ansiedad

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Anoche me paso algo curioso, después de la noche que pasamos juntos no había vuelto a dormir con nadie, anoche dormí con mi mama, cuando me desperté a apagar la luz y el televisor, me dio ansiedad, te extrañe porque recordé ese domingo que pase contigo, como dormí tan cómoda y tan segura en tu regazo, donde me contaste como te acomodabas en esas noches que conversábamos sin fin, como me burle de ti al decirte que le había quitado la virginidad a tu cama, como me abrazaste cuando estaba por irme y me dijiste "sabes una cosa, te puedes quedar si quieres", y no dude un segundo en quedarme, porque dormir en tu regazo, dormir y que me acomodaras la cabeza, fue plenitud despertar, y encontrarte al lado, sinceramente fuiste la segunda persona con la que amanecí en una cama, pero con la que sentí tocar el cielo, ame la manera como nos saludamos.

Ansiedad de saber que no volverás, que sigues al visto de mis mensajes, porque hace exactamente 8 días que todo se fue a balde, porque esta a punto de comenzar el puente festivo y no tendré ese contigo hacer planes, con esa sorpresa de ir y que me digas que vas a estar con tu abuelita, que poco a poco comenzó para mi a formar una parte de todo para mí. Como te dije en la carta inicial, yo contigo tenía muchas ganas de una familia, de dos hijos, un matrimonio, una casita. Soñé que me apoyabas para alcanzar mi jefatura, que estabas en ese día que esta próximo, viéndome por primera vez con la toca y el cartón, abrazándome, diciéndome como siempre lo orgulloso que te sentías de mí, así como lo repetías cada vez que me veías con ojeras cuando pasaba de mi turno de noche al diplomado de UCI.

Ansiedad de saber que en unos días me superaste, que pareciera que lo que para ti en un tiempo fue sublime hoy no signifique nada, que todas las promesas que construimos, hoy estén rotas, que lleve algunas noches de insomnio preguntándole a la nada porque me esta negando el privilegio de escuchar tu voz. Como te dije cada noche antes de despedirme al teléfono, que soñaba contigo, me perdía en esos relatos sin fin, cuando me contabas de tus turnos de práctica, de tus clases, de la tonta que pretendía montar morfina en dextrosa, de como pudiste intubar sin laringo. Y ahora que recuerdo, tuve un laringo en mis manos el domingo pasado, y me hubiera gustado compartirte la sensación que tuve al tenerlo por primera vez en mis manos, como me fue en la simulación de bradicardias y asistolias. Como dirigimos el equipo y salvamos una RCP. De lo mucho que reiríamos sobre la trabada de lengua tan garrafal que me di en la exposición de hipertensión pulmonar, de lo bien que se siente cuando no te dejan tareas, del reto tan bonito que ha sido para mí asumirme como auxiliar y que me cancelen los turnos. De lo triste que me siento a veces, ahora que escribo, estoy sintiendo paz. Esta mañana fui atrevida y tome el teléfono, solo fue un intento, porque he comprendido que si de tu parte no hay intención, prefiero no insistir, hoy te dedique una canción y te mande un mensaje, te dije que el día que quieras llamarme a la 1 am estaría ahí, el día que deliberadamente quieras sentarte a tomar un café, acompañare tu deseo, y que el día que quieras regresar serás bienvenido, yo suelo darme un luto largo por las personas que algún día significaron algo, y si a una relación de 15 días le guarde año y medio de luto, esperanzas de regresar, a ti te guardaría una vida, si así consigo que vuelvas, no para ser los mismos, sino para ser esos dos seres que se aman con locura y que son el complemento ideal día tras día.

Anoche soñé que eras mi jefe de servicio, que incomodo fue congeniar, luego me invitaste un café y yo apelando a mi dignidad, simulé salir con un internista que me estaba cayendo y al que no le daba ni la hora. Comprendí muy pronto tus celos, pero me hice la loca. Ahí acabo el sueño, pero siento que la vida nos va a juntar de una manera que a ti y a mi nos va a dejar con la boca abierta, de una manera que vamos a querer darle una patada al destino por ser tan ruin. Quizás tu casado y quizás yo loca, jugando con medio mundo, como antes de conocerte, porque en ese pedazo yo fui muy sincera y te dije que había jugado con fuego, que me queme, pero que me había encantado la sensación de arder. Pero también te dije que estaba cansada de los juegos y que quería algo de verdad, que me soñaba con algo bonito, duradero y estable en el tiempo, y porque no, con un compromiso mas adelante. Y contigo todo se dio en su momento, no me arrepiento de absolutamente nada, no reniego de ti, te amo, odio cuando te dicen gordo, porque no es lo único que te destaca, preferiría el famoso Pitty, así como tu a ratos usabas mi seudónimo cuando no querías usar todo mi nombre.

cartas que no llegaron a su destinatarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora