•La verdad no siempre es necesaria•

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Llegué al salón de biología, traté a toda costa evitar la mirada de Cullen. Buscaba un asiento vacío entre mis compañeros de clase, pero todos estaban ocupados, incluso el del Chico Newton.

Sé que la vida me aborrece, pero no creí que era para tanto. Me dirigí hacia la banca de cullen y me senté. Quería mirarlo y decirle que tengo interés en saber quién es, pero sé que él no quería lo mismo de mí.

Las clases comenzaron y Edward no dejo de mirarme ni por un segundo.

El maestro tuvo que salir del salón para atender una llamada, así que decidí sacar mi celular de la mochila para distraerme en algo en lo que el maestro regresaba. Pero el muy infeliz decidió hablar.

Edward: quiero escuchar tus teorías

Volteé a verlo y lo mire con cara de que no sé de que habla.

Edward: quiero escuchar las teorías que tienes sobre lo que paso el día de tu accidente.- su voz era tranquila, pero muy directa

Alessandra: creí que no querías hablar más sobre eso

Edward: solo... tengo curiosidad

Alessandra: Bueno, yo considere dos cosas: la primera es que fue una alucinación causada por los medicamentos que tomo, y la otra es que tal vez tengas super poderes y seas el próximo Superman en el mundo- lo dije desinteresada

Edward soltó una risa contagiosa y por un momento olvide mi enojó hacía él.

Edward: Bueno, digamos que yo no soy el héroe, si no el villano

Alessandra: sé lo que tratas de aparentar, así que diré que es imposible que tú seas el villano. Deberías echarle más ganas a lo que sea que haces para que nadie se te acerque- dirigí mi vista a mi celular, tratando de no darle mucha importancia a Edward.

Edward: Soy alguien peligroso, y es por eso que no debemos ser amigos- su tono de voz cambio y sus ojos se hicieron de color negro.

De tener hermosos ojos dorados cambiaron a ser negros, eso es posible?

Alessandra: yo no te tengo miedo, jamás te tendré miedo- se lo dije con una voz firme- y mucho menos voy a rogarte para hacer algo que no quieres. Así que está bien, yo tampoco quiero ser tu amiga.

El timbre sonó y salí rápidamente a mi siguente clase.
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El baile de acerca y las chicas necesitan ir a Port Angeles a comprar vestidos. Quise acompañarlas para poder distraerme un poco y dejar de pensar en Edward cullen.

Alessandra: Charlie, iré a Port Angeles con Jessica y Ángela. Volveré más tarde a casa.

Charlie: está bien, cuídate mucho. Te quiero Alessia

Alessandra: te quiero Charlie
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Jessica: cuál vestido me queda mejor?- pregunto mientras se acomodaba el escote del vestido rosa

Alessandra: ese vestido se te ve bien, me gusta el color

Jessica: a mi me gusta la parte del escote, se me ve bien.

Ángela: estás muy segura de no ir al baile?, he visto dos vestidos que me encantaría que te probaras.

Alessandra: No estoy totalmente segura de no hacerlo, pero tal vez deba pensarlo- le di una sonrisa y ella me la regreso.

Alessandra: tengo que ir a la biblioteca, me encargaron un libro de historia. Las veo más al rato en el restaurante?- les dije mientras me ponía de pie y me colocaba mi enorme chamarra.

Ángela: si, está bien. Ahí nos vemos más tarde.
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Encontrar la biblioteca fue difícil y eso hizo que el tiempo se me pasara rápido y se hiciera de noche.

Compré el libro y salí de la biblioteca. La temperatura me estaba matando, apenas y podía caminar del frío. Decidí irme por la ruta fácil y la más corta. Me urgía entrar al restaurante y beber un delicioso café.

Iba a entrar por un callejón oscuro, pero dos sujetos me vieron y comenzaron a caminar hacia mi dirección. Mejor opte por tomar otra ruta. Camine lo más rápido posible que mis piernas me permitieran, pero cuando gire para tomar la otra calle había más hombres ahí. Los dos hombres del callejón me habían alcanzado y comenzaron a decirme cosas muy desagradables.

Para ser sincera no tenía miedo. No era la primera vez que me pasaba algo así; ya sabía cómo iba a terminar esto para mí.

Los hombres me acorralaron y me empujaban entre ellos. Uno de ellos trato de besarme, y lo que hice fue darle un golpe con mi rodilla en su entrepierna. El hombre gritó de dolor y los demás querían tirarme al piso.

Todo paso muy rápido. Un carro llegó a gran velocidad hacia nosotros, y Edward se bajó del automóvil.

Sus únicas palabras fueron: súbete al auto.

Dude unos segundos en pensar si debía hacerle caso o aprovecharía la distracción de los hombres para salir corriendo. Opte por subir al automóvil.

Mis nervios aumentaron cuando vi la cara de esos hombres. ¿Qué carajos hizo Edward para que esos asquerosos de orinaran encima?

Edward subió al auto y salimos de aquel lugar con gran velocidad. En todo el camino sentía que mi corazón se iba a salir por tanta adrenalina. No entendía porque estaba con él, ¿qué hacía él ahí?¿Cómo supo que yo estaba ahí?

La idea de que me estuviera siguiendo este tiempo me causo más miedo...

•Black out days•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora