Capítulo 4: Dormido

627 46 21
                                    

—¡Espera, para, para! —Zhongli agarró las manos de Ajax y las apartó de sí mismo, levantándose de la cama y mirando fijamente al chico.

La reacción que Zhongli estaba esperando definitivamente no era una carcajada. Los ojos de Ajax se curvaron en medias lunas por culpa de su amplia sonrisa.

—Aw, lo siento, no era mi intención ponerte tan nervioso —habló confiado.

—Tartaglia —su tono de voz era serio, y aunque la actitud juguetona de Childe lo volvía loco, no podía permitir que tomara el control—, soy tu guardaespaldas, tu compañero de trabajo. Hay ciertos límites.

Ajax suspiró, su expresión cada vez más parecida a la de un cachorro al que acaban de regañar. Zhongli odiaba tener que hablarle así, pero alguno de los dos debía saber cuándo era el momento indicado; y este no lo era. Era comprensible que Ajax necesitara contacto físico, el cariño de cualquier persona y Zhongli iba a proporcionárselo; pero todavía no. sintiéndose mal al final por haberle hablado así, volvió a sentarse a su lado en la cama.

—¿No vas a irte? —preguntó despreocupado, pero a Zhongli no podía engañarlo. Mordía nervioso el interior de su mejilla y estaba evitando el contacto visual constantemente. Por mucho que lo disimulara, Ajax se sentía culpable por haberle puesto en una situación tan comprometida.

—No. Mira, Tartaglia, me pareces atractivo y me encantas, pero… esto no puede seguir. No ahora, es demasiado pronto y-

—Oh, cállate —le interrumpió molesto—, ¿por qué no dices la verdad? Dime que no te gusto, no pasa nada. Tienes treinta y yo veinte, supongo que me sigues viendo como un crío, ¿no?

—¿Puedes no hablar por un minuto y dejar que me explique? —preguntó con brusquedad, esto iba a ser más complicado de lo que esperaba—. Sé que ya te he dicho que eres muy pequeño, pero no te veo como a un niño, eso para empezar. Segundo, en cualquier otra circunstancia no habría dudado en besarte, y te vas a enfadar conmigo por esto, pero Tartaglia, no estás preparado, sé que no quieres hacer esto y no quiero que te arrepientas. No nos conocemos de nada aún.

—Tú no sabes lo que quiero —se tumbó en la cama de espaldas a Zhongli—. Joder, Morax, es que el problema es que no quiero que me conozcas. Me hago el loco, hago como que todo está bien, pero yo sé con qué ojos me miráis todos. ‘Oh, pobrecito, tiene que pasar hambre, no puede estar con sus amigos, es muy joven’. Basta de esa mierda, estoy harto. Ahora que no sabes nada de mí —Incorrecto, pensó Zhongli— es el momento perfecto. No quiero que te conviertas en mi padre como hizo Aether y como ha hecho casi todo el puto mundo en mi vida. Creéis que tenéis derecho a llamarme frágil y débil y creéis que necesito que me protejan, pero yo puedo solo. Y si quiero besarte voy a hacerlo.

Zhongli estaba perdido en los labios de Ajax, se sentía como estar flotando en una nube. Su carácter, su voz, el ligero tono rojizo de sus mejillas por la rabia, Ajax era perfecto. Si era sincero, se había ido de la conversación hacía unos minutos, no podía concentrarse cuando lo miraba de esa manera. Oh, claro que Ajax necesitaba que lo protegieran, que cuidasen de él, pero no estaba preparado para saberlo.

—Sé que eres independiente y que no necesitas a nadie —Por ahora—. Yo también quiero besarte, ya te lo he dicho, pero sé paciente por mí, ¿puedes, Tartaglia? —Su mano se acercó a su rostro, no era la primera vez que apartaba mechones de pelo de su frente, pero sí la primera vez que Ajax estaba despierto para sentirlo—. No quiero que todo se vuelva extraño e incómodo entre nosotros.

Paparazzi • ZhongChi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora