It's Shopping Time!

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Guillermo (Willy) PoV

Lana nos había despertado por poco a los gritos diciendo algo de shopping y comprar... Nos levantó, nos arregló un poco y nos llevó a desayunar. Se la notaba muy feliz y energética hoy; miré a mi al rededor y Frank estaba igual a mi. Por otro lado, Samuel se veía un poco más despierto aunque acababa de meter su tenedor en la taza de leche en vez de pinchar los hot cakes. Rubius, Alex y Mangel eran los mas despiertos y por sus caras deduje que estaban preocupados por algo, pero lo ignoré y traté de tomar mi desayuno sin volcármelo encima como Frank.
Luzu estaba tan dormido como nosotros o incluso más, no lo se, es difícil saberlo si tiene la cara aplastada sobre el plato de hot cakes... El punto es que una vez todos habíamos terminado de desayunar, Lana juntó todo a la velocidad de un rayo y nos subió al auto de Luzu. Samuel y Alex iban adelante arriba de Lana mientras los demás estábamos sentados en la parte de atrás bastante cómodos por nuestra pequeña figura. Luzu manejaba hacia algún lugar que yo no llegaba a ver. ¿Por qué todo tenía que ser tan jodidamente grande?
Luego de unos minutos sin saber a donde diablos íbamos, Luzu aparcó el auto y nos abrió la puerta para bajar. Salí del auto a toda velocidad muerto de ganas de saber en donde estaba y no me sorprendió mucho ver que estábamos en pleno centro de Los Ángeles.
-Muy bien muchachos, mientras estemos en público los llamaremos por sus nombres reales para que nadie nos mire más raro de lo que ya lo hacen. Si les preguntan son hijos de unos amigos y solo los estamos cuidándolos por un tiempo. ¿Comprendieron todo?- nos dijo Luzu completamente serio.
-Si, Mami Luzu- le contestamos todos a coro.
-¡Genial! Empezaremos por ir a conseguirle lentes a Miguel- sonrió Lana agarrando la mano de Alex y Samuel. Luzu agarró la mano de Mangel y la de Rubius por lo que Frank se agarró de Rubén y yo de Samu.
En la esquina había un negocio lleno de lentes, todos diferentes en tamaño, color y forma. Mientras los dos adultos hablaban con la que atendía el lugar, nosotros mirábamos y nos probábamos todos los lentes que llegábamos a agarrar con nuestra estatura de gnomos.
-¡Willy, mírame!- me llamó Frank-. ¿No me veo sexy?- dijo poniéndose unos lentes con marco animalprint y poniéndose en una pose provocativa como si fueran a sacarle una foto para una de las revistas más caras del mundo. Yo comencé a reírme como foca retrasada al verlo así y todos voltearon a vernos.
-Ay, quítate eso tonto- reí mientras se los sacaba-. Que aquí la diva soy yo- me los puse y posé como él había hecho causando que se riera como yo.
Estábamos haciendo eso cuando Samuel me vio y sentí mi cara enrojecer de la vergüenza.
-Te quedan lindos Guille, deberías comprártelos- dijo con una risita.
-C-Claro...- tartamudeé antes de dejarlos en su sitio.
-Si Guille, ¡cómpralos!- me hizo burla Frank al notar que me había sonrojado.
-Cállate inútil, si tu hubieras sido el que los tenía puestos no te haría tanta gracias-murmuré por lo bajo para que sólo él escuchara. Dejó escapar otra risita antes de irse a donde estaban Rubius y Alex probándole lentes a Mangel.
-Mira que bonitos te quedan estos mi Mahe- dijo Rubius poniéndole unos de marco plateado.
-Estos no me convencen Rubiuh...- dudó Mangel.
-¿Y aquellos?- preguntó Alex señalando unos que estaban arriba de todo de color rojo.
-¡Esos son perfectos!- exclamó Rubius emocionado-. ¡Luzuuuuuu!- llamó a gritos.
-Rubén, no grites- lo regañó él acercándose a nosotros-. ¿Qué pasa?
-Pásanos los lentes rojos de allá arriba, Mami Luzu- pidió aguantando las ganas de saltar. ¿Por qué estaba así por unos lentes para Mangel? Este chico sigue siendo tan raro como cuando lo conocí...
