Capítulo dosAaron García.
Habíamos tomado mucho, Sentía que todo daba vueltas, pero, podía ver a Megan claramente, ella tenía su mano en mi muslo. Sentir su mano ahi, me dejaba mucho que desear.
No aguante más y le empiezo a dejar pequeños besos mojados cerca de su oreja y bajando lentamente a el cuello. Mi mano se escabulló hasta llegar su pierna empezando a sobarla lentamente sin dejar de besarle el cuello.
—Aaro... Aah... —Ese gemido me dejó sensaciones por unos segundos que no pude explicar. Ella se voltea y nos empezamos a besar apasionadamente y yo la agarro por la cintura y ella se tumba lentamente en el sofá sin dejar de besarnos. Mi respiración hecha mierda por la ferocidad del beso nos hizo separarnos a rescatar el aire que se nos escapaba. Agarré su cuello con mi mano derecha y con la otra apreté su seno haciendo que se le escapara un gemido y el traje ajustado se subió hasta su cintura por ella abrir las piernas. Empecé a besarla nuevamente y con autoridad pasando mi lengua a su boca dominantemente.
Junto mi parte con la de ella y ambos gemimos al sentir el calor del contacto. ¡Dios! Su intimidad palpitaba como si rogara que me introdujera ya. Me separé de ella sin dejar de mirarla y me empecé a quitar el suéter y ella se mordía los labios mirándome. —Eres jodidamente sexy Aaron García. —Dijo sin dejar de verme tumbada en el sofá, una pequeña sonrisa torcida sin separar mis labios se dibujo en mi rostro y Agarro el vodka y empiezo a tirarlo en sus senos y estampo mis labios en ellos lamiendo. ella me agarró la cabeza mientras yo seguía lamiendo y chupando sus pechos. Empecé a quitarle el vestido y nuevamente mis labios se dirigen a sus suaves pechos y mi lengua dando pequeños círculos al rededor de sus pezones y me separo y empiezo a tirarle más vodka en el abdomen dándole suaves besos bajando lentamente.
Me separé ligeramente de su abdomen mirándola —¿Estas segura que tus padres no regresarán temprano? —Pregunté empezando a besarla nuevamente sin dejar de verla.
—N-No creo que lleguen a esta... hora, Además... Mierda, —Dijo mirando hacía el techo casi perdiendo los estribos—. Se fueron a un restaurante a tener una cena romántica para d-Hm... —Estaba ya encima de su intimidad queriendo quitarle ese encaje negro con la boca.
Ella se levanta un poco para que pueda quitárselo. La miro y ella estaba roja. Se veía jodidamente bien desnuda. Empecé a dar pequeños besos mojados en sus muslos muy cerca del punto, pasando mi lengua muy cerca torturándola. Se le veía que quería que estampara mis labios ahí, pero me gustaba ver ese rostro que me rogaba con sus ojos estamparme sin compasión en su intimidad. —Aaro—.
—Shhh... —Ella obedeció a mi mandato y simplemente se calló—. ¿Cuánto deseas que me devore esto?. —Pregunté besándole suavemente encima muy cerca del punto clave haciendo que se arqueé cerrando su ojos y abriendo su boca, llena de placer. Sonreí al ver esa expresión. Megan podía comportarse como una chica bastante inocente para los demás, pero al yo desencadenar a cada uno de sus demonios en estas circunstancias, se convertía en una diabla sedienta del placer que la hacía rebosar de su copa.
Empecé a jugar pasándole mi lengua encima de su parte, ligeramente rozándole en punto clave haciéndola temblar un poco. Sonrió nuevamente al verla, su rostro me rogaba que besara su intimidad humedecida, pero quería escucharlo, Megan le gustaba jugar a la orgullosa conmigo, pero siempre la hacía perder los estribos y rogarme, como me encantaba.
Me separe un poco de ella conectándonos visualmente y dirigí el dedo índice y el dedo de en medio a mi boca llenándola de saliva y los saqué de mi boca mirando su intimidad, bajando mi mano hasta estar mis dos dedos a los lados de su punto clave y mis labios se dirigieron hacia los suyos besándola. Una de sus manos viajó hacia mi pantalón sobándome por encima del mismo mi entrepierna, yo estaba sensible, jadeé muy cerca de sus labios y ella sonrió victoriosa. —Me encanta la cara que pones, Aaron. —Me le quedé viendo y después de unos segundos la besó con ferocidad y bajo mis dedos con un poco de presión en su intimidad haciéndola virar los ojos.
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Ella Es Mi Calma ©
Romansa¿Cuánto puede afectarte la culpa? A Aaron la vida le ha demostrado que tan difícil se puede poner cuando no se toman las decisiones correctas, el pasado lo atormenta constantemente hasta que la conoce a ella. Extrañamente ella logra calmarlo y eso l...