Película

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Lydia...

A éstas alturas no ya no puedo pensar.

He tenido crisis de ansiedad constantemente y no sé cómo hacer que paren, han sido días bastante jodidos en donde mi vida se limita en 2 cosas; pensar en nosotros (Especialmente en ti) o no poder pensar y es que jode demasiado el tratar de entender el por qué no estamos juntos.

¿También te pasa?

No hay ni una sola noche en la que no te sueñe ¿No te basta con no salir de mi cabeza? También tienes que joderme en mis sueños y eso no es lo que me jode si es lo que crees... Lo que más me jode es despertar y no tenerte aquí, cerca de mí, dormida en mi pecho mientras olía tu negro cabello tal cual lo hacíamos cuando te quedabas en las noches sólo que ahora estoy más jodido que cuando tenías que marcharte.

He estado ideando miles de escusas para poder llamarte, siquiera poder verte, te juro que trato de disculparme, pero no sé por qué me cuesta tanto  poder enviarte un maldito mensaje, quizá sea porque sé que yo no soy bueno para ti o quizá sea que en mi cabeza siempre está lo último que me dijiste “Maldita la hora en la que dejé que te acercara a mi" y aunque no lo demostré esa noche, te juro que el corazón se me rompió en mil pedazos dejando un dolor permanente en mi pecho y ahora no sé si es por la ansiedad o por tu ausencia.

Seré honesto, no puedo deshacerme de tus cosas cosas, mucho menos de tu recurdo, cada vez que la necesidad de tenerte me invade, rocío un poco de tu perfume en mis almohadas, en la sala, en el baño y hasta en la cocina, así sin importar a qué parte de el departamento vaya, siempre huele a ti y no paro de abrazar ese peluche de dragón que me diste porque es algo que tocaste, tu labial rojo y ese pequeño espejo siguen exactamente en el mismo lugar donde los dejaste, no tengo el valor de  tomarlos, no sé si es por masoquismos o porque tengo la esperanza de que en algún momento volverás, tu chamarra favorita sigue en el sofá y sigo comprando cada martes tu comida favorita, cada viernes voy al cine para no olvidar y también los domingos voy a ese restaurante que tanto te gusta, como pollo frito en mi auto y en las noches veo tus fotos para poder dormir, sé que ya debo dejarte ir, sé que debo seguir con mi vida como lo dijiste, como lo estás haciendo, sé que debo de olvidarte, pero tengo miedo... Miedo a que sí un martes vienes no esté en la mesa el sushi o que sí un viernes vas al cine no me encuentres, miedo a que sí un domingo vas a cenar y yo no esté ahí, a que abras la puerta de mi auto y no haya pollo frito, tengo miedo a que te olvides de mí.

¿Te pasa lo mismo?

El corazón se me rompió  en no sé cuántos pedazos mientras las lágrimas nublababan mi vista. Me pasa lo mismo? Dante, no hay ni un sólo día en el que no me acordaba de él, desde que habíamos terminado me había convertido en una especie de zombie que sólo se dedicaba a trabajar para no derrumbarme y todas las noches antes de dormir me metía a nuestra conversación y escribía varias veces lo mismo que terminaba borrrando, no me atrevía a enviar un simple "Te extraño" Miraba sus redes sociales que no paraban de llenarse de fotos, lugares, personas que me decían a gritos "El no te extraña, está bien sin ti" luchaba con los celos que me invadían cuando mujeres reaccionaban a sus fotos y me mordía las uñas cada vez que las ganas de preguntarle a Sofía sobre su hermano me atacaban.

Así es Dante, yo también siento un infierno mi vida sin ti y desearía que ahora también lo supieras, desearía que ésto fuera una broma, un cruel sueño, desearía poder llamar y todo contarte, desearía estar contigo ahora mismo y que me digas que nunca me dejarás... Perdoname, mi amor pero te puedes morir.

– Lydia — dijo mi madre al entrar de la nada a mi habitación.

De inmediato metí la carta bajo un cojín esperando que mis ojos llorosos no me delataran.

Don't Die Before I Do (No Mueras Antes que Yo) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora