Capítulo 2: Café con nata.

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6:20 AM

Jill iba con una gran sonrisa, esos momentos antes de encontrarse con Verónica eran sus favoritos: Los nervios del reencuentro le recorrían el cuerpo. El chico se paró en la esquina de una de las calles y se lo recogió en una coleta. Era temprano, pero el calor ya pegaba fuerte, sudar no era una opción.

-"No soporto sudar..." -Jill agitó los brazos para evitar que el sudor empezara a pegarse en su ropa.-"Vamos."

Jill siguió su camino hasta la cafetería donde quedó con Verónica.

6:30 AM

Verónica estaba sentada en un banco, justo enfrente de la cafetería. Llevaba su pelo azul recogido en dos moñitos. Parecia un osito! Su vestido negro ajustado marcaba su figura delgada y mostraba sus piernas blancas como la leche. 

Se estaba pintando los labios con un labial negro mientras se miraba con un espejito de bolsillo.

Jill la vio a la lejos, el solo hecho de verla ya le encendió y no pudo evitar darse una ligera mordida en el labio. Se acercó a la chica. Verónica levantó la mirada del espejo y al ver a Jill sonrió saludándole con la mano.

-"Bombón!"- Jill no pudo evitarlo y fue directo a darle un beso. Todo el labial negro quedó marcado en sus propios labios.

Verónica estaba muy sonrojada pero se rio.

-"Que impaciente..."

-"Como para no serlo..."-Levantó a Verónica del banco y la agarro por la cintura, pegándola a su cuerpo.-"Estás demasiado preciosa hoy... Bueno... Siempre lo estas..."

Jill también se sonrojó bastante. De verdad era una chica con la que compartía muchas aficiones y con la que podía ser él mismo. Estaba feliz de tener encuentros con ella.

-"No..."- Vero estaba avergonzada por los cumplidos de Jill, pero a la vez la hacían sentir genial consigo misma. Le agarró la mano.-"Vamos dentro? No tengo mucho tiempo... Tengo que tatuar a muchas personas hoy..."

Vero trabajaba en un estudio de tatuaje y siempre tenía la agenda a tope. Sus tatuajes eran de los mejores de la ciudad. Era bastante conocida por su trabajo entre los aficionados a la tinta.

-"Si es que eres la mejor..."

Jill se dejó agarrar la mano y entraron a la cafetería. Se sentaron y vino enseguida un camarero a tomarles nota.

-"Que van a tomar?"

-"Yo voy a querer un batido de fresa por favor."- Vero siguió mirando la carta- "Y un trocito de Tarta de Queso, por favor"-Sonrió amablemente al camarero. Este se sonrojó por la belleza de la joven.

-"EHHHH...pues yo un café con nata"-Jill sonrió al camarero mientras le entregaba la carta.

-"Estará listo enseguida."

El camarero hizo una pequeña reverencia y se fue dejando a la pareja a solas.

-"Y bien?"

Jill miró a Vero cuando esta le hizo la pregunta.

-"Hm?"- Jill está nervioso.

-"No te hagas el tonto... Porque me dijiste de quedar hoy?"- Vero se rio y ladeó la cabeza apoyándola sobre sus manos.

-"Eh... Bueno..."-Jill se puso más nervioso todavía-"Sí que es cierto que debo comentarte algo, pero...no creo que sea buena idea"-Jill se acarició la nuca y empezó a tambalear la pierna bajo la mesa. Era una costumbre que tenía cuando estaba muy nervioso.

-"No crees que sea buena idea?" -Vero se cruzó de brazos y sonrió confiada- "Anda...suéltalo..."-Esta alargó la mano para agarrar la de él suavemente"

-"ME GUSTAS VERO."-Jill lo dijo de golpe. Su frente chorreaba sudor, no podía ocultarlo.-"me gustas mucho..."- Jill miró hacia abajo avergonzado, pero mucho más liberado.

La chica estaba muy sorprendida, sus palabras no salían. Su reacción evolucionó a una sonrisa que vino derivada por una risa descontrolada. Jill estaba cada vez más incómodo.

Cupcake de chicleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora