rostro se lo confirmaban.

—Frankie... —murmuró en voz baja al tiempo en que cerraba la pantalla y los sonidos que hacia el joven sumiso al que lo atendían sus dos amos se apagaban.

—Parece ser que mi simple regla de no hacer travesuras era mucho para ti.

—No Frankie...

—¿Te has masturbado? —preguntó directo.

—Yo... solo dos veces Frankie.

—Una puta mala y desobediente es lo que eres —dijo mientras desataba el nudo de su corbata—. Te doy confianza un par de días y haces lo que quieres.

—No es así...

—Si lo es, estás buscando constantemente la forma de romper mis reglas para que te castigue. Ya veremos si después de esto piensas continuar en la misma situación.

—¿A que te refieres? —preguntó con fingida inocencia pero con la adrenalina y la emoción recorriendo cada fibra de su cuerpo.

—Ya lo verás, espérame en el cuarto de juegos. Te quiero desnudo, viendo hacia la pared junto al espejo con tus manos en la cabeza.

𝐒𝐦𝐮𝐭 𝐂𝐡𝐚𝐥𝐥𝐞𝐧𝐠𝐞 ➛FrerardDonde viven las historias. Descúbrelo ahora