Capítulo 28:

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Narrador omnisciente:

Rose se quedó ahí parada como tonta pensando si seguirlo o quedarse sin él. Su mente estaba repleta de nudos, preguntas y respuestas, pero eran más preguntas que respuestas. Ella tomó valor y corrió hacia afuera del departamento, todavía con el vestido mojado solo que esta vez no raía sus zapatos. Se plantó fuera del departamento y vio a Andrew a unos cinco metros de ella. El día ya no era el mismo, había nubarrones pero no estaba lloviendo. Andrew volteó y la vio parada, él se enderezó y notó que por las mejillas de Rose había lágrimas que poco a poco bajaban y desaparecían en el suelo. No se sabía que harían ahora, si se besarían, se abrazarían o nada mas él voltearía sin decir ni una palabra.

~Una semana después~

-No voy a ir, no me molestes.

-Vamos Rose, acompáñame a la cárcel del instituto. Por favor, es lo único que te pido.

- ¿Que tengo a cambio?

-Me iré a mi casa y no te jodo por un mes.

-Vale, vamos.

Ella se levantó de la cama, se bañó, se vistió y salieron rumbo al instituto, esta vez fueron caminando; Ya estaban en la mitad del camino, pero a Andrew le dieron ganas de fumar y tuvo que ir a comprar porque ya no tenía o eso había dicho, Rose no dijo nada, solo asintió como boba. Le había dicho que esperara en ese lugar. Estuvo esperando unos diez minutos y Andrew no volvía, Rose comenzó a caminar despacio, quizá podría encontrarlo en el camino.

-Al fin te vuelvo a ver, vaca.

Rose se detuvo rápido y sus ojos se pusieron como platos y volteó a mirarlas. -Y ahora ¿Qué quieren?

Ashley junto a sus brujas (como las denominaba Rose) Se le acercaron y Rebecca junto con Lucy la tomaron de las piernas, una de cada lado. Rose cae al suelo golpeando fuerte su cabeza. Comenzó a marearse mientras estas tres chicas la golpeaban, puños y patadas se estampaban en el cuerpo de Jhonson. Cinco minutos después de golpearla se fueron riendo a carcajadas. Rose se levantó arrastrándose hasta una pared y justo ahí sintió unas manos en su cintura, pero no eran las de Andrew.

-Hola niña

¿Tu broma aún sigue siendo divertida?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora