Sin saber qué hacer corrió a la habitación más cercana con la puerta abierta y entró cerrando la puerta a su espaldas.
Era imposible calmar los latidos de su corazón y su respiración.
«Cálmate, cálmate, ¡¡CÁLMATE!!» gritaba en sus adentros.
Tenía la sensación de que sus manos y brazos estaban siendo invadidos por decenas de hormigas. En un intento por desviar su atención para evitar un ataque de pánico, presionó su muñeca fuertemente con una de sus manos hasta el punto en que el vendaje que llevaba se humedeció levemente. Lentamente se arrastró hasta uno de los bordes de la cama y recostó su cabeza en ella y miró al techo. Su respiración era lo único que lograban captar sus oídos.
«No importa cuánto tiempo pase, siempre es lo mismo» pensó mientras encogía sus piernas hacia su pecho.
Alguien más entró a la habitación con Aris, escuchó todo.
—¿A dónde vas?— dijo bloqueando la salida al castaño con ambos brazos estirados.
—¡Oh! ¡Perdón, surgió un evento inesperado y me tengo que ir! Ya no podré quedarme contigo.
—¿Tiene que ver con el chico que salió antes?
—S-sí, necesito hablar con él. Es un viejo amigo, perdón.
—¿Sobre qué?
—No es de tu incumbencia, e-es algo privado.
El inesperado invitado se adentró por completo a la habitación y cerró la puerta.
—¡Claro que es de mi incumbencia! ¡Ese chico que estás acosando es mi amigo!
La mente de Arístides se congeló por completo.
—Realmente pensé que eras un buen chico...— dijo en voz baja.
—...
—Parece que solo eres una pequeña mierda de persona— gritó ferozmente.
Una daga pareció atravesarle el pecho a Aris cuando escuchó esas palabras.
—¿Qué mierda me conoces? No sabes ni quién soy.
—¿Y acaso tú a él? ¿Sí?
—...
Gabriela se acercó amenazante.
—Porque lo que veo ahora mismo es una pequeña mierda que trató de abusar de mi amigo
—Y-yo... n-no
—¿Crees que él lloraba de felicidad después de que lo forzaste a besarlo? ¿Qué rayos te pasa?
—Yo quiero ayudarlo.
Una bomba estalló en el interior de la chica, tal impulso emocional terminó golpeando en la mandíbula al chico.
—¡Estás haciendo todo lo contrario! ¡¿O eres tan idiota que no te has dado cuenta?!
Aunque el golpe fue inesperado no fue suficiente para derribar al castaño. Los nudillos de Gaby comenzaron a entumecerse y a tornarse rojos, trataba de contener la rabia, no conocía al chico y podría terminar mal si comenzara una pelea en ese momento, si ese era el caso podría ser peligroso enfrentarse sola a un hombre.
A unos cuantos metros de distancia el ruido de la fiesta comenzaba a lastimar los oídos del pelinegro, era imposible distinguir la conversación entre Gabriela y Arístides. Entre la oscuridad de la habitación meditaba sobre los eventos ocurridos. Se sentía culpable de nuevo, aunque el cuerpo reaccione naturalmente, odiaba esos recuerdos que llevaba grabados en el corazón, a pesar de los años, lo recordaba bien.
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Please... Save me... (Yaoi/Gay)
Teen FictionEsta historia es Yaoi/Gay si no te gusta este género, no lo leas ¿Cómo se supone que debe ser la vida después de dos intentos de suicidio? Lo único que lo detiene de intentarlo de nuevo es la posibilidad de fallar una tercera vez. Ezequiel queda es...