11) Pesadillas

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Narra Miriam

(Lola) - ¿Has encontrado algo interesante?
Está sentada al otro lado de la mesa, repasando las partituras y los apuntes.
- La verdad es que sí. Hay dos que me gustan mucho, pero no sé a cuál elegir.
(Lola) - ¿Te queda bastante tiempo para preparar todo para las dos? Miro otra vez las fechas del plazo.
- ¿Sí por?
(Lola) - ¿Por qué elegir si puedes hacer las dos, no? Quién sabe, talvez te van a contactar las dos. Me guiña.
- Tienes razón. Ahora me inscribo a las dos y empiezo a trabajar en las ideas. -sonrío-
(Lola) - Así me gusta. Sonríe. - Oye, ¿cuando terminas de inscribirte quieres que te acompañe al hotel? Necesitas tu laptop para trabajar, que yo en el mío no tengo todos esos programas que usas.
- Vale, ya que estoy reservo mi habitación para toda la semana.
(Lola) - O te quedas en mi casa. No se bien si es una pregunta o una afirmación.
- No te preocupes, no quiero molestar.
(Lola) - No lo haces. Quédate en mi piso, así pasaremos más tiempo juntas.
- ¿Tu piso? ¿No vives aquí? -se ríe un poco-
(Lola) - No, tengo un piso en la ciudad. Es mucho más cómodo, así cuando llego tarde de los ensayos o doy clases puedo quedarme ahí.
- ¿También das clases?
(Lola) - Ajá, pero solo clases individuales y a pocas personas.
- ¡Qué bien! Es que no me lo esperaba, dijiste que no te apetecía.
Se encoge de hombros.
(Lola) - Empezé con un favor, luego me lo ha pedido más gente y ya ves.

***

- Listo. Nos fuimos al hotel a recoger mis cosas. Aún no me lo creo que voy a quedarme en el piso de Lola. Pensaba que quería sus espacios, como siempre, pero desde que llegué no me deja de sorprender.
- Vale, bajamos todo al coche y nos vamos a casa.
- Estás segura que no te molesta tenerme en tu casa?  Ya se lo había preguntado varias veces.
Pone los ojos en blanco.
- Que no, pesada. Vamos que si te lo he propuesto yo es por algo, ¿no?
- Bueno sí.

***
- Por la noche -

Narra Lola

Ven aquí. Sabes que lo quieres. Mí pequeña princesa.
Otra vez, no, no quiero. Se lo que va a pasar, como me va a tocar. Cierro los ojos. No quiero ver su cara, ni su cuerpo. Empieza a tocarme y a darme masajes. ¡No! Me empiezo a mover, para defenderme un poco. No. Estoy atada de manos y pies, así me va a doler más.
Mmm mira como me pones. ¡Mírame!
Me llega una bofetada. Abro los ojos más por la sorpresa que por el dolor o el miedo.
Así me gusta, quiero que me mires. Siempre.
Ni lo pienso. No me puede pegar mucho más. Tiene prohibido dejarme con marcas. Si no, como me van a querer otros como él. Vuelvo a cerrar los ojos. Es la única cosa que puedo hacer. Me gira boca abajo y empieza a penetrarme con brusquedad.
No quiero escuchar sus gemidos.
Así te follo solo yo. ¡Dilo!
¡No!

Me despierto de golpe. Parpadeo un par de veces antes de abrir los ojos del todo. Me siento desorientada, sucia y sin aire.
(Miriam) - Amor, por fin te has despertado.
- Ya fue una de mis pesadillas, pero ya pasó.
Voy a por un vaso de agua...
(Miriam) - Tranquila, voy yo.
Joder no pensaba que me iba a pasar otra vez, si en las últimas semanas casi no tuve pesadillas.
(Miriam) - Toma.
- Gracias.
(Miriam) - Pensaba que ya no tenías pesadillas. Tiene una expresión un poco preocupada y triste. No puedo verla así.
- Es que hace cinco meses retomé la psicoterapia y aún tengo mucho que procesar.
(Miriam) - ¿En serio?
- Ajá, pero no te preocupes. Ya no son tan frecuentes.
Ven aquí. - la abrazo - Está todo bien, de verdad. - me lo devuelve y nos quedamos así un rato -
- ¿Estás bien?
(Miriam) - Pff soy yo la que debería preguntártelo.
- Bueno, sabes como soy. - sonrío y le doy un beso en la mejilla -
Voy un momento al baño, ahora vuelvo.
(Miriam) - Vale, espera que yo también te quiero dar un beso.

Me lavo la cara un par de veces con agua fría. Miro mi reflejo en el espejo. Otra noche. Otra pesadilla. Ésta vez del primer periodo, cuando comenzó todo. Respira Lola, respira. Ya pasó. Es parte de tí, de tu pasado, pero no eres solo esa niña. Has trabajado mucho en tí y vas a mejorar aún más. He decidido ir a terapia de nuevo, porque quiero darle a Miriam todo el amor que se merece. Porque quiero ser la persona que se merece a su lado.

Salgo del baño y vuelvo a la cama. Pensaba encontrarme a Miriam dormida, pero no. Estamos cara a cara mirándonos. Se ve que me quiere preguntar algo.
- Andá pregúntame. Me mira un poco despistada.
(Miriam) - No quiero preguntarte nada. Cuando te sentirás lista, me lo contarás todo. - levanto las cejas - No me mires así, ya te he dicho que no te voy a presionar más.
- Eres increíble. Le acaricio la mejilla, cambio de posición así puede abrazarse a mí y apoyar su cabeza en mi hombro.
(Miriam) - Te quiero.
- Y yo a tí leona. - le doy un beso en la frente - intenta dormir un poco más que son apenas las 04:00.
(Miriam) - Vale, pero tú también.
- Okay.
Sabe muy bien que una ves despierta, es muy difícil que coja sueño de nuevo, pero con ella a mí lado me siento mucho más tranquila. De hecho no pasa mucho tiempo y me duermo yo también.

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⏰ Última actualización: Jun 28, 2023 ⏰

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