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TAKE ME AS I AM, OR WATCH ME AS I GO
Amelie estaba casi segura de que hasta su propia mascota podía sentir el dolor que se apoderaba de su pecho mientras balbuceaba las palabras que pensaba decirle a su novio cuando llegara a casa. Acariciando el lomo de Juliet, un fuerte suspiro salía de los labios de la rubia tratando de calmarse a sí misma un poco. Le costaba mucho imaginarse la vida sin Ben. Tan acostumbrada a que su día a día contara con la compañía del británico que se le había olvidado como era el estar sola.
Sabía mejor que nadie que decir adiós sería igual de doloroso que morir a causa de mil apuñaladas.
Pero a pesar de todos los nervios, toda la culpa, toda la tristeza y cada parte de la ansiedad que sentía en ese instante, sabía que había estado esperando por meses el momento perfecto. Y, lamentablemente, era en el que se encontraba justo ahora. Freddy había volado a Nueva York, en donde estaría por al menos dos semanas, así que podría quedarse un tiempo con él mientras buscaba un nuevo departamento. Ben no se encontraba actualmente rodando nada, así que lo que sea que podría pasar no le afectaría a un nivel laboral. Y además de esto, no tenían eventos juntos planeados para un futuro, así que no tendrían que dar explicaciones o dividir las cosas.
Los ronroneos de Juliet mientras su dueña la acariciaba hicieron sonreír levemente a Amelie, olvidándose por unos breves segundos de todo el pesar que la rodeaba. Tomando al animal en sus brazos, la cantante deposito un pequeño beso en la frente de su gato. Este actuar hizo que el hombre, que estaba apoyado en el marco de la puerta observándola, soltara una pequeña risa. De esta manera dando a revelar su presencia en la habitación.
"Estoy completamente convencido de que nadie ama a su gato tanto como tú a Juliet" la sonrisa de Barnes solo crecía en su rostro a medida que se acercaba a su novia.
Copeland podía sentir como su corazón se saltó unos latidos al tener al británico al frente suyo. Sabía lo que se venía ahora, y de solo pensarlo se le formaba un gran nudo en la garganta.
"Estás en casa temprano" Amelie apuntó, más para si misma que para el hombre al frente suyo. "Pensé que no estarías aquí hasta la cena".
"Logré escaparme un poco antes, quizás podríamos salir o estaba pensando que—" la voz de Barnes fue rápidamente acallada por Amelie, quien solo parecía angustiarse más con cada palabra del castaño.
"¿Podemos quedarnos?" cuestionó la rubia sintiendo un cierto temblor en su voz, no podía recordar la última vez en la que se había sentido así. Al ver la preocupación del británico en sus ojos, rápidamente pensó en una excusa para su comportamiento. "Es solo que no me siento muy bien."