Alastor Magne

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La primera noche de bodas,era el único rumor que circulaba por todos los compañeros,conocidos y amigos de los jóvenes.Pero lo que en realidad pasó fue algo divertido...esa primera noche seria inolvidable para la rubia.

El vestido entallado que apenas la dejaba respirar por el corsé que le diseñó Rosie para la esperadisima noche de ensueño la estaba matando,caminaba lentamente hacia el gran espejo que tenía frente a la cama y de todas las formas posibles intentaba alcanzar el cierre del vestido.

Sentada,parada,de lado,del otro,arriba o abajo...todo lo que haga ¡le era imposible!;tirada en la cama pensaba en una manera para quitarse esa maldita prenda de una vez por todas pero...Rosie tenía una muy buena mente.

Ella colocó el cierre en un lugar específico para que la dama jamás alcanzara el cierre ella sola,completamente exhausta se levantó de la cama,camino a la puerta  y salió de la habitación.

Tenia una esperanza que una de las sirvientas de la casa se haya quedado más tarde de lo indicado por la joven pero como siempre la suerte no le sonreía,busco en la sala,la cocina,el cuarto de limpieza,los baños,su despacho y la librería pero no había nadie.

Desesperada subía las escaleras con pesadez y en el centro del pasillo miraba el lado derecho con vergüenza.El joven que se encontraba en esa habitación era su única solución para el trágico momento que estaba viviendo.

Suspiro un poco,tomo aire y lo expulsó para poder calmarse...su mirada seguía perdida en aquella puerta blanca del fondo...la puerta de su único salvador en esos momentos...sin duda la falta de aire le dañaba la cabeza.

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Mientras todo eso pasaba en la habitación de la joven,el hombre se estaba alistando para poder descansar de todo el agitado día.Miraba su habitación con interés,sin duda la decoraron con muebles de madera fina,la cama tendida con sábanas de la mejor seda,almohadas de plumas y una estantería llena de libros.

Las demás decoraciones no le llamaban la atención para nada,solo lo único que le interesaba el gigantesco espejo que tenía frente a su cama,camino lentamente hacia el y miraba su imagen,estaba rejuvenecido...dormir bien por todas esas noches le quitaron las grandes ojeras que tenía.

Con una gran sonrisa,se quito el moño negro que llevaba en el cuello,lo dejo caer al suelo ya que le daba igual ordenar en esos momentos,luego empezó a desabotonar uno por uno los botones de su saco rojo,la sombra que lo acompañaba estaba revoloteando por todos lados mirando cada detalle con interés...lo que la dama habia preparado no estaba para nada mal...tenía buen gusto.

Cuando se acercó a su amo para verlo este tenia el saco en su brazo izquierdo mirando su reflejo en el espejo.

El castaño dejó su saco en la cama y se empezó a quitar las mancuernillas doradas y las dejo en el bolsillo de su pantalón.

Cuando empezaba a  soltar el botón de su cuello escuchó la puerta de una habitación abrirse,luego como pasos apresurados bajaban por los escalones.Se detuvo para analizar lo que estaba pasando,espero unos minutos y luego escuchaba pasados lentos algo pesados subir por los mismos.

Cambiaste mi mundo,pero encontraste tu infiernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora