Capítulo 19

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No podía creer lo que le había hecho a Frank.

¿Tirarlo desde el segundo piso? Dios, ¿Qué cosa se cruzó por mi mente? Le pude haber quebrado una pierna, o peor, lo pude haber matado, ¿Por qué había hecho eso? ¿Qué clase de monstruo soy?

Lentamente saqué mi cabeza por la ventana, pero Frank no estaba. ¿Dónde se metió?

Marqué su número unas cuantas veces, pero ningún llamado atendió.

Empecé a desesperarme. ¿Dónde iría Frank? No creo que tan lejos con el golpe que le di, tirarlo desde un segundo piso y tomarlo desprevenido no era buena idea.

No podía pensar, mi mente sacaba teorías.

¿Si cuando estaba tirado lo levanto alguien y lo secuestró? ¿Si alguien lo atropello con el auto?

No, no podía pasar eso.

Llamé unas cuantas veces más, pero él no atendía.

¿Y si le habían robado todo? Eran las cinco de la mañana.

La última vez que marque nuevamente, el atendió.

-Anabelle-dijo firme

- ¿Dónde estás Frank?-pregunté desesperada.

-En el hospital – dijo enojado.

Suspire – Perdón… Yo no sabía que estaba haciendo – dije arrepentida.

Frank respiraba muy fuerte – Nunca debiste haber hecho eso – Estaba muy enfadado ¿Quién no se daría cuenta?

-Lo siento-dije apenada.

-No pidas perdón Anabelle

-¿Cómo qué no? Tomé una de tus piernas y te lance desde un segundo piso. ¿Cómo no te voy a pedir perdón Frank?-por mi mejilla recorría una lagrima.

-Te perdono-dijo y lanzó un suspiro largo.

-Ya mismo voy al hospital.

-No hace falta que vengas, ya me están haciendo unos pequeños puntos.

-¿Puntos?-pregunté confundida.

-Me están cociendo la frente Anabelle-dijo mientras largaba un ¡Auch! Supongo que para la enfermera que le estaba haciendo la incisión.

-¿QUÉ?-grité.

-No habrás creído que no me hice nada ¿No?  Me tiraste de un segundo piso, pudiste haberme matado-dijo sonando un poco grosero.

-No me lo recuerdes-dije jugando con una lapicera entre mis manos.

-Ve a dormir, mañana vienes por mí-dijo, noté que del otro lado de la línea estaba sonriendo. No me lo pregunten como, pero sé que lo estaba haciendo.

-No podré dormir-dije encaminando hasta mi cama.

-Sí, y lo harás-mandó-Mañana te mando un mensaje para que me recojas, te quiero Annie.

-Te quiero más-finalicé la llamada y corté.

Me acomodé en mi cama, pensando en todo lo que había cometido en estas cortas horas.

Lanzar a un novio por el segundo piso para que tu madre no lo descubra, no es nada agradable para él ni para mí.

Mañana me levantaría e iría por Frank al hospital, me espero un reproche por su parte.

Me puse cómoda en mi cama y lentamente mis parpados pesaron más y más. Hasta quedarme completamente dormida.

***

Mi fuerza©[En edición]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora