- Estás bien?
Una voz a mis espaldas me saco de mi pequeño trance que tenía por lo que había pasado con los Uley.
Volteé y Bella estaba de pie a una poca distancia de mi.
Alessandra: Crees que mi destino sea morir pronto?- la mire directamente a los ojos. Ella se puso nerviosa con la pregunta que le hice.
Bajo la mirada hacia el piso y seco el sudor de sus manos en sus pantalones.
Bella: Él no lo permitirá
Alessandra: Nadie puede evitar eso. - mire hacia el bosque y nuevamente me sentía observada. Sentía que algo me llamaba.
Bella: Lo sé...
Le di una última mirada a Bella y decidí ir hacia al bosque. Pero cuando estaba por entrar, ella me detuvo.
Bella: cómo puedo estar segura de que realmente eres tú y no estás engañandome?
No entendí su pregunta y la ignoré para seguir mi camino.
En todo el camino fue como si hubiera perdido la consciencia. Solo caminaba por instinto; solo caminaba por un camino que me atraía cada vez más.
Era una sensación diferente. Era como si estuviera buscando algo que urgentemente necesitaba. Cuando menos me di cuenta, estaba en el precipicio del mar. La brisa fría me hizo temblar cada parte del cuerpo.
Mire hacia abajo y el mar estaba gobernado por una gran tranquilidad.
Muy en el fondo de mi quería saltar hacia el mar, pero mi cuerpo no me lo permitía.
Estaba embobada contemplando el mar, cuando en eso sentí un gruñido detrás de mi.
Me gire y lo que vi me dejó perpleja. Un lobo enorme salió y tenía entre su hocico un brazo humano.
Su mirada era amenazante, y parecía que estaba esperando una reacción de mi para poder atacarme.
Quería correr, pero sería inútil. Di un paso para atrás y el lobo actuó rápido. Corrió hacia mi dirección. Abrió su enorme hocico para atraparme, pero yo fui más rápida que el y me lance hacia el mar.
Mi caída fue de una altura considerable y pude resistir a ella. Entre al fondo de mar y nade lo más rápido posible para poder salir del agua a tomar aire.
Salí y tome una gran bocada de aire. Mire hacia arriba y el lobo estaba intentando observarme sin caerse del precipicio. Nade hacía la orilla del mar, y cuando llegue me arrastre por la arena. Mi pierna me ardía mucho y necesitaba revisar que todo estuviera bien.
Me quite el pantalón y mi pierna estaba sangrando. La venda estaba llena de sangre y como pude la quite de mi pierna.
Cuando la quite por completo me asuste mucho. Mi pierna no dejaba de sangrar y parecía que alguien me hacía quemado ahí. Tenía ampollas y marcas negras en todo ese pedazo de mi pierna.
Un charco de sangre ya se había formado abajo de mi. Estaba asustada, no quería morir. Esperaba sentirme débil por la cantidad de sangre que estaba perdiendo, pero era todo lo contrario: me sentía más fuerte que nunca.
De un momento a otro no podía caminar, así que comencé a arrastrarme por la arena.
Tenía miedo y sabía que en cualquier momento el lobo vendría por mí.
Seguía arrastrándome por el piso, cuando algo sujeto mi tobillo.
Su tacto me quemó el tobillo y di un gritó de dolor. Mire hacia atrás y una especie de ente demoníaco estaba jalando mi tobillo. La criatura estaba completamente cubierta de un moco negro
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•Black out days•
Vampiros- Alessia, no me hagas escoger entre ella y tú... - ¿Por qué? ¿La elijes a ella? -Si, la elijo a ella...