✧. Capitulo V

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No podía ser cierto.

¿Por qué la suerte siempre debía darle la espalda? Había querido fugarse del castillo de muevo para verlo, para seguir siendo solo Shoto, sin el peso de su apellido en su espalda.

Y la persona que más le interesaba acababa de descubrir ese peso.

Katsuki lo miraba en shock, con los ojos abiertos en grande, aún en pose de batalla, pero tan estático que parecía congelado. En su rostro había horror, había dolor. Dolor por haber sido engañado.

Hawks, al ver como el bárbaro no reaccionaba, quiso saltar para atacarlo, siendo frenado de golpe por el dragón rojo, que se posicionó enfrente de su dueño para protegerlo.

El dragón blanco ya había comenzado a huir, aunque podía verse un rastro de sangre azulada en camino que había tomado en su escapada.

Shoto vio, con su pecho doliendo, como Katsuki subía a su dragon, mirando hacia él una última vez, antes de elevar vuelo, en una dirección distinta.

Seguro ya no querría verle.

Apreto los labios, mirando como Hawks extendía sus alas.

-Ataque al príncipe. La cacería de hoy se cancela. Pongamosle a salvo, majestad.

Shoto asintió, haciendo a su caballo dar vuelta, en silencio, mirando al cielo una última vez, antes de comenzar a volver al palacio.

Cuando estuvo libre de su armadura, solto un débil suspiro, sentándose en su gran cama, mientras pensaba en el gesto de horror que tuvo Katsuki al oír como lo llamaban "príncipe".

No sabía que esperaba, en realidad, pero sintió como si toda su ilusión se fuese de su alma.

Katsuki le dio un poco de libertad, por muy pocos instantes, pero al parecer, esa linda ilusión no duraría ni siquiera lo suficiente para acostumbrarse.

Se tumbo en la cama, frunciendo los labios, cerrando sus ojos por un instante.

-Perdon, Katsuki.

Y por otro lado, el rubio se encontraba entre furioso y profundamente triste. No quería creer que la persona que capturó su interés en tan poco tiempo era el príncipe de un reino lleno de idiotas.

Los Todoroki eran todo lo que estaba mal en su cultura. Su reino estaba atado a un montón de leyes y violencia, mataban dragones y aparentaban que el control les sentaba mal, juzgando a los que estaban fuera de ese orden.

Su gente, por en cambio, no estaba apegado a ningún tipo de norma más allá de respetarse mutuamente. La tasa de crímenes en su territorio era mínima, y la vida ahí era en extremo relajante.

Maldijo por lo bajo, haciendo a su dragón bajar hacia su cueva. No quería ir a rendir cuentas con su madre, y temía que gente lo siguiera si iba con Kirishima.

Cuando estuvieron dentro de su cueva, bajo de un salto, caminando cabizbajo.

-¿Puedes creerlo?— preguntó, sonriendo irónicamente.— Una persona con tanta carisma para los dragones, perteneciente a un reino que los mata por poder...

Solto un suspiro, sentándose cerca del fuego, queriendo desechar la idea que había tenido hace no demasiado, culpandola como la causante del dolor que lo acechaba.

STORM ✧ BakutodoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora