6:20 AM
Jill iba con una gran sonrisa, esos momentos antes de encontrarse con Verónica eran sus favoritos: Los nervios del reencuentro le recorrían el cuerpo. El chico se paró en la esquina de una de las calles y se lo recogió en una coleta. Era temprano, pero el calor ya pegaba fuerte, sudar no era una opción.
-"No soporto sudar..." -Jill agitó los brazos para evitar que el sudor empezara a pegarse en su ropa.-"Vamos."
Jill siguió su camino hasta la cafetería donde quedó con Verónica.6:30 AM
Verónica estaba sentada en un banco, justo enfrente de la cafetería. Llevaba su pelo azul recogido en dos moñitos. Parecia un osito! Su vestido negro ajustado marcaba su figura delgada y mostraba sus piernas blancas como la leche.
Se estaba pintando los labios con un labial negro mientras se miraba con un espejito de bolsillo.
Jill la vio a la lejos, el solo hecho de verla ya le encendió y no pudo evitar darse una ligera mordida en el labio. Se acercó a la chica. Verónica levantó la mirada del espejo y al ver a Jill sonrió saludándole con la mano.
-"Bombón!"- Jill no pudo evitarlo y fue directo a darle un beso. Todo el labial negro quedó marcado en sus propios labios.
Verónica estaba muy sonrojada pero se rio.
-"Que impaciente..."
-"Como para no serlo..."-Levantó a Verónica del banco y la agarro por la cintura, pegándola a su cuerpo.-"Estás demasiado preciosa hoy... Bueno... Siempre lo estas..."Jill también se sonrojó bastante. De verdad era una chica con la que compartía muchas aficiones y con la que podía ser él mismo. Estaba feliz de tener encuentros con ella.
-"No..."- Vero estaba avergonzada por los cumplidos de Jill, pero a la vez la hacían sentir genial consigo misma. Le agarró la mano.-"Vamos dentro? No tengo mucho tiempo... Tengo que tatuar a muchas personas hoy..."
Vero trabajaba en un estudio de tatuaje y siempre tenía la agenda a tope. Sus tatuajes eran de los mejores de la ciudad. Era bastante conocida por su trabajo entre los aficionados a la tinta.-"Si es que eres la mejor..."
Jill se dejó agarrar la mano y entraron a la cafetería. Se sentaron y vino enseguida un camarero a tomarles nota.
-"Que van a tomar?"
-"Yo voy a querer un batido de fresa por favor."- Vero siguió mirando la carta- "Y un trocito de Tarta de Queso, por favor"-Sonrió amablemente al camarero. Este se sonrojó por la belleza de la joven.-"EHHHH...pues yo un café con nata"-Jill sonrió al camarero mientras le entregaba la carta.
-"Estará listo enseguida."
El camarero hizo una pequeña reverencia y se fue dejando a la pareja a solas.
-"Y bien?"
Jill miró a Vero cuando esta le hizo la pregunta.
-"Hm?"- Jill está nervioso.
-"No te hagas el tonto... Porque me dijiste de quedar hoy?"- Vero se rio y ladeó la cabeza apoyándola sobre sus manos.
-"Eh... Bueno..."-Jill se puso más nervioso todavía-"Sí que es cierto que debo comentarte algo, pero...no creo que sea buena idea"-Jill se acarició la nuca y empezó a tambalear la pierna bajo la mesa. Era una costumbre que tenía cuando estaba muy nervioso.
-"No crees que sea buena idea?" -Vero se cruzó de brazos y sonrió confiada- "Anda...suéltalo..."-Esta alargó la mano para agarrar la de él suavemente"-"ME GUSTAS VERO."-Jill lo dijo de golpe. Su frente chorreaba sudor, no podía ocultarlo.-"me gustas mucho..."- Jill miró hacia abajo avergonzado, pero mucho más liberado.
La chica estaba muy sorprendida, sus palabras no salían. Su reacción evolucionó a una sonrisa que vino derivada por una risa descontrolada. Jill estaba cada vez más incómodo.
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Cupcake de chicle
RandomNueva York, 2015. La gran ciudad es un lugar cada vez más familiar para Rascal. Después de pasar gran parte de su vida en un pueblecito de Corea, se mudó a Nueva York para perseguir su sueño de ser cantante. Trabajando casi todo el día en una tienda...