Capítulo 2

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Narra Cristina:

Estaba saliendo del edificio de preparatoria tras un largo día de nervios, correr, reflexionar sobre mi vida amorosa y sobre coger bicicletas ajenas. Esto último me recordó a que debería recoger la bici para ir a casa antes de que mi sobreprotectora madre, que es una enfermera muy parecida a mí tanto física como mentalmente notase que su bici no estaba en el garaje de mi casa. Tras esto, llegué al parking de bicicletas y para mi sorpresa la bicicleta de mi amada madre no estaba donde debía estar. Me cago en todo, no puse el candado, hay muchos ladrones de bicicletas conocidos en esta pequeña ciudad. Pero todos estos ladrones urbanos tienen su propia firma que dejan en la escena del crimen antes de cometer e robo de tal manera que se sepa quienes son, no tiene mucho sentido, pero así lo hacían. Busqué y rebusqué todas las marcas o firmas posibles, pero lo único que encontré fue un papel. ¡Espera! Ese papel contenía unas palabras que me sorprendieron mucho. Para que mires las cosas indicadas y no las no indicadas. Quién podía ser, ¿No sería una broma por parte de Manu? ¿Verdad?

La única forma de la que podía reaccionar mi cuerpo era llamándolo a su teléfono móvil. No me lo cogía, igual estaba trabajando en su trabajo para ganar créditos, también conocido aunque el no quiera como el McDonald's. Nada, rondó por mi cabeza la idea de llamar a mi abuela, que no iba a ser tan cruel conmigo como mi madre, pero luego pensé que mi abuela se lo iba decir a mi madre y entonces me regañarían por dos.

Se me ocurrió llamar a Lorena y esta me conto durante la conversación que le contase que firma había encontrado, yo le dije todo lo que había visto. Tras repetírselo como si mi vida dependiese de eso a mi amiga, me quedé reflexionando un momento.

- Es bastante obvio ¿no crees? _ dijo como si yo fuese un niño pequeño que no iba a entender nada.

- ¿Tu crees qué? _ tragué saliva.

- Vamos a ver, a quien has estado mirando como una babosa últimamente _ una gota de sudor frío recorrió mi frente y luego llegó a mis ruborizadas mejillas.

- ¿Sabes dónde vive? _ dije casi sin pensar.

- ¡No!, ¿Por quién me tomas Cris? _ dijo indignada.

- No sé, como a veces eres un poco acosadora... _ dije bromeando.

- Cristina, esto es serio _ dijo haciéndome recordar a la situación a la que me enfrentaba. Si tú no sabes donde vive, y eres su nueva admiradora, entonces... ¿Quién más en toda la prepa lo sabría? _ preguntó haciéndome pensar una cosa.

El hermano de Colt, Frozen.

- Como no se me había ocurrido antes, ¡Frozen! _ dije alegre demostrando mis dotes detectivescas.

- Ya Cris, pero recuerda, ellos viven juntos, y... probablemente, estén en su casa ahora, ¿No crees?

- Espera un momento, si no recuerdo mal, Colt y Frozen llevaban un pulsera de color rojo, que también llevaban algunas personas del curso _ dije esperando una respuesta.

- Te refieres a esa pulsera de cuero rojo que llevan todos los tíos de la prepa que van al bar Maquiavella - dijo mi mejor amiga.

 La misma... _ asumí yo que acababa de tener una revelación. ¿Y si voy al bar- discoteca ese, e investigo? _ dije algo convencida. ¿Es más, y si vamos juntas, nos arreglamos un poco, bebemos un poquitín y nos lo pasamos bien?, Ya sabes... para celebrar la vuelta a la preparatoria

- Hmmmm, no sé, tengo que acabar una canción _ dijo Lorena, que era una apasionada de la música. Además, empiezas a sonar como una acosadora insana y loca _ agregó esta.

- Por favor, nos lo pasaremos bien, y no pasará nada, ya verás, será genial. _ dije suplicándole a Lorena.

- Bueno... vale _ simplemente chillé como una niña con un juguete nuevo. Pero solo si también nos traemos a Manu. _ dijo esta que estaba claramente obsesionada con mi mejor amigo.

- ¡Por supuesto!, pero no le digas nada a Manu de que tengo un nuevo crush, ya que se pondrá a hacer bromas todo el rato, y no creo que pueda aguantarlo un año entero así. _ sentencié.

- Ok _ comenzó a susurrar _ tengo que colgar, que el sargento de mi padre va a llegar a casa, y como me vea descentrada de la música o de los estudios me va a castigar una larga temporada sin salir de fiesta _ colgó.


Menos mal que Lorena colgó a tiempo, ya que además de ser una empollona, una diva que tiene a todos detrás y una música muy profesional, también era una fiestera de cuidado, y aunque su padre no se suele enterar muy bien de cuando sale y cuando no, porque pone excusas, esta siempre se las ingenia para que no le pille con las manos en la masa.


Cuando ya estaba en casa, me duché y baje al cuarto de mi madre a coger el pintauñas, ya que de los nervios de la situación me las había mordido. Una vez el esmalte de uñas estaba seco, cogí un vestido negro que me llegaba por la rodillas, me puse un cinturón negro con una hebilla dorada y unos tacones que no estaba acostumbrada a utilizar, ya que era bastante torpe. Después, decidí aplicarme un poco de maquillaje, ya que, bueno... era la primera impresión.


Espera, no lo era.

Él ya me habría cogido manía.., y que más da, si tan solo es un ladrón de bicicletas Cristina... O quizás si que me gusta. Mientras las dudas cruzaban mi cabeza dejándome aturdida, cogí, como había prometido un poco de base, nada demasiado destacable, tan solo para ocultar algunas imperfecciones, un poco de sombra de ojos negro brillante, un pelín de brillo de labios rojo, un toque con el lápiz de ojos y unas sencillas pestañas postizas que resaltaban mi mirada.

Una vez estaba en la puerta antes de salir, pedí un taxi, ya que no quería llegar al club sudada, y después cogí un bolso negro brillante que hacía juego con todo mi outfit.

El taxista me dejó en el club, entré con toda mi buena voluntad, y dentro me esperaban Lorena y Manuel, iban genial vestidos, Lorena llevaba un vestido súper corto de color carmesí, con el que si su padre la pillase, sería enviada a un colegio de monjas hasta cumplir los 18. 

Mientras, Manu, lucía una camisa blanca sencilla acompañada de un vaquero negro y una chaqueta de cuero, le hacía parecer un motero, pero le quedaba genial.

Una vez escoltada por mis dos amigos, le pedí algo a la camarera y nos tomamos unas copas de un vino sin mucho alcohol, no queríamos que nada extraño sucediese aquella noche tan táctica para Lorena y para mí y tan divertida para Manuel.

Un poco distraída, manteniendo una conversación un poco aburrida sobre el principio de curso giré mi cabeza, y como si todo fuese un momento de película a cámara súper lenta le vi.


Que guapo era, este lucía su cabellera negra desordenada y algo húmeda y contaba con un especial brillo en sus ojos verdes. Su sonrisa era blanca y perfecta, su cuerpo estaba estructurado tal y como el de un dios griego y no pude evitar sonreír al mirarle a los ojos.

Como si la grabación a cámara lenta hubiese finalizado este me miró en seco un poco sorprendido de verme allí. Estaba a punto de cambiar mi expresión a una expresión de enfado absoluto, pero no pude.

Definitivamente estaba enamorada de Colt.

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Nota del autor:

Espero que estéis disfrutando mucho el inicio de esta historia, en el próximo capítulo tendréis la primera vez que Cristina y Colt hablarán entre ellos y ya veremos si Cristina será capaz de recuperar su bicicleta o tendrá que conseguirla... de otra manera.

Gracias por estar ahí!


Perdida en él | Primera Parte ❤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora