Allí estaba yo después de ayer que la pasara en casa de mi hermano. Frente a la puerta de mi propia casa, con la misma duda de si entrar o no, inhale profundamente como si estuviera en una horrible situación de estrés. Sabía que él Aiden se encontraba ahí; sabía que mi esposo llegaría hoy de su viaje, que probablemente hoy tendría que suprimir mis sentimientos.
Me sentía confundida, después de lo que pasó, no puedo hacer como si nada hubiera pasado, menos ahora que mi esposo estaría presente. No quería que nada cambiará, bueno sí quería cambiar el hecho de mi libertad, pero para qué. ¿Que quería cambiar exactamente? Con esa duda rondando mi cabeza decidí entrar.
Giré el picaporte de la puerta y al pasar a la casa sólo se podía sentir y respirar un mortal silencio, cosa que me hacía sentir abrumada. Me dirigí al cuarto sin hacer mucho ruido, tomé una muda de ropa, la más cómoda que creí para ese momento. Eran unos shorts y una camisa de mangas largas, no tenía limpió un pantalón pijama largo y deseaba uno ahora ya que hacía frío. Me dirigí al baño y tomé una ducha caliente.
Me vestí y bajé a la planta principal, encendí la tv y me dispuse a ver una película.Los Avengers Infinity War, la película la había visto ya como 5 veces y no paraba de llorar en la parte que Peter Parker desapareció con su "No me quiero ir..." pero me gustaba triturar mis sentimientos mientras me relajo al capitán América que por idiota con su amigo se quedó sin Stark, y si es que tenía esa fijación extraña de shippear el Stony y ¡pobre del que dijera que no existía! ¿Qué más pruebas necesitan para ver que están juntos? Eso de "Tony, si me necesitas..." está más que claro, porque vamos eso de "Si nos necesitas" estuvo bien mierda y añadido, ¡necesitamos fan service y ya! Sí, el tema para mí es algo serio, después de todo era una fujoshi y no me avergonzaba para nada en decirlo. Nada al final los amo a todos, solo que tengo mis preferencias y ciertamente Iron man era el mío, su carácter, su pensar y su proyección.
Quitando la parte de la película que emocionada veia. Tiritaba de frío, cuando unas largas medias de color blanco son colocadas en mi hombro.
- Te ofrecería un pantalón, pero no creo que te sirvan- dijo sentándose a mi lado. Tomé las medias sin pensarlo mucho y me las coloqué, eran tan grandes y largas que cubrían casi hasta mi muslo. Estrecho una mano y allí estaba nuevamente la sensación de calidez que aquellos ojos chocolate me podía ofrecer, en fin, paso la mano por mí hombro haciendo que me acurruque en él.
- Gracias- dije acomodándome a su costado, aquel aroma que desprendía hizo que me relajara, olía a pinturas con un poco de olor a granada, aquel era su jabón favorito. Sonreí para mi y le observe con discreción, aún tenía pintura en su antebrazo. Aveces me preguntaba donde pintaba y como se vería centrado. Pensando en cosas triviales mis párpados empezaron a cerrarse y mi cuerpo a relajarse.
Con el pasar de los minutos me comencé a quedar dormida. Los brazos de Aiden me abrigaban, aquel calor corporal y protección que aquel hombre me ofrecía era sutil en ese momento, incluso me atrevería a decir fraternal, pero ahora no sentía más que una manta y el frío sillón. Fui abriendo los ojos y mi visión estaba algo borrosa, hasta que escuché la voz de mi esposo y Aiden.
- ¿Crees que ella merece eso? - preguntaba Aiden en un tono bajo, pero aun así se notaba su molestia en la misma - Went, es tú mujer, dejarla, días. ¿Cómo crees que se siente? - preguntó en reclamo, estaba peleando, porqué nunca le dije que me sentía mal por ser dejada aquí.
- No sé, no me importa Aiden y a ti ¿qué te pasa? ¿tanto te importa mi esposa? - preguntó Went, pero su voz no exigía y menos se escuchaba molesta solo un tono de cierto ápice de desinterés, que hacía que doliera un poco mi pecho.
- ¡Sí!, ¿Eso quieres que diga? - preguntó enojado, sin guardar el volumen con el que estaba hablando hace unos momentos. - Estuve a punto de follarme a tu mujer en tu cama, si no fuera porque ella no siente nada por mí, lo haría, aunque la maldita culpa me carcoma después. - dijo en tono de advertencia Aiden, mientras escuchaba el tema de conversación mi rostro se arrugaba y mi garganta se apretaba con un nudo que no me dejaba respirar juntandose en mi pecho.
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El que tiene tienda que la atienda...
Short StoryEsta no es una historia. Es la vida misma de una mujer, de una hermana, una esposa y una amante, hasta de una amiga. Todas en una misma mujer, unos mismos ojos, una misma perspectiva. Expresando el sentir y anhelo de muchas mujeres, experiencias de...