Una vez se los había alcanzado, Rubén le puso los lentes a Mangel lentamente como si fuera crucial hacerlo con cuidado o todos estallaríamos. Mangel se miró en el espejo que había en el negocio, todos esperábamos su veredicto aguantando la respiración, o bueno, yo la aguantaba de pura tontería.
-Son estos- dijo simplemente.
Rubius y Alex empezaron a saltar, abrazando a Mangel y diciéndole "¡Te dijimos que el rojo es tu color!" completamente emocionados. Miguel sólo sonreía ante la felicidad de sus dos amigos. Frank y yo nos miramos sin comprender lo que acababa de pasar mientras que Samu los miraba con una sonrisa de oreja a oreja.
-Muy bien, entonces compraremos esos- dijo Luzu agarrando los lentes que le pasaba Mangel y llevándoselos a la chica del lugar.
No tardó nada en armarle los lentes ya que entre los pocos cristales que le quedaban estaban los que necesitaba Mahe. Salimos luego de haber pagado y haberle puesto los lentes al chico el cual parpadeó unos momentos para acostumbrarse a ver. De ahí fuimos directo a una tienda de ropa gigante, y cuando digo gigante es que tiene cinco divisiones internas más grandes que el salón de Luzu que es bastante grandecito.
-Manténganse cerca mío y no se separen, ¿si?- dijo Luzu mientras se adentraba en la tienda.
-Umm... Mami Luzu...- murmuró Vegetta.
-¿Si Samuel?
-Alex no está... Y tampoco Rubén y Miguel...- le informó al chico que se quedó completamente petrificado al escucharlo.
-¡¿Qué?! ¿D-Dónde están? ¿Cuándo desaparecieron? ¡Lana va a matarme!- entró en pánico mientras caminaba de un lado a otro hablando sólo.
-Oye Frank, ¿sabes qué hora es?- lo miré con una sonrisa traviesa.
-¡Hora de aventura y de ser héroes!- exclamamos a la vez antes de agarrar a Samuel de las manos y llevárnoslo a rastras.
-¿Q-Qué hacen? ¡No podemos separarnos de Luzu!- se quejó el chico.
-Samu, a veces eres desquiciante con el temita de seguir las reglas, ¿sabes?- le dije poniendo los ojos en blanco-. Vamos a buscar a los chicos y regresarlos sanos y salvos como los buenos caballeros que somos.
-¡Así es! Y tú nos ayudaras, no queremos que te separes de nosotros y te pierdas, eso ya sería cuádruple búsqueda- le aclaró Frank.
-E-Está bien... Sólo los sigo porque ya no se volver con Luzu y no he visto a Lana por ningún lado- aceptó Vegetta pegándose a nosotros. Se lo notaba asustado ante la idea de perderse así que le agarré la mano para que viera que no estaba sólo y volveríamos con los demás pronto.
Caminamos varios minutos entre toda la gente y los percheros repletos de ropa 20 tallas más grandes que nosotros. No había rastros de Alex por ningún lado y que el lugar fuera tan grande no ayudaba ya que podíamos estar dando vueltas en círculos y él en otra sección diferente.
Ya estábamos rindiéndonos cuando lo vimos acurrucado en una esquina, mirando a todos lados en busca de un rostro conocido. Corrimos hasta él y apenas nos vio hizo lo mismo.
-¡Chicos! Hasta que encuentro a alguien. Esto es un puto laberinto- dijo intentando ocultar su miedo sin éxito.
-Nos llevó unos cuantos momentos encontrarte aquí, no es fácil saber donde estas cuando tienes esta estatura de hormiga subdesarrollada- se quejó Frank a lo que me reí.
-Ahora busquemos a Rubén y Miguel y regresemos con Luzu y Lana- dijo Samuel aún desconfiado de nuestro plan de rescate.
-¿Qué pasa Samu? ¿Tienes miedo?- le sonreí-. No tienes que preocuparte, Guille y Frank salvaran a los dos niños perdidos y los devolveremos a todos completitos y en una pieza.
-¿E-En una pieza?- tartamudeó Alex.
-¡Sip! ¿No querrán que los ogros que vigilan este laberinto nos encuentren merodeando sin permiso por sus pasillos, o si?- dijo Frank con un tono misterioso que daba miedo, pero como es obvio a mi no me afectó.
-Así es Frank, amigo mío. Hay que camuflarnos con el entorno si queremos sobrevivir aquí- me acerqué lentamente a Samuel y Alex-. O sino ellos...
-¡Nos descuartizaran!- gritamos Frank y yo saltando sobre ellos dos, provocando que se asustaran tanto que empezaron a llorar.
-Oh, ¡vamos! No se puede jugar con ustedes...- se volvió a quejar Frank.
-¿Por qué Alex y Samuel lloran?- dijo Rubius de repente apareciendo atrás nuestro acompañado de Mangel.
-Oye, ¡nuestro plan funcionó mejor de lo planeado!- exclamó felizmente mi compañero chocando palmas conmigo.
-¡Si! ¡Somos los mejores socorristas del universo!- dije muy orgulloso de nosotros.
-A mi no me parece que sean muy buenos... Ellos dos siguen llorando- nos recordó Mangel señalando a Samu y Alex.
-Samu, tranquilo, era solo una broma... No hay ogros que nos descuartizaran- traté de tranquilizar a mi amigo-. Alex, deja de llorar que llamas la atención de las personas...
-N-No es g-gracioso que nos a-asusten así- sollozó Alex.
-Bueno, para la próxima ya sabemos que no debemos hacerlo. Ahora muevan sus traseros de bebés y busquemos a Luzu o a Lana- dijo Frank exasperado, empezando a caminar.
Me puse al lado de Samuel y le agarré la mano. Vi que Rubius y Mangel hacían lo mismo con Alex el cual estaba parando de llorar.
-A veces llegan a s-ser muy crueles ustedes dos...- murmuró Vegetta mirando el suelo y apretando mi mano.
-Sólo era una bromita, no creímos que se lo creerían tanto...- Samuel parecía realmente dolido y eso me hizo sentir culpable-. Mira, si hubiera sido verdad yo me habría sacrificado por protegerte. Jamás dejaría que te hicieran daño a ti o a los demás- le aseguré. Él me miro con sus ojitos cristalizados y asintió con una pequeña sonrisita. Eso era suficiente para mi por ahora.
-¡¿Cómo que los perdiste?! ¡¿Es que no puedes mirar a unos nenitos ni por dos minutos?!- escuchamos los gritos escandalizados de Lana.
-N-No se como ocurrió Lanita, un segundo estaban ahí y al otro ¡puf! ¡Ya no estaban!- se defendió Luzu como podía. Lana bufó completamente sacada de sí.
-Acá estamos Lana, no te preocupes. Los hemos traído sanos y salvos a todos- sonrió Frank mientras acortábamos la distancia que nos separaba de ellos.
-¡Mis bebés!- exclamó ella corriendo hacia nosotros y abrazándonos demasiado fuerte para mi gusto.
-Lanita... Nos asfixias...-murmuré con el poco aire que me quedaba. A mi lado Frank hizo un ademán exagerado de que se desmayaba a lo cual reímos.
-Ups, perdón- nos soltó Lana-. Me tenían tan preocupada... Y al muy inútil de Luzu se le ocurre perderlos en un lugar tan grande como este...
-¡Que fue un accidente! No volverá a pasar- refunfuñó Luzu.
-No tienes que preocuparte Lanita- la tranquilicé-. Para eso estamos Frank y yo, nos llevamos a Samu para que no se perdiera y nos pusimos a buscar a los demás. Los encontramos rapidísimo y ni te cuento a ustedes dos lo fácil que se nos hizo- reí.
-Mis caballeritos- sonrió Lana-. Son unos dulces y además muy valientes... Encontraron a todos más rápido que Luzu antes de que lo encontrara sin ninguno de ustedes y eso que tienen estatura de nenitos de 4 años.
Frank y yo sonreímos por los halagos y chocamos las manos, felices de haber cumplido otra misión con éxito.
-¿Qué les pasó a mis princesitos?- preguntó de repente Lana, desconcertándonos a ambos. Volteamos a ver a que se refería y estaba alzando a Alex y a Samuel los cuales seguían con la carita un poco roja de llorar.
-Willy y Frank nos asustaron- se quejó Alex haciendo pucheritos.
-No sabíamos que se asustarían tanto... Solo les dijimos que unos ogros vendrían a descuartizarnos si no los encontrábamos a todos a tiempo...- dije encogiéndome de hombros.
-Chicos, saben que esas cosas no deben decírselas a ellos- nos regañó Luzu.
-Ya lo sabemos- rodamos los ojos nosotros dos.
-Oigan... ¿No habíamos venido a comprar? Se me están cansando los pies y quiero irme a jugar a la Play así que apuren el paso- nos dijo Rubén algo irritado.
-Es verdad, vamos a probarles ropa antes de que se haga la hora de almorzar- asintió Lana poniéndose manos a la obra.
Estuvimos dos horas poniéndonos y sacándonos ropa que nos iba pasando Luzu. La verdad que ya me estaba aburriendo, era como estar comprando ropa para tres años enteros y ni siquiera sabíamos por cuanto tiempo tendríamos este cuerpo diminuto.
Una vez hubieran pagado todo nos iríamos a comer a algún restaurante de la zona. Rubius y Mangel empezaron a pedir de ir a alguno con jueguitos a lo que Frank y yo nos unimos. Alex se quejaba a cada rato de que tenía sueño y le dolían los pies así que Lana tuvo que llevarlo en brazos todo el camino. Mientras Vegetta sólo caminaba mirando las vidrieras, pensando en vaya uno a saber qué, posiblemente en unicornios y esas mariconadas que sólo a él se le ocurrían. La verdad es que, por muy niñita que sea, él sigue siendo mi mejor amigo, el único que me banca en todo momento y alegra todos mis días a pesar de que siempre le haga bromas pesadas. Es un amigo que no cambiaría por nada, al igual que con Frank. Esos dos eran mi razón de existir y de que sea quien soy hoy.
Estaba enfrascado en mis pensamientos cuando escucho que Vegetta suelta un pequeño respingo y se queda parado.
-¿Samu?- me acerqué a él-. ¿Qué pasa?
-Ahí- dijo simplemente antes de salir corriendo a donde estaban Lana y Luzu-. ¡Mami! ¡Papi! ¡Vengan vengan vengan!- empezó a saltar muy emocionado agarrándolos de la mano y tiran de ellos para que lo siguieran.
Todos se habían quedado de piedra al oír a Samuel llamándolos por "Mami" y "Papi" pero la curiosidad fue más fuerte y lo siguieron a ver que quería. Yo seguía en la vidriera donde él se había quedado parado sin terminar de comprender, cuando en ese momento lo vi: un barril lleno de peluches de unicornios de todos los colores. Cuando Luzu y Lana llegaron parecieron notarlo también.
-¡Lo quiero!- exclamó Samu con los ojitos brillando de expectación. Los dos adultos se miraron sin saber si comprárselo o no-. Por favor...- agregó al ver esa duda.
-Yo se lo compro- dije finalmente. Todos me miraron asombrados, aún más Vegetta que me miraba como si tuviera enfrente a un unicornio de verdad-. Puedo pagarlo con mi plata, lo único es que no la tengo aquí... Apenas vuelva a mi edad original o encuentre mi billetera les daré el dinero- sonreí seguro de lo que decía.
-¿Seguro Guille?- preguntó Lanita.
-¡Claro! Considérenlo un regalo de parte mía para Samu- conteste pasando uno de mis brazos por arriba de los hombros del susodicho.
-En ese caso...- se lo pensó Luzu-. Ven Samuel, vamos a comprar ese unicornio violeta que tanto quieres.
La felicidad extrema que tenía Vegetta en ese momento no se puede explicar. Entró corriendo a la tienda y en menos de 5 minutos salió abrazando al peluche que era un poco más grande que su torso. Me ponía tan feliz verlo así de contento que ya con eso estaba más que satisfecho por hoy. Pero aún quedaba demasiado del día.

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Bien, ya 700 lecturas :) Muchas gracias a todos los que leen esta novela, se los agradesco muchísimo!!! Este es uno de mis capítulos favoritos y es el más largo hasta ahora, espero les guste :3 De extra está el dibujo de Mahe que hice con sus lentecitos rojos :v Voten, comenten y disfruten!!! :D Besitos <3

Mami Luzu's KindergartenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